Los centros emocionales en el cerebro medio, relacionados con la sexualidad, comienzan a madurar en la adolescencia del ser humano. Los factores de activación bajan por el hipotálamo llegando a la hipófisis (situada en la base del cráneo) y hacen que esta produzca hormonas que a su vez hacen que, los testículos en el varón y los ovarios en la mujer, produzcan las hormonas sexuales propiamente tales.
Se producen los cambios por todos conocidos que en definitiva llevan a un niño o niña, en esencia asexuados, a convertirse en un hombre o mujer fértiles. Es interesante destacar que el proceso comienza en el cerebro, pero no en el cerebro superior (neo-cortex) que entre otras cosas es la sede de los pensamientos y de la imaginación; sino que en el cerebro medio y que para estas circunstancias denominaremos cerebro emocional. Sede de las emociones.
Antes de la maduración, para un niño o niña lo sexual carece de connotación emocional. Por ejemplo si a un niño se le da a escoger libremente entre un chocolate o una revista de desnudos, él va a preferir el chocolate que si tiene una connotación emocional fuerte de placer. Diferente sería esto en un púber porque para él el sexo comienza a tener connotación emocional.
Curioso resulta entonces que la censura de películas por ejemplo, se base en su contenido erótico y no en cosas que si afectan a los niños; violencia, terror, exaltación de la venganza, conductas no altruistas, etc. Acabo de ver la película Notebook (Cuarderno) con una advertencia “No aconsejable para menores de 13 años”. Un film lleno valores positivos en que se exalta el amor verdadero de pareja, la alegría en la alegría ajena (a la mujer con Alzheimer) a costa de mucho esfuerzo y complicaciones e incomprensiones para el marido y oposición de medio mundo, incluidos los hijos, que no entendían cómo su padre “malgastaba” el tiempo con su madre.
Notebook es una película que debería verse en familia. Pero claro como tenía una sutil escena de relaciones sexuales se clasificó para mayores de 13 años de edad. Personalmente recuerdo que cuando niño, entré al antiguo Cine Real de Puerto Varas a ver una película pornográfica y me salí por encontrarla muy aburrida.
Es típico que los padres cuando el niño pregunta, respondan con evasivas y le digan que es muy chico para entender esas cosas. El niño entiende y hay que explicarle en forma seria y con palabras adecuadas. Lo mismo en el Colegio cuando tienen 6 o 7 años (edad clásica del uso de la razón y aparición de memoria perdurable, ya que antes de los 4 años uno no recuerda prácticamente nada). Pero nunca, como se hace actualmente, cuando son ya adolescentes.
Posteriormente, los niños y niñas sabrán procesar adecuadamente esta información, que la integran en forma tan poco distorsionada, como cuando aprenden a leer y escribir. Aún más, a los niños que escuchan a través de la puerta, se les debe decir en forma natural; vamos a tener relaciones sexuales y que es una cosa normal que hacen los adultos. Asimismo si los pequeños o pequeñas preguntan más se les aclará también en una forma comprensible para los de corta edad, sin insinuar siquiera morbo. Y tampoco decir que, vamos a hacer el amor, porque el verdadero amor incluye tantas, tantas otras cosas en el cual las relaciones sexuales son solo una parte del todo.
