Opinión: Equipos Directivos para los desafíos del Siglo XXI

Resulta interesante observar cómo los procesos educativos han avanzando en materia adaptativa a las nuevas tendencias y requerimientos de nuestra sociedad, particularmente en las modificaciones e intereses de esta nueva generación de niños, niñas y adolescentes. Avances significativos en tecnologías, estilos de aprendizaje, inclusión, diversidad sexual y comprensión de la multiculturalidad (por nombrar algunos). Sin embargo, desde una mirada objetiva, existe poca integración de estos avances en algunos equipos directivos encargados de liderar las escuelas.

Columna de opinión
03.02.2023
Por Nadia Garcés
Profesora y encargada de Convivencia Escolar

Por un lado, los centros educativos hoy son garantes de educar a través de estas nuevas tendencias, entendiendo cada avance como un sentido de pertenencia y obviedad, pero resulta poco coherente con las formas y estilos aún jerárquicos enraizados en los equipos directivos. ¿No resulta confuso que en las escuelas se hable de diversidad sexual pero no existan, por ejemplo, directoras o directoras homosexuales? ¿Que en equipos del Programa de Inclusión Escolar (PIE) no exista algún docente en silla de ruedas o con alguna necesidad especial?

Las respuestas pueden ser múltiples, sin duda, pero un porcentaje de esta respuesta se concentra en que los equipos de trabajo aún siguen un modelo tradicional de liderazgo, el cual, en muchos casos, se focaliza en un formato autoritario. Así lo demuestran muchos estudios realizados a lo largo del país, los cuales evidencian que la mayor percepción de trato de parte de los equipos directivos de escuela se sustentan por medio de los roles jerárquicos.

Ahora bien, el lector o la lectora podrá preguntarse ¿Qué relación existe entre el estilo de liderazgo con los nuevos avances culturales y sociales en materia educativa? Y la verdad es que es bastante. Necesitamos, para avanzar de manera cohesionada, nuevas visiones en los roles de la educación. Muchos equipos de gestión aún mantienen una visión sesgada de cómo liderar y cumplir con la burocracia propia del sistema, desarrollando instancias de lejanía con la comunidad educativa, particularmente con los y las estudiantes, lo cual imposibilita avanzar genuinamente a las nuevas demandas del siglo XXI.

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