Los estereotipos también afectan a la fauna silvestre

Columna de Opinión
Por Mauricio Herrera Alarcón, director general de CicloFauna

Cuando una persona decide trabajar en la conservación de fauna silvestre tiene que atravesar varios obstáculos, como la falta de recursos económicos, el escaso apoyo de fondos para investigación, la complejidad de trabajar con especies de muy difícil detección, entre muchas otras; pero existe una dificultad fundamental y poco valorada, que corresponde a la falta de “carisma” o el derribar barreras impuestas por las personas hacia los animales, reflejado en una percepción negativa hacia alguno de ellos.

Día a día los que trabajamos con fauna silvestre, debemos dar explicaciones acerca del ¿por qué? trabajar con especies “sucias”, “feas”, “de mala suerte” o “sin utilidad”; todas calificaciones impuestas por la historia, la religión, las creencias y el traspaso de información entre las personas.

Es muy común escuchar aseveraciones erróneas, como por ejemplo que algunos sapitos te contagian las verrugas, que el canto de un concón te trae mala suerte, que los murciélagos son ratones con alas o que los roedores son inmundos; ¿pero de donde viene todo esto?. Al revisar literatura, es fácil detectar un fundamento cultural, histórico o religioso; es posible al revisar escritos de la biblia que mencionan palabras poco amables hacia un grupo de animales, tratándolos de sucios, desagradables o de malos augurios. Las personas están convencidas de que los ratones causan mucho daño producto de la historia asociada a la peste bubónica o a la información alarmante de los medios de comunicación respecto al virus Hanta. Cuantos de nosotros hemos escuchado a edad escolar, incluso de palabras de nuestros profesores, que los murciélagos son ratones alados o que al tocar un anfibios nuestra piel reaccionará llenándose de verrugas. Por esta información errónea es necesario romper estas barreras y desmitificar estas aseveraciones.

Fundamental resulta aclarar que todos los seres vivos y en particular nuestra fauna silvestre, tienen un valor inherente, lo que significa que son valiosos sólo por el hecho de ser una vida; aunque al mencionarlo parece algo obvio, esto no lo es en la práctica ya que muchas personas matan roedores, anfibios o murciélagos sólo por miedo o por las creencias que ya mencionamos; sin detenerse a pensar si existen especies amenazadas, especies endémicas o con características únicas en el planeta.

En adición a lo ya mencionado, éstos animales poco comprendidos proveen un valor ecosistémico siendo dispersadores de semillas, polinizadores, controladores de plagas de insectos o fuente de alimentación en las cadenas tróficas. ¿Qué sería de Chile y los millones de dólares que año a año genera el turismo y las visitas a áreas silvestres protegidas si no existieran los roedores silvestres, anfibios o murciélagos?. Seguramente no tendríamos la posibilidad de admirar y disfrutar los bosques, los ecosistemas estarían alterados con presencia de plagas o falta de alimento, no sería posible fotografiar a especies carismáticas como el puma, el pudú o un huemul, ya que no tendrían un hábitat adecuado o no tendrían alimento disponible.

Por ello desde CicloFauna proponemos derribar los prejuicios, dar pie a una educación ambiental de calidad a niños y adultos. Nuestra fauna tiene características muy singulares, poseemos un alto endemismo y especies únicas en el mundo; es por ello que los invitamos a conocer, para luego valorar y romper los paradigmas en pro de la conservación de nuestra fauna y la sostenibilidad de los recursos naturales, aún estamos a tiempo de unirnos y proteger nuestro planeta.

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2019-02-12T22:09:25+00:00 Categories: Columnas de Opinión|