Reducir, reutilizar y reciclar el papel

Si hay algo que nos acompaña durante gran parte de nuestra vida es el papel. Piénsenlo bien: boletas, cuadernos, cartas, envoltorios, libros y un sinfín de otros objetos cotidianos están fabricados de papel. Pero, ¿qué sucede cuando desechamos estos objetos?

Existen muchos tipos de papel, pero la mayoría proviene de la madera que se obtiene de los árboles y aquí es donde surge el primer problema. La necesidad de producción de papel en todo el mundo es muy elevada, por lo que se requieren árboles de rápido crecimiento, principalmente eucaliptos y pinos. Estas especies son introducidas en nuestro país en grandes plantaciones para lo que se talan centenares de hectáreas de bosque nativo, el único que puede sostener la biodiversidad de nuestro país ya que forma sistemas complejos, a diferencia de las plantaciones forestales. Además, cuando se talan estos árboles para su uso, los suelos en estos lugares quedan con problemas de desnutrición y con altas probabilidades de ser erosionados por la lluvia y el viento.

Otro de los problemas a tener en cuenta es la fabricación industrial de papel desde la madera. Para este proceso se suelen utilizar grandes cantidades de agua, la cual queda contaminada con cloro y otras sustancias tóxicas para el medio ambiente. Son varios los ejemplos que podríamos citar al respecto sobre desastres ecológicos ocurridos en esta industria. También hay que tener en cuenta la energía usada en el proceso, que muchas veces no proviene de fuentes renovables o impacta significativamente de forma negativa en el medio ambiente, lo que causa otros problemas asociados a las instalaciones y a la generación de esta energía.

Pero, buena noticia, reducir estos impactos es posible. Primero hay que tener en cuenta que la reducción en la producción de papel es imprescindible para que sigan existiendo los bosques y para lograr eso hay que reducir el consumo, es decir, hay que comprar menos papel, o al menos obtenerlo reciclado. Con estos gestos no solo se reduce la cantidad de madera usada, sino que también se disminuye el gasto de otros recursos como el agua, la electricidad y distintos materiales. Por ejemplo, sencillamente podemos evitar imprimir un texto que nos envían por correo electrónico y leerlo directamente del computador o podemos llevar un pasaje de avión de forma electrónica en el celular. También es importante conocer el tipo de papel que estamos adquiriendo, ya que existen certificaciones que aseguran un material más amigable con el medio ambiente, en la fabricación del cual se han usado menos productos químicos o proviene de plantaciones sustentables.

El siguiente paso hacia la reducción es la reutilización del papel que ya tenemos en nuestras manos. Eso puede significar aprovecharlo con otro fin que el original, con lo que a su vez también estaremos evitando comprar nuevo papel. Por ejemplo, una boleta que nos entreguen en un negocio puede ser útil para anotar la próxima lista de la compra o para envolver un regalo podemos usar papel de un diario antiguo que ya leímos, o papel que antes envolvió otro regalo.

Como último paso del proceso está el reciclaje. Si el papel ya no puede ser reutilizado de ninguna forma es necesario depositarlo en un contenedor azul, el mismo que para el cartón. Estos se encuentran en lugares habilitados para tal efecto y tenemos que asegurarnos que efectivamente esos residuos lleguen a una empresa fiable de reciclaje para que los convierta nuevamente en papel. Este nuevo material puede utilizarse para casi cualquier uso destinado al papel original. Otra opción para el reciclaje de papel es transformarlo, junto con otros restos de materia orgánica, en productos como el abono. Reciclaje es mantener el producto en el ciclo, siendo parte de algún proceso, sin que termine en un basurero y finalmente depositado en un vertedero.

Nuestra recomendación es buscar el punto de reciclaje que quede más cerca de nuestra vivienda o trabajo, el que se puede encontrar, por ejemplo, a través de la página web cl.dondereciclo.org. Es de suma importancia tener en cuenta que debemos depositar en los contenedores el papel siempre limpio y seco (por ejemplo, servilletas usadas no). Además, una buena opción es evitar la compra de papeles plastificados o encerados, los que no pueden ser reciclados.

Con todas estas acciones estaremos aportando a una mejor conservación y uso de nuestros recursos, a la vez que mantenemos los ecosistemas más sanos.

Marc Diestre Polo, veterinario, editor de contenido de Revista Trile
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2018-08-30T02:28:55+00:00 Categories: Ciencia y Medio|