Una Idea Restringida

Desarrollar una idea restringida al espacio de una columna es un gran desafío, cada frase debe ser relevante”, concluimos con mi amigo Gustavo una tarde del primer segundo día consecutivo en el que salió el sol en Puerto Varas. Con sus volcanes rojos luz de atardecer y su gente amable llena de energía por la escena parece idílico. Y a pesar del cariño que le tenemos a nuestra comunidad y al paisaje en el que se desarrolla su historia, no los cuidamos. Y a pesar de buenas intenciones no nos informamos o peor aún, nuestra comodidad superflua nos supera.

La información fluye libremente gracias a la tecnología: no hay excusas para la desinformación. “¿Cómo ser más ecológico?” en google abre una posibilidad de aprendizaje. “No importa que tan pequeño se vea el comienzo; lo que es bien hecho una vez es hecho bien por siempre”, nos recordaría Thoreau en formato PDF ante cualquier esfuerzo por cuidar el entorno. Y por si alguien se lo pregunta, aquí reduzco las 5 R del sistema producción-servicio-consumo responsable en términos ecológicos y sus implicancias prácticas: 1)Reciclar: la R más difundida propone una economía circular que revalorice los desperdicios para su transformación y posterior uso. Requiere de la separación en la fuente (casa o comercio) de la basura, priorizando ante todo la separación de los orgánicos con todo lo demás.

En Puerto Varas el punto limpio municipal se ubica en la calle Pio Nono, esa que está al frente de los Bomberos del centro, atrás del Santa Isabel. Ahí se reciclan botellas de vidrio, de plástico, plásticos duros, cartón y papel, latas, tetrapack, aceite de cocina y plumavit. 2)Reutilizar: inescrupulosos acordaron programar la producción para que eventualmente fallara y así lograr nuevas ventas. La obsolescencia programada y lo desechable están literalmente acumulando islas de desperdicios en los océanos. Reutilizar implica eliminar lo desechable y reparar antes de comprar un nuevo producto. 3)Redistribuir: el dinero que ganamos es pagado por esta tierra en la que vivimos, por tanto precisamos consumir localmente, libre de intermediarios, atendido por sus propios dueños, prefiriendo lo artesanal antes que la marca transnacional o de la gran capital, y así beneficiar a nuestra gente y vecinos. 4)Reestructurar: una sociedad no puede llamarse humana mientras existan humanos que no pueden satisfacer dignamente sus necesidades vitales cuando otros humanos malgastan. Repensemos nuestro sistema económico local para que todos vivamos bien. 5)Reducir: el crecimiento es absurdo en un sistema cerrado que intercambia energía con el universo más no materia, como lo es la Tierra. No es racional la expansión en un sistema sobre explotado, donde además, la misma sobre explotación es el núcleo de los muchos problemas.

Una la solución. Tomemos conciencia de las palabras de Walden o Vida en los Bosques: “el ser humano es rico en proporción a las cosas de las que puede prescindir”; de que debemos bailar con el oso Baloo y “buscar lo más vital no más, lo que has de precisar no más y olvídate de la preocupación. Si buscas lo más esencial sin nada más ambicionar, mamá naturaleza te lo da”. Nos lo da. Antes de consumir nos tenemos que preguntar ¿es necesario? Si no es necesario hará daño, todo producto y servicio trae siempre consigo huella ecológica. ¿Es realmente? “Toda necesidad tiene un ego que alimentar” cantaría ahora Bobby. Es el “consumo, derroche, despilfarro, serpiente que traga su propia cola” como define el maestro Parra en un Ecopoema lo que nos mantiene al borde del abismo ecosocial.

La sociedad de consumo alimenta las guerras, la delincuencia, el estrés, la privación de libertad, en fin, la deshumanización, sobrexplotando en la pasada a nuestro jardín del Edén. “Podemos idealizar la libertar, pero a lo que nuestros hábitos respecta estamos completamente esclavizados” dice el Libro Tibetano de la Vida y la Muerte. Tomando conciencia responsablemente de nuestros hábitos de consumo actuamos, cambiamos nuestra realidad y nuestro mundo, “somos el cambio que deseamos ver”. Quizás sea fácil caer en pesimismos e indiferencias cuando percibimos el contexto actual como bastante jodido. “Quizás la solidaridad global sea una utopía, pero si no luchamos por ella estamos perdidos y merecemos estar perdidos”. En nuestro Puerto Varas, ciudad de las rosas, de volcanes, puerta a la Patagonia podemos partir por la solidaridad local y el cuidado consciente de la fascinante naturaleza que nos rodea.

Andreas Aron Winkler

 Andreas Aron Winkler
Andreas Aron Winkleraaron@fen.uchile.cl
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2017-12-02T13:29:37+00:00 Categories: Columnas de Opinión|