La experiencia de un masaje quiropráctico en Kinehaus Puerto Varas

Un masaje quiropráctico es una pausa en la rutina diaria para conectarnos con nuestro cuerpo, emociones y relajar la mente.

La experiencia comienza en un ambiente cálido, de luz tenue, acompañado de melodías orientales relajantes y en una sala habilitada especialmente para el masaje en Kinehaus Puerto Varas.

Literalmente de las manos de Catalina Jiménez, una puertovarina enamorada de las terapias complementarias y el cuerpo humano que dejó atrás su carrera de ingeniería civil para perfeccionar sus técnicas quiroprácticas en el extranjero, especialmente orientadas a las terapias chinas.

Una vez recostada en la camilla de masaje, Catalina ingresa a la habitación para realizar el “eflurage” palabra de origen francés que se refiere a esparcir el aceite de masaje en el cuerpo y conocer las dimensiones de la anatomía del paciente. Trabaja un lado y luego el otro lado del cuerpo. Simultáneamente aplica distintas maniobras como las de antebrazo y codo para descontracturar, mientras cuida su propio cuerpo con técnicas de yoga y cambios de pesos.

Poco a poco voy sintiendo como mi espalda pierde tensiones y los músculos que rodean mis escápulas se sueltan. Estos últimos, según Catalina, suelen acumular todas las tensiones producto de las preocupaciones diarias. “En un masaje no solo trabajamos el cuerpo, si no que también las emociones relacionadas a las tensiones que se acumulan en nuestra espalda, específicamente en los músculos de la cintura escapular se acumulan las tensiones relacionadas con los miedos” explica la terapeuta.

Luego con cuidadosa suavidad Catalina trabaja en mis hombros y cuello, zonas que se suelen contracturar debido al ejercicio físico y en mi caso al trabajar diariamente en un computador. La mente se libera y la relación paciente – terapeuta se afiata en una profunda gratitud y sensación de liviandad corpórea. Es como si flotara al ritmo de la suave música.

Finalmente, tras media hora de experiencia, la terapeuta se asegura de que la circulación de la sangre fluya de manera constante, realizando precisos toques en toda la zona trabajada. Un masaje para el alma, a través del cual logré conectar cuerpo y mente en un ambiente especialmente preparado para transcender de las preocupaciones cotidianas.

Reserva tu hora de masaje quiropráctico en Info@kinehaus.cl o llamando al 652237710.

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2018-11-08T20:12:04+00:00 Categories: Cultura y Vida Sana|