La palta, sequía y agua en Petorca

Hace algunas semanas pudieron verse extensos reportajes desde Europa, como grandes importadores, en los que mostraban su preocupación por la situación que se vive en Petorca debido a la producción de palta. Mientras tanto, en Chile podíamos ver una gran cantidad de memes relacionados con el precio de esta, el que llegó hasta $5.000 el kilo. Y no es novedad que en nuestro país se relativicen estas noticias sin que ahondemos mucho más en ellas, con la crisis de turno.

La realidad es que llevamos 5 años seguidos de sequía y este año también se pronostica un déficit importante de precipitaciones que mermarán los cauces de los ríos, napas subterráneas y otras fuentes de agua. Y hay lugares, como en Petorca, donde el agua no alcanza.

En Chile el uso del agua se determina por cesiones de derecho medidas en litros por segundo, un 82% de estas están destinadas a agricultura y ganadería; un 8% corresponde a consumo de agua potable.

Por otra parte, el cultivo de paltas tuvo un auge en la zona central hace algunos años. En Petorca las plantaciones aumentaron casi exponencialmente y, en el año 2000, también se dieron más derechos sobre las aguas, pero no solo de las aguas superficiales, sino que también de las napas subterráneas, dejando a los pequeños agricultores o dueños de terrenos en el sector sin oportunidad de abastecerse.

Una verdadera guerra del agua, que fue expuesta por Ciper en detalle hace un par de meses y de la que sacamos como resultado la inclusión de la Comisión Nacional de Riego, la necesidad de inmiscuir a Esval (encargados del agua potable) en la distribución de aguas para zonas rurales y los derechos de agua agrupados en 4 familias, las mismas que tenían la mayor proporción de tierras con plantaciones.

Por su parte, los ciudadanos no se quedaron de brazos cruzados, llevaron a dos instituciones para que generaran un informe de la situación y alzaron la voz a través del documental “Secos”. Luego de demostrarlo, comenzó la presión en el Congreso para modificar los derechos otorgados por la DGA y la modificación del Código de Agua, el que ha sido postergado hasta la fecha. La DGA, por su parte, revocó los permisos temporales concedidos, pero no se ha visto un cambio significativo en la disponibilidad de agua en el sector.

La lucha sigue en pie, la gente de Petorca continúa batallando contra la escasez, sujetos a cuotas de agua con las que deben elegir si utilizar dentro de su hogar o en sus campos, cuando actualmente deben hacer ambas. El Código de Agua en nuestro país no protege nuestros recursos y los cede a intereses privados sin tener en cuenta ni a los ciudadanos ni las necesidades naturales, uno de los grandes olvidados en todo este proceso. Una lucha que desde Petorca está escalando a nivel internacional, pero que sucede a “pequeña escala” en muchos lugares de nuestro país y del mundo.

Natalia Pino Columnista Diario Puerto Varas
Subdirectora de Revista Trile
Comentarios en Facebook
2018-06-26T17:55:37+00:00 Categories: Columnas de Opinión|