La dificultades de enfrentar marzo sin agua potable

En marzo, se destaca la problemática de la falta de acceso a agua potable en áreas rurales de Chile, afectando a escuelas y comunidades. La escasez impacta desproporcionadamente a mujeres y niñas, limitando sus oportunidades educativas y laborales. Se insta a implementar tecnologías innovadoras y colaborar para encontrar soluciones permanentes, destacando la importancia del agua para el bienestar de todos.

18.03.2024
Por Antonia Rivera
Directora Ejecutiva Fundación Amulén

Ya estamos en marzo y el año comenzó oficialmente. A pesar del inicio de un nuevo ciclo, es esencial reflexionar sobre las realidades que aún persisten en nuestras comunidades, especialmente en las áreas rurales de Chile, donde el tiempo pareciera avanzar a otro ritmo. El 40% de las escuelas en estas zonas enfrenta una situación crítica de falta de acceso a agua potable, afectando a más de 27.100 estudiantes diariamente. Esta carencia no sólo resulta en la suspensión regular de clases debido a la calidad deficiente o ausencia de agua, sino que también requiere la dedicación de la comunidad para abordar este problema, desviando recursos valiosos de la educación de los alumnos.

Esta dura realidad, a menudo ignorada en la esfera pública, define la vida de más de un millón de chilenos que residen fuera de las áreas urbanas. Además, la llegada de marzo nos insta a reflexionar sobre las desigualdades de género y los derechos de la mujer. Es importante destacar que la escasez de agua potable afecta de manera desigual a las mujeres y niñas, pues según la ONU, en el 80% de los hogares del mundo que enfrentan esta problemática, son ellas quienes asumen la responsabilidad de recolectar agua para sus familias, a menudo enfrentando largas distancias y cargas pesadas, lo que limita sus oportunidades educativas y laborales.

El año 2024, que apenas comienza, debería ser un punto de inflexión en la lucha contra esta problemática. Las instituciones deben atreverse a implementar tecnologías innovadoras y colaborar con diversos actores para encontrar soluciones permanentes. Es fundamental reunir recursos y voluntades para mejorar esta difícil realidad, que refleja las profundas brechas que existen aún en nuestro país.

El agua es vida y también oportunidades. Esa es la fuerza del agua, un recurso vital para el bienestar de los niños, las niñas, las mujeres y todos los chilenos que viven en la ruralidad. Es hora de actuar de manera decisiva y comprometida para superar estos desafíos.

Comentarios en Facebook