¿Es democrático el Concejo Municipal de Puerto Varas?

Columna de Opinión
Andrés González Valenzuela Coordinador Territorial
Revolución Democrática – Puerto Varas

La Ley de Municipalidades establece las funciones de los Concejos Municipales y las atribuciones de los concejales. Entre ellas figura la de “fiscalizar el cumplimiento de los planes y programas de inversión municipales y la ejecución del presupuesto municipal, analizar el registro público mensual de gastos detallados que lleva la Dirección de Administración y Finanzas, como asimismo, fiscalizar las actuaciones del alcalde y formularle las observaciones que le merezcan”. Además, el Concejo debe dar su acuerdo para aprobar entre otros, el Plan Regulador Comunal (PRC).

Para que los concejales puedan efectuar las funciones mencionadas más arriba, y las otras que les competen de acuerdo a la ley, es fundamental que dispongan de la información necesaria para poder tomar sus decisiones. La información debe ser veraz, completa y oportuna, de lo contrario es desinformación. Votar desinformado es la antítesis de la Democracia.

Recientemente, el día 2 de octubre, el Concejo municipal de Puerto Varas debió votar la aprobación del Plan Regulador Comunal para ser enviado a la Secretaría Ministerial de Vivienda y Urbanismo de la Región de Los Lagos para seguir su tramitación normal. Sin embargo, al momento de la votación no se cumplió el requisito mínimo de que los concejales dispusieran de la información en forma completa y oportuna. Los concejales no tuvieron acceso a la versión final del PRC antes de votar, por lo tanto, su acción fiscalizadora no pudo ser ejercida correctamente. Aún así, la mayoría de los concejales hicieron un acto de fe y decidieron creer que todo el contenido entregado por una empresa consultora era correcto. Actuaron así a pesar de que en la sesión del 11 de septiembre la misma consultora (Surplan) había entregado el PRC, supuestamente final, con errores garrafales (no había incorporado algunas de las observaciones ciudadanas aprobadas por el Concejo) por lo que el mismo alcalde decidió suspender la votación, programada para ese día, hasta que la consultora solucionara dicho error, detectado por los funcionarios municipales. En esa oportunidad el alcalde y los concejales se preguntaban alarmados qué habría ocurrido si ellos hubieran aprobado el documento tal como estaba e incluso deslizaban sutilmente que ese “error” podría haber sido en realidad un acto intencional. Si una Consultora a la cual se le está pagando había cometido tal error un mes antes, ¿por qué esta vez casi todos los concejales aprobaron a ciegas el documento supuestamente enmendado? . Sin haber tenido acceso al documento, ¿podían los concejales estar seguros de que un documento tan extenso como el PRC se ajustaba realmente a lo que había emanado de la participación ciudadana? La respuesta es ¡No! Por lo tanto, los concejales que lo aprobaron no cumplieron con la función que nuestra democracia les asigna.

En la elaboración del PRC participamos muchos ciudadanos desde el día 1, pero nuestra participación no fue vinculante. La participación ciudadana no vinculante no tiene ningún valor. Y la participación ciudadana, ya sea en forma directa o a través de representantes, pero sin acceso a información oportuna, veraz y completa es una participación estéril, inútil. Esta forma de participación no es democrática, es una mascarada.

Esto me recuerda al recientemente nombrado Consejo Comunal de Organizaciones de la Sociedad Civil (COSOC) de Puerto Varas que, por ley, depende del alcalde para su convocatoria a sesionar y para darse un reglamento. Si, además, el acceso a la información será restringido sus decisiones no serán libres. Y si a todo lo anterior le sumamos que su participación no es vinculante tenemos un organismo meramente ornamental. Parece que todas estas leyes y normas solo tienen por finalidad crear una apariencia de participación, blanquear decisiones ya tomadas. En realidad, las decisiones que afectan nuestras vidas siguen siendo tomadas en forma muy poco transparente.

Es deber de todos nosotros como ciudadanos formar nuestras propias organizaciones, autoconvocarnos y exigir a los representantes electos en nuestra zona que den cuenta de sus actos, que nos expliquen cómo votan y por qué votan así, y que nunca se olviden de que son “representantes” y no “autoridades”.

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2018-10-19T20:51:23+00:00 Categories: Columnas de Opinión|