Yo soy yo y el sufrimiento que el ser humano se causa a sí mismo

Yo soy yo es el epílogo del libro “Reflexiones del 2000” de Eduardo Hitschfeld Lückeheide Q.D.E.P, médico cirujano de Puerto Varas. “Lo que me motivó a escribir este libro, es el sufrimiento del ser humano, no el sufrimiento que podríamos llamar natural, sino el sufrimiento que el ser humano se causa a sí mismo y que causa así mismo y que causa a los demás”, explica el autor al comienzo del texto.

Tras la acción hay una emoción
Tras la emoción hay una idea
Mejorando nuestras ideas
Mejoraremos nuestra condición
Enfrentémonos en el plano de las ideas
Nunca a nivel de las emociones
Nunca a nivel de la fuerza.

24.11.2022
Por Eduardo Hitschfeld Lückeheide Q.D.E.P.

Médico cirujano de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Especializado en cirugía en la Universidad Austral de Chile. MD-PhD Medical University of Viena. Por más de dos décadas trabajó en el ex Hospital San José de Puerto Varas (fundado por puertovarinos, entre ellos, su padre), Consultorio Local y consulta privada, sin importar la situación socioeconómica de los pacientes. Destacó por su profesionalismo, certero diagnóstico y, sobre todo, su nivel de conciencia y alto espíritu humano. En paralelo ejerció hasta su jubilación como médico forense en el Servicio Médico Legal. Desde la década de los 90´s escribió diversas columnas de opinión, publicadas en los diarios El Heraldo Austral, El Llanquihue y Diario Puerto Varas, y contenidas en dos tomos de su libro “Reflexiones del 2000”. Creó una intervención quirúrgica llamada “Globo Puerto Varas”. Fue concejal, miembro del Club de Leones y participó en el Coro Polifónico de Puerto Varas. Junto a Héctor Gutiérrez compuso en violín la canción “Mire compadre”, cuya melodía fue utilizada en la primera versión del programa “Tierra Adentro” de Canal 13. Disfrutó la actuación, filosofía y deportes como ciclismo y natación en el lago Llanquihue. Durante todo el año cada día se lo podía ver nadando en el lago en pleno centro de la ciudad.

Epílogo “Reflexiones del 2000”

Una doctrina política, para que funcione bien, debe respetar la naturaleza del ser humano y estar enfocada en procurar una razonable felicidad de este. Dentro de los requisitos los bienes materiales constituyen tan solo una parte. Hay dos factores en el ser humano comunes a todos y que desarrollados son fuente de felicidad.

El desarrollo de las potencialidades propias del individuo parte con el reconocimiento, en un ambiente libertario, de la dignidad de cada ser humano, donde el concepto de la individualidad es fundamental. Este concepto de la individualidad puede nacer de la consideración de que: “Yo soy yo”.

Yo soy yo

El ser humano es el único animal que tienen conciencia de sí mismo. ¿A qué se refiere esta conciencia de sí mismo? Es capaz de detenerse en su diario trajín y hacerse preguntas sobre sí mismo. ¿A dónde voy? ¿Qué estoy haciendo? A raíz de esta conciencia de sí mismo nace la noción del yo. Yo siento, yo pienso, yo actúo. Este proceder es propio del hombre, característico de él, quizá su característica más importante.

Sin embargo hay mucha gente que no se ha detenido lo suficiente en esto, teniendo un concepto muy superficial de su yo. Cuando le preguntamos a una persona informalmente ¿quién es usted? Seguramente responderá dando sus nombres y apellidos, sexo, luego quizás dirá en qué trabaja, qué profesión tiene, su estado civil y cuántos hijos tiene o no. Las cosas que vivencia como más cercanas a sí mismo. Pero quizás también en la intimidad de su soledad a la pregunta de quién es se conteste de la misma manera. Una respuesta adecuada sería: “Yo soy yo”.

Factor individual

Yo soy yo significa que estoy consciente que no hay nadie igual a mí. Puede haber gente muy parecida pero iguales no.
Yo soy yo significa que estoy consciente de que en mí hay un centro. Un centro al cual le llegan todas las cosas de manera compleja o modificada y del cual pueden salir muchas cosas.
Yo soy yo significa que estoy consciente que puedo modificar mis características más externas desde mi centro interior. Que puedo apreciar lo que es bueno o malo para mí y puedo mejorar mis hábitos para ser mejor.
Yo soy yo significa que estoy consciente que puedo explorar mis capacidades mentales y físicas más allá de la quizá triste rutina a la que estoy acostumbrado.
Yo soy yo significa que estoy consciente de mi dignidad como ser humano. Como criatura inteligente de Dios.
Yo soy yo significa también que, en definitiva, soy yo el responsable de mí mismo, y caramba que esto es importante pues estamos acostumbrados a buscar responsabilidad de lo que nos pasa fuera de nosotros mismos.

Meditando sobre esto, trabajando sobre esta idea tendremos más consciencia de nuestro yo. Tendremos más consciencia de nuestra individualidad, de nuestra dignidad como personas. Nos daremos cuenta que no soy mi físico. Que sea alto o bajo, gordo o flaco, son solo envolturas de mi yo. Que no hay motivo para que yo me avergüence porque mi físico sea más feo o desproporcionado que otro. Mi yo interior es similar al de otras personas y es lo único importante.

Emociones

Nos daremos cuenta que yo no soy mis emociones. Que un día esté alegre y al otro día esté rabioso son solo condiciones externas de mi yo, y yo tengo el poder para modificarlas, de la misma manera como puedo aprender a nadar en el agua cuando no lo sé hacer.

Memoria

Nos daremos cuenta que yo no soy mi memoria, ni soy mi pasado. La memoria la puedo mejorar, hay técnicas para eso. Puedo aprender a que mi pasado, si ha sido malo, deje de tener influencias negativas para mí. Yo decido eso. Yo puedo decidir mi actuar ahora, yo puedo decidir desprenderme de mis malos hábitos si así lo quiero.

Inteligencia

Nos daremos cuenta que yo soy yo, no soy mi inteligencia. La inteligencia nace de mi yo, y también la puedo modificar. Puedo aprender a no empantanarme siempre con los mismos pensamientos que no me han llevado a ningún buen resultado. Puedo aprender a tener más capacidad para adaptarme a las circunstancias si así lo quiero.

Voluntad

Nos daremos cuenta que yo no soy mi voluntad. Mi voluntad también la puedo modificar. Puedo estar cansado de ser tan falto de carácter y trabajar para fortalecer mi voluntad.

Cuerpo

Nos daremos cuenta que yo no soy: flaco, gordo, viejo, joven, feo, bonito, alto, bajo, chileno, argentino, hombre, mujer, obrero, profesional, alegre, rabioso, inteligente, tonto, memorión, desmemoriado, bueno para las matemáticas, malo para los idiomas, bueno o malo, rico o pobre, etc.

Yo soy solo yo, y desde ese centro puedo modificar mis características superficiales si así lo quiero. Mientras más consciencia de mi yo tenga, más me daré cuenta de que esto es así. Más capacitado estaré para emprender un cambio de mí mismo, de mis cualidades, si así lo quiero.

Consciencia

Sin embargo debemos tener presente que no basta con estar consciente del yo para mejorar, es evidente que es un excelente primer paso. Pero requiere mucho esfuerzo consciente mejorar nuestros hábitos que esclavizan y eliminar los prejuicios e ideas negativas que nos infestan. El espíritu podrá estar pronto pero la carne es débil.

Teniendo mayor consciencia de nuestro yo, se refuerza nuestra individualidad y nuestra consciencia de dignidad como ser humano. Aprenderemos a ver a los demás con otros ojos. No con los ojos que ven las cosas externas que más a menudo nos desunen. Sino con los ojos que ven en la otra persona a otro yo, aún en la condición más humilde y despreciada por los demás. Sabremos que dentro de esos harapos y ese aspecto a veces repulsivo hay un yo como el nuestro, que quizás no ha sabido desarrollarse. Nacerá automáticamente un sentimiento de solidaridad hacia él, y quizás entenderemos que lo mejor que podemos hacer no es darle limosna, sino que ayudarlo a entender lo que nosotros entendemos. Ayudarlo a que obtenga su dignidad de ser humano como le corresponde. Ayudarlo a entender lo que nosotros entendemos. Ayudarle a que sea él mismo, persona artífice de sus logros.

Haciendo esto estaremos transformando este mundo en un mundo mejor, más pleno y más feliz.

Factor solidaridad universal

Se puede imaginar como un foco de luz que se extiende hasta el infinito. La luz es más fuerte con los más cercanos, dentro de los cuales se incluyen también nuestros trabajadores, y en general todos con los que interactuamos (nuestro prójimo). Estos conceptos no son nada de nuevos. Están implícitos en la frase del Antiguo testamento judeo-cristiano: “Amad a los demás como a ti mismo”. La frase “a ti mismo” incluye el concepto de la individualidad y “a los demás” el concepto de la solidaridad.

El ser humano debe caminar con estos dos factores en perfecto equilibrio y armonía.
“Los verdaderos realistas son los soñadores”, Ben Gurión.

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