Es un consejo viejo y confiable. Por eso, me lo tomé en serio, porque escribo de lo que sé hace mucho tiempo. Las letras tienen un poder mágico y magnífico. Las letras te permiten expresar de formas distintas, maravillarte con palabras que describen a la perfección tu mezcla de emociones. Las palabras me salvaron de mí misma y me ayudaron a expresar una parte muy oculta de mi historia.
Columna de opinión
01.10.2021
Por Isidora Montecinos
Profesora
La primera persona que me regaló un cuaderno para que usara de diario de vida fue mi hermana y se lo voy a agradecer toda la vida. Llevo 20 años entre páginas con lápices que escriben rápido cuando no quiero que se me escapen las emociones o lento cuando las lágrimas me tapan los ojos y no veo las palabras. Cuadernos con poemas de amor y de muerte, cuadernos con cartas no entregadas y cuadernos con sueños y miedos.
Letras, palabras e historias que me configuran como lo que soy hoy. Pero ahora, escribo desde mi historia y desde la de otros.
Como sobreviviente de abuso sexual, para mi proceso de sanación fue muy significativo haber creado la página de Instagram @nodenuncieporque ya que parte del camino era entregar voz (y letras) a otros. Prestar espacio, abrir conversaciones y visibilizar una realidad tan oculta y tan oscura, que muchos prefieren obviar. Pero, para aquellos sobrevivientes que guardan secretos y dolores, decir lo que te pasó es un acto de revolución.
Un testimonio anónimo puede ser lo que necesitabas para resignificar tu abuso, para reflejar tu historia, para sentir compañía y dejar de lado la culpa y el silencio. Las letras me ayudaron a escribir mi historia, a definirme y a valorarme con todas esas grietas oscuras y profundas que no quería que nadie viera. A veces, no nos damos cuenta y nuestra herida abierta ya se convierte en cicatriz. Para eso es necesario el tiempo, la calma y la libertad de expresar lo que quieras, cuando quieras y en un ambiente donde te validen.
La página es comunidad y apoyo. Muchas veces, leyendo a otro te descubres a ti. Y con ese descubrimiento puedes lograrlo todo. Especialmente cuando alguien te dañó y te hizo olvidarte, reencontrarte en lo ajeno o valorar tu propio proceso, puede ser la fuerza y el impulso necesario para continuar. Lento, sin prisa, a tu ritmo. Con días de pausa, de llanto, de soledad. Pero de a poco, seguir, levantarte y abrazarte, para que todo lo que se quebró se junte de nuevo.
¿Y para ti, cuál es tu forma de expresión favorita?