Una doctrina política, para que funcione bien, debe respetar la naturaleza del ser humano y estar enfocada en procurar una razonable felicidad de este, sin confundir felicidad con alegría. Dentro de los requisitos para la felicidad los bienes materiales constituyen tan solo una parte, no solo de pan vive el hombre. Hay dos factores comunes para todos los seres humanos y que bien desarrollados son fuente de felicidad.

Columna de opinión
21.02.2022
Por Dr. Eduardo Hitschfeld
Q.E.P.D.

Epílogo del libro Reflexiones del 2000

  1. EL DESARROLLO DE LAS POTENCIALIDADES PROPIAS DEL INDIVIDUO.Que parte con el reconocimiento, en un ambiente libertario, de la dignidad de cada ser humano, donde el concepto de la individualidad es fundamental. Este concepto de la individualidad puede nacer de la consideración de que: “Yo soy yo”.

Yo soy yo

El ser humano es el único animal que tienen conciencia de sí mismo. ¿A qué se refiere esta conciencia de sí mismo? El ser humano es capaz de detenerse en su diario trajín y hacerse preguntas sobre sí mismo. ¿A dónde voy? ¿Qué estoy haciendo?

A raíz de esta conciencia de sí mismo nace la noción del yo. Yo siento, yo pienso, yo actúo.

Este proceder es propio del hombre, característico de él, quizá su característica más importante.

Sin embargo hay mucha gente que no se ha detenido lo suficiente en esto, teniendo un concepto muy superficial de su yo.

Cuando le preguntamos a una persona informalmente ¿quién es usted? Seguramente responderá dando sus nombres y apellidos, su sexo, luego quizás dirá en qué trabaja, qué profesión tiene, su estado civil y cuántos hijos tiene o no. Las cosas que él vivencia como más cercanas a él mismo. Pero quizás también en la intimidad de su soledad a la pregunta de quién es él se conteste de la misma manera.

Una respuesta adecuada sería: “Yo soy yo”. Que es la respuesta que Dios dio a Moisés cuando este preguntó en la zarza ardiente. Dios contestó: “Yo soy el que soy”.

YO SOY YO significa que yo estoy consciente que no hay nadie igual a mí. Puede haber gente muy parecida, pero iguales no.

YO SOY YO significa que yo estoy consciente de que en mí hay un centro. Un centro al cual le llegan todas las cosas de manera compleja o modificada y del cual pueden salir muchas cosas.

YO SOY YO significa que yo estoy consciente que puedo modificar mis características más externas desde mi centro interior. Que puedo apreciar lo que es bueno o malo para mí y puedo mejorar mis hábitos para ser mejor.

YO SOY YO significa que yo estoy consciente que puedo explorar mis capacidades mentales y físicas más allá de la quizás triste rutina a la que estoy acostumbrado.

YO SOY YO significa que yo estoy consciente de mi dignidad como ser humano. Como criatura inteligente de Dios.

YO SOY YO significa también que, en definitiva, soy yo el responsable de mí mismo, y caramba que esto es importante pues estamos acostumbrados a buscar responsabilidad de lo que nos pasa fuera de nosotros mismos.

Meditando sobre esto, trabajando sobre esta idea tendremos más consciencia de nuestro yo. Tendremos más consciencia de nuestra individualidad, de nuestra dignidad como personas.

Nos daremos cuenta que no soy mi físico. Que sea alto o bajo, gordo o flaco, son solo envolturas de mi yo. Que no hay motivo para que yo me avergüence porque mi físico sea más feo o desproporcionado que otro. Mi yo interior es similar al de otras personas y es lo único importante.

Nos daremos cuenta que yo no soy mis emociones. Que un día esté alegre y al otro día esté rabioso son solo condiciones externas de mi yo, y yo tengo el poder para modificarlas, de la misma manera como puedo aprender a nadar en el agua cuando no lo sé hacer.

Nos daremos cuenta que yo no soy mi memoria, ni soy mi pasado. La memoria la puedo mejorar, hay técnicas para eso. Puedo aprender a que mi pasado, si ha sido malo, deje de tener influencias negativas para mí. Yo decido eso. Yo puedo decidir mi actuar ahora, yo puedo decidir desprenderme de mis malos hábitos si así lo quiero.

Nos daremos cuenta que yo no soy mi inteligencia. La inteligencia nace de mi yo, y también la puedo modificar. Puedo aprender a no empantanarme siempre con los mismos pensamientos que no me han llevado a ningún buen resultado. Puedo aprender a tener más capacidad para adaptarme a las circunstancias si así lo quiero.

Nos daremos cuenta que yo no soy mi voluntad. Mi voluntad también la puedo modificar. Puedo estar cansado de ser tan falto de carácter y trabajar para fortalecer mi voluntad.

Nos daremos cuenta que yo no soy: flaco, gordo, viejo, joven, feo, bonito, alto, bajo, chileno, argentino, hombre, mujer, obrero, profesional, alegre, rabioso, inteligente, tonto, memorión, desmemoriado, bueno para las matemáticas, malo para los idiomas, bueno o malo, rico o pobre, etc.

Yo soy solo yo, y desde ese centro puedo modificar mis características superficiales si así lo quiero. Mientras más consciencia de mi yo tenga, más me daré cuenta de que esto es así. Más capacitado estaré para emprender un cambio de mí mismo, de mis cualidades, si así lo quiero.

Sin embargo debemos tener presente que no basta con estar consciente del yo para mejorar, es evidente que es un excelente primer paso. Pero requiere mucho esfuerzo consciente mejorar nuestros hábitos que esclavizan y eliminar los prejuicios e ideas negativas que nos infestan. El espíritu podrá estar pronto pero la carne es débil.

Teniendo mayor consciencia de nuestro yo, se refuerza nuestra individualidad y nuestra consciencia de dignidad como ser humano. Aprenderemos a ver a los demás con otros ojos. No con los ojos que ven las cosas externas que más a menudo nos desunen. Sino con los ojos que ven en la otra persona a otro yo, aún en la condición más humilde y despreciada por los demás. Sabremos que dentro de esos harapos y ese aspecto a veces repulsivo hay un yo como el nuestro, que quizás no ha sabido desarrollarse. Nacerá automáticamente un sentimiento de solidaridad hacia él, y quizás entenderemos que lo mejor que podemos hacer no es darle limosna, sino que ayudarlo a entender lo que nosotros entendemos. Ayudarlo a que obtenga su dignidad de ser humano como le corresponde. Ayudarlo a entender lo que nosotros entendemos. Ayudarle a que sea él mismo, persona artífice de sus logros.

Buscando la felicidad

Haciendo esto estaremos actuando en el plan de Dios de la mejor manera y sabremos entender también que si cada persona es más, la humanidad entera es más y estará transformando este mundo en un mundo mejor, más pleno y más feliz.

  1. El factor de SOLIDARIDAD UNIVERSAL, que como ya se ha expresado, se puede imaginar como un foco de luz que se extiende hasta el infinito.

La luz es más fuerte con los más cercanos, dentro de los cuales se incluyen también nuestros trabajadores, y en general todos con los que interactuamos (nuestro prójimo).

Estos conceptos no son nada de nuevos. Están implícitos en la frase del Antiguo testamento Judeo-cristiano: “Amad a los demás como a ti mismo”.

La frase “a ti mismo” incluye el concepto de la individualidad y “a los demás” el concepto de la solidaridad.

El ser humano debe caminar con estos dos factores en perfecto equilibrio y armonía.

“Los verdaderos realistas son los soñadores”

(Ben Gurión)