Conservacionistas defienden el crecimiento urbano amigable con el medio ambiente

PUERTO VARAS. Los loteos, si se diseñan bajo ciertos criterios, son una oportunidad de contribuir positivamente a la conservación de la naturaleza y vida comunitaria.

La expansión del covid-19 ha llevado a replantearnos nuestras formas de vivir donde el distanciamiento físico está marcando nuevas tendencias. Lo común es ver que la industria inmobiliaria aproveche al máximo los terrenos que dispone. Sin embargo, en el sur de Chile, específicamente en Puerto Varas, se están gestando proyectos amigables con el medio ambiente que buscan brindar espacios comunes de conservación de la biodiversidad.

Usualmente los loteos para parcelación de agrado generan un gran impacto en la naturaleza y el paisaje, tanto en la región como en el país. Es común ver la pérdida y fragmentación del hábitat, introducción de especies exóticas, drenaje de humedales, entubamientos de esteros o ríos, tala de bosques, movimientos de tierra, entre otros. Esto también afecta a los seres humanos, quienes al no tener espacios comunes de distensión se aíslan en sus parcelas, considerando que normalmente estas quedan lejos de la ciudad y sus servicios.

Andrés Riveros, arquitecto y encargado de planificación territorial de Fundación Legado Chile, explica que “existe en los loteos una oportunidad de contribuir positivamente a la conservación de la naturaleza y la vida comunitaria si se diseñan y gestionan bajo ciertos criterios clave. En estos casos, lo primero es delinear las áreas a conservar, que han de ser, por cierto, de propiedad compartida o gozar de servidumbre de uso común, permitiendo que su tamaño y localización se conviertan en las decisiones centrales y organizadoras del loteo”.

“Estas áreas han de coincidir con los cursos y cuerpos de agua, zonas de alta pendiente y los rodales de bosques de mayor valor ecológico. Experiencias de este tipo se vienen realizando con éxito desde hace más 40 años en Estados Unidos, existiendo algunas iniciativas similares en Chile. Como Fundación Legado Chile creemos que este enfoque constituye una mirada concreta, necesaria y perfectamente aplicable en nuestro país y en especial en nuestra región”, dice Andrés Riveros.

El arquitecto enfatiza que existe la oportunidad de revertir el espiral de deterioro y generar un proceso de restauración ecológica y social a gran escala. Cree que se trata de una necesidad global que los desarrolladores incorporen este tipo de enfoque y se asistan por profesionales competentes en esta materia, del mismo modo que los compradores sean exigentes y prefieran este tipo de desarrollos. “Necesitamos que todos nos hagamos parte de los cuidados que la Tierra y la humanidad reclaman”, agrega.

Un ejemplo de loteo amigable con el medio ambiente es Entreríos Puerto Varas, ubicado en las faldas del volcán Calbuco a 25 km de Puerto Varas, busca preservar el patrimonio natural vinculando a los usuarios con el medio. Propone que los habitantes de las parcelas convivan con la naturaleza para legarla a las futuras generaciones, generando el menor impacto posible, tanto en el ecosistema como en el paisaje y uniendo a la comunidad con espacios comunes de conservación.

Juan Ramón Acevedo, arquitecto de SurProyectos Gestores Inmobiliarios, tras el diseño de Entreríos Puerto Varas, expresa que “este proyecto en particular, además de los bosques que tendrá cada parcela, tiene del orden de 12 hectáreas de árboles antiquísimos, que forman bosques espectaculares, mágicos y que no serán parcelados, ya que se dejarán como una permanente reserva para el acceso libre de todos sus residentes. Con la ecóloga y paisajista, nos metimos a fondo en todo el terreno y lo recorrimos de punta a punta”.

Entreríos Puerto Varas contempla que las estructuras necesarias, tales como portería, administración, salas de agua potable, servicios de electricidad y caminos, sean desapercibidas para no restar protagonismo a la naturaleza. Los caminos serán de piedra y arenisca y anchos para que circule el peatón, ciclista y auto. La iluminación vial será baja para solo mostrar el camino. Tendrá planta propia para el tratamiento de la basura y cada parcela poseerá su compostaje.

El arquitecto enfatiza que “el proyecto claramente está concebido para un tipo de personas que no irrumpirán, que van a respetar. Esperamos que sean familias en donde la ecología no solo sea una palabra, sino que una forma de vida. Hay un afán implícito de proponer, desde un principio, la misión de preservar para efectos de un buen vivir”.

Catalina Enberg, ecóloga y paisajista de SurProyectos, trabajó desde el inicio en Entreríos Puerto Varas para ver la factibilidad de su urbanización: “El proyecto se basa en intervenir de la menor manera las áreas verdes del bosque específicamente, debido a las características de este terreno, Río Pescado es un 70% bosque puro. Entonces se va a manejar, voy diseñando, según lo que me da el bosque para intervenirlo lo menos posible”.

La paisajista especifica que hay renovales de bosque de 15 o 20 años que se van a cerrar para mostrarle al usuario cómo crece el bosque, cómo evoluciona, va madurando y transformándose en lo que años atrás pudo ser. Su idea es que se conviva con la naturaleza afectándola lo menos posible.

“Sí, podemos cohabitar con el bosque, creo que un habitar sostenible con el bosque, se puede, sin destruirlo, sin hacer mayor daño, puedes manejar todo hasta tu basura, tu forma de habitar y de hacer tu casa. Es un proyecto que sí te genera la cohabitabilidad con el bosque, pero una cohabitación real”, añade Catalina Enberg.

Destaca que Entreríos Puerto Varas es un proyecto cero basuras. El reglamento especifica todos los tipos de basuras domiciliarias que se pueden generar en una parcela. En el lugar habrá puntos limpios, diseñados según las exigencias de la autoridad sanitaria, de separación de basuras inorgánicas y un manejo de las orgánicas dentro de cada parcela a través del compostaje.

 

 

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