Con tanta forma que existe hoy de consumir contenidos audiovisuales es un real quebradero de cabeza para los productores y ejecutivos pensar en cómo tomar decisiones. La moda está en usar a favor la mayor cantidad de datos que nos ofrece la era de la información computacional, pero ¿qué diantres significa eso?

Columna de opinión
18.11.2021
Por Federico Sepúlveda

Los datos hoy son la mejor herramienta que puede tener un programador, o un desarrollador de series y películas, pero al mismo tiempo si fracasa miserablemente son la mejor excusa para ocultarse detrás de un trabajo mal hecho. Sea una película de Netflix diseñada según lo que indica la Big Data y dando pena por su guión (sí, a ti te miro “Mi pobre y dulce angelito”), o un programa de conversación en un horario desubicado en TV abierta, cada quien puede respaldar su trabajo, por más malo que sea.

En la TV abierta chilena escuchamos siempre hablar de rating, pero ¿en qué consiste de verdad esa medición? La realidad es que es una encuesta diseñada por un equipo de expertos, aunque, vale, sabemos que las encuestas no están pasando por su mejor momento hoy en día. Consiste en cerca de 600 hogares en las ciudades más grandes del país (claramente muy concentrado en Santiago) bajo una muestra representativa de lo que es la sociedad. Sé que esa frase suena particularmente usada y dudosa en período de elecciones, pero cobra sentido cuando se entiende el objetivo de la muestra: es una medición únicamente con objetivos comerciales. La muestra se divide en grupos a los cuales se les pueden vender productos. No es un ejercicio bondadoso que sirve para que expandamos nuestro conocimiento sobre lo útil o bueno de un programa de televisión.

En otros países existen otras formas de medir con el mismo objetivo. Claro, aquí se mira mucho el rating minuto a minuto, dando pie a una tropa de ejecutivos neuróticos viendo todo el tiempo si el programa sube o baja. Ese minuto a minuto puede tener errores y al día siguiente recién se entregan los resultados reales. En EEUU, por ejemplo, se mide también minuto a minuto pero se le pone atención a un reporte semanal que da detalles mucho más minuciosos sobre el consumo y evita que los programas acomoden su pauta solamente a la psicosis de quién supuestamente es más visto por un grupo de números.

Los Streaming tienen la ventaja de poder medirlo todo: a qué hora abres la app, qué te gusta ver, cuándo pausas para ir al baño, si ves las series de una sentada o pausadamente, cuál foto y cuáles colores te llaman más la atención (¿Se han fijado que las fotos en Netflix cambian constantemente para mismas series?), y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, son bastante reacios a compartir esos datos. Sólo desde esta semana Netflix está compartiendo semanalmente una información reducida de qué programas y películas son las más vistas en inglés y en no-inglés, o se puede desagregar por país. Si quieren intentarlo y jugar pueden entrar a https://top10.netflix.com/, la página está en inglés pero se entiende fácil.

Un spoiler: la serie más vista en Chile la semana pasada fue “Yo soy Betty, la fea”, no es que sea una gran sorpresa ya que lleva 20 semanas en el Top 10.