La paradoja de Kristalina

Columna de opinión
Por Jorge Gillies, académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM.

Ni siquiera en sueños la economista búlgara Kristalina Georgieva habrá podido imaginar que algún día sería Directora General del Fondo Monetario Internacional (FMI), centro neurálgico del sistema capitalista mundial. En la década de 1980, Georgieva era profesora de economía de la Universidad de Sofia y Bulgaria era uno de los países más ortodoxos dentro de la órbita soviética. Sus clases estaban marcadas por la convicción de que la economía socialista tenía un sustrato científico fundamentado e irrebatible.

Pues bien, hace 30 años cayó el Muro de Berlín, el sistema socialista se derrumbó y la ciencia económica intocable de Georgieva demostró ser más bien un fundamento ideológico para dar sustento al sistema. Es que los cuerpos teóricos duran mientras los sistemas políticos y económicos que los producen mantienen su viabilidad.

Así fue como tras el inesperado cambio político Kristalina Georgieva pudo viajar a Occidente, se doctoró en Harvard y se integró a los organismos financieros internacionales. Fue directora del Banco Mundial y desde hace pocas semanas está a la cabeza del FMI.

La increíble vida de Kristalina merece sin embargo a lo menos una especulación más ¿Y si se produce una nueva vuelta de tuerca?  ¿Y si la teoría económica que defiende en la actualidad, con toda su perfección econométrica y matemática –de la cual también hacía gala la economía socialista- demostrara también ser no más que un fundamento político-ideológico, susceptible de derrumbarse con el sistema que defiende?

Convengamos que es difícil pensar en un desmoronamiento del sistema capitalista global. Pero hay grietas muy visibles. Y las recetas del FMI para el rescate de economías en crisis son cada vez más cuestionadas. Si hay dudas, preguntemos en Argentina y Ecuador.

 

 

 

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2019-10-15T15:44:08+00:00 Categories: Columnas de Opinión|