Señor Director:
Hace algunos días el exministro de Educación, Raúl Figueroa, dio a conocer los resultados de la Encuesta de Bienestar Estudiantil. Este estudio reporta que un 45% de los jóvenes en nuestro país considera que su vida es muy estresante y que más del 60% necesita más apoyo para mantener su salud mental. Frente a estos datos, la rendición de la primera versión de la Prueba de Transición (PDT) de invierno resulta un acierto histórico de política educativa. Desde que nuestro país incorporó mecanismos de ingreso a la educación superior basados en evaluaciones estandarizadas de logros de aprendizaje, siempre su aplicación se hizo una sola vez al finalizar el año. Es conocido por todos nosotros el nivel de nerviosismo que esta evaluación genera, lo que se veía agravado por el hecho de tener que esperar un año completo para volver a rendir el examen si no se lograba el puntaje necesario. Por primera vez, el Ministerio de Educación ha dispuesto más de 70 locales a nivel nacional para el óptimo desarrollo del proceso durante esta primera semana del mes de julio. Con este tipo de medidas es posible promover con eficacia y a gran escala el bienestar socioemocional de las nuevas generaciones de nuestro país.
Fabián Barrera Pedemonte, PhD
Académico Escuela de Psicología
Universidad de los Andes
07.07.2022