Testimonio de un Gruñidor del Sur

La forma de entregar un mensaje es tan importante como el mensaje mismo, es por esto que para enseñar sobre cierto reptil, por ejemplo, presento una página del “diario de vida” de un gruñidor del sur.

El gruñidor del sur (Pristidactylus torquatus) es una especie de reptil presente desde la sierra Bellavista (sur de la región de O’Higgins) hasta Valdivia. De acuerdo al Reglamento de la Ley de Caza de Chile, se encuentra en peligro y la principal causa de esta situación es el reemplazo de bosques nativos por plantaciones forestales.

Querido diario:

Al vivir en el bosque, mis días no empiezan con una luz encandiladora como para otros reptiles, más bien, hoy desperté con los primeros rayos de sol que atraviesan las ramas y hojas de los árboles. Personalmente, me gusta comenzar mi día en compañía, saqué mi lengua repetidas veces para sentir si había alguien a mi lado. Más tarde, vi algo interesante, así que salí de mi escondite bajo mi raulí y me dirigí hacia donde estaba mi interés. Subí a un árbol y cacé algún insecto o lagartija que me apetecieron.

Al salir me encontré con otro gruñidor, nos saludamos con un cabeceo, de esta forma nos presentamos, pude saber su edad y sexo, además, pude reconocerlo… lo había visto antes, pero ahora sus colores habían cambiado.

Pronto empezará el calor más intenso, sé que me fijaré en los anaranjados machos gruñidores. Una amiga me dijo que el color no importa, pero ¡cómo no va a importar! El año pasado después de tener una relación con un apuesto gruñidor, puse 5 alargados huevos. Espero que estén todos bien, porque a pesar de que nunca fuimos muchos, desde hace un tiempo cada vez encuentro menos gruñidores como yo. De hecho solía encontrarme con otro gruñidor que tenía un collar negro menos llamativo que el mío, pero este último tiempo no lo he visto. Creo que todo esto tiene que ver con la desaparición de los árboles. Han aparecido otros árboles que, por lo que he conversado con otros gruñidores, no soy la única que cree que no son agradables para vivir. No sé las razones, pero simplemente no nos gustan.

De todas formas, un Trile me contó ayer que hay lugares en los que no se permite hacer desaparecer a los árboles que me gustan, me dijo que los llaman Nothofagus y que en esos lugares los cuidan y mantienen. Espero que siga así, porque me encanta trepar los árboles y observar el bosque desde la altura.

Atte: Gruñidor del Sur

Maite Arriagada
Maite Arriagada Editora de Contenido de Revista Trile
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2018-05-26T23:19:20+00:00 Categories: Ciencia y Medio|