Reducir la descendencia en un planeta sobreexplotado

Columna de Opinión
Maite Arriagada veterinaria, editora de contenido de Revista Trile

Desde hace bastante tiempo se ha dicho que la población mundial ha cambiado su estructura etaria, más personas alcanzan la tercera o cuarta edad, mientras que cada vez más personas optan por no tener hijos por diferentes razones. Desde el punto de vista económico esto significa menos contribuyentes, menos dinero para medidas sociales y pensiones. Ante esta situación, distintos gobiernos han tomado medidas. Sin embargo, es necesario entender las implicancias que tiene aumentar la natalidad en un mundo con recursos limitados, que no están dando abasto para mantener a la población actual.

Actualmente somos 7.3 billones de personas, se calcula que para 2025 seremos 8 billones y para proveer con alimento, vestimenta, techo y salud a esta cantidad de personas será necesario explotar, aún más, el planeta y a una velocidad cada vez mayor. Se estima que para 2050 necesitaremos 2,5 planetas para satisfacer nuestras necesidades. Entre más personas, hay más explotación de recursos, lo que se traduce en extinción de especies (para 2018 hay 26.197 especies en peligro de extinción), aumento de precios por deterioro de suelos y mayor contaminación.

La reproducción es uno de los parámetros para medir la eficacia biológica, por lo que es natural que, como animales, muchas personas quieran reproducirse. El problema surge al aumentar los años de vida ya que actualmente es posible ver tres, incluso cuatro, generaciones conviviendo. Es necesario calcular nuestra huella de carbono, tomar conciencia de qué acciones y compras realizamos que tienen mayor impacto, porque un 78% de las emisiones de gases invernadero a nivel global son causadas por las personas como individuos.

Tener hijos o no tener hijos, esa es la cuestión. En realidad, no lo es, tener menos hijos es la estrategia. Seth Wynes y Kimberly Nicholas publicaron un estudio en 2017 en el que indicaban que una familia en Estados Unidos que tiene un hijo menos equivale a que 684 adolescentes reciclen por el resto de sus vidas. Incluso los resultados de Gregory Casey y Oded Galor predicen que disminuir la cantidad de hijos podría disminuir en 35% las emisiones anuales y aumentar en 15% el ingreso per cápita.

En mi opinión, las medidas gubernamentales que promueven tener hijos están viciadas, son a corto plazo y simplistas. La implementación de políticas de empleo, la repartición equitativa de recursos y beneficios sociales, son imperantes ante una situación que tiene cada vez peor pronóstico.

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2018-10-24T16:00:41+00:00 Categories: Columnas de Opinión|