Día Mundial del Agua: Más Ríos Salvajes para Chile

Los embalses y muchas desafortunadas intervenciones fluviales, nos tienen hoy con el 60% de los ríos del mundo intervenidos y fragmentados, por ello en Chile estamos trabajando para proponer una Ley de Ríos Salvajes que permita proteger y restaurar ríos” Juan Pablo Orrego presidente de ONG Ecosistemas.

La masiva intervención de los ríos del mundo provoca daños irremediables en sus ecosistemas. Los proyectos hidroeléctricos modifican el flujo natural de los afluentes, alterando el paisaje y el régimen de crecidas e inundaciones. El material orgánico de sus embalses contribuye al efecto invernadero y con ello al cambio climático, provocando también desplazamientos de grupos humanos por efecto de las inundaciones de los embalses.

Usualmente son las comunidades las que suelen proteger y defender su medio ambiente de proyectos hidroeléctricos, con el desgaste que este trabajo implica para cada uno de sus miembros. Abundan los casos en nuestro país, solo por mencionar algunos, los habitantes de las riberas de los afluentes San Pedro, Puelo, Manso, Maipo, Ñuble, Palena, Futaleufú, Choapa, Claro, Achibueno, Teno, Maullín, Truful Truful, aún trabajan por su protección. |

Álvaro Montaña geógrafo de Geute Conservación Sur, sobre los daños que provocan las inundaciones de las zonas del fondo del valle en las comunidades, explicó “debido a la mayor fertilidad de los suelos y el carácter plano de los fondos de valle, es frecuente que estos lugares tengan una larga historia de ocupación humana. Esto implica la destrucción de sitios con alto valor arqueológico y espiritual o ceremonial. Además el desplazamiento de los grupos humanos, producto de la represa hidroelécrica, modifica de manera significativa la calidad de vida de las personas que habitan la zona de inundación, afectando lazos comunitarios, familiares, de apego, identidad y pertenencia, especialmente de los pueblos originarios”.

Una legislación orientada a la protección integral y eficaz de los ríos en Chile podría evitar el desgaste que significa para sus habitantes cada campaña de rechazo a este tipo de proyectos. El cuerpo legal que, de cierta forma, trata de hacerlo es la Ley N.º 20.017 de 2005 que tiene como finalidad reservar el recurso para el abastecimiento de la población, por no existir otros medios para obtener agua.

Para Juan Pablo Orrego presidente de ONG Ecosistemas mejorar la protección legislativa es un imperativo vital: “necesitamos revertir el proceso histórico de las últimas décadas de maltrato a nuestros ríos. Los embalses y muchas desafortunadas intervenciones fluviales, nos tienen hoy con el 60% de los ríos del mundo intervenidos y fragmentados. Por ello en Chile estamos trabajando para proponer una Ley de Ríos salvajes que permita proteger y restaurar ríos. Con el cambio climático y otros fenómenos asociados, que afectan en forma particular a las aguas, estamos en un momento clave, en un punto de inflexión. Necesitamos una nueva cultura ambiental y un cambio radical en la forma que percibimos los ríos para poder protegerlos y restaurarlos por el bien de toda la vida”.

Desde el punto de vista ambiental las represas modifican el flujo natural de los ríos, alterando el régimen de crecidas e inundaciones. Impactando actividades humanas como el transporte, la agricultura y el turismo, así como también el paisaje fluvial. Al respecto el geógrafo de Geute Conservación Sur enfatizó “ la construcción de la represa impide el desplazamiento de peces y modifica el hábitat de especies de flora y fauna que dependen del flujo natural del río. Los embalses con el paso del tiempo se van rellenando con sedimentos, los que terminan por inutilizar la represa. La emisión de gas metano que proviene de la acumulación de restos orgánicos del embalse, contribuye al efecto invernadero y con ello al cambio climático”.

“Los grandes embalses son una tecnología obsoleta, que entraña altísimos riegos socio-ecológicos y económicos. Provocan la muerte bioecológica de los ríos, con graves consecuencias para todas las comunidades que dependen de ellos. Basta recordar la reciente catástrofe en Brasil de rotura de una represa asociada a una mina, que hasta ahora tiene un saldo de 200 personas fallecidas y más de 130 desaparecidas, con un enorme daño inmediato y de largo plazo al medio ambiente, muy difícil de evaluar. Por estos motivos, en Estados Unidos ya han sido desmanteladas unas 150 represas. La restauración genera impactos positivos para la vida acuática y terrestre asociada al río, y para las comunidades humanas, tales como una nueva oportunidad para actividades como pesca, kayak, rafting y turismo en general, que resultan en beneficios netos para las economías locales y la calidad de vida de las comunidades” finalizó Orrego.

 

 

 

 

 

 

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2019-03-21T20:28:35+00:00 Categories: Actualidad|