Iva al libro es el título, pero no el motivo de estas letras. El Iva al libro ha sido declarado por un movimiento, no menor de la población chilena, como un agravio al acceso a la cultura. Y ¿cómo no? Si en Chile los consumidores debemos pagar un 19% adicional por libro, lo que claramente limita el flujo de libros disponibles. Por el otro lado, quienes están a favor de mantener el Iva al libro argumentan que solo los ricos leen. Pero bueno, si los libros son 19% más caros.
En fin, el Iva al libro es un tema instalado y ojalá se resuelva pronto. Prioritario es, sin embargo, reducir o eliminar elIva a los alimentos no procesados producidos en el territorio. El mismo 19% que pagan el reducido número de consumidores de libros, los pagan todos los chilenos en alimentarse, una necesidad básica en la jerarquización de las necesidades. Impuesto a la subsistencia, así podríamos llamarlo. Entonces, “¡no al impuesto a la subsistencia!” podría llamarse la campaña.
Los más afectados por esta situación, fueron marginados políticamente al mismo tiempo en que se constituía un sistema tributario altamente regresivo, es decir, uno en que los pobres pagan más impuestos relativo a sus ingresos que los adinerados (no sé como llamarlos de manera políticamente correcta, todo suena a eufemismos).
Como un alto cargo de los poderes del estado gana hasta 40 veces el salario mínimo, pagar iva a los alimentos no procesados le resulta una limosna. No obstante, las trabajadoras y trabajadores que reciben el salario mínimo (que fijan estos altos cargos) ceden obedientemente un gran porcentaje de sus ingresos en impuesto a la subsistencia. Según la CASEN, que supongamos válida, la población más pobre utiliza un 35% de su ingreso en comida. Un 19% de Iva en este porcentaje es 6,7%. Es decir, más de un 6% de su ingreso tributan los asalariados base por motivo de subsistir. No existe otro impuesto en Chile que aporte más a la violenta inequidad que nos aqueja.
Ahora, como todo en este bello mundo presenta una contraparte dual, el alto Impuesto al Valor Agregado que limita el acceso a la cultura y a buena alimentación, contrasta con la baja tasa de royalty a la minerías, subsidios a las forestales, y excepciones tributarias a quienes tienen el capital suficiente para sortear la ley. No es necesario comprar un libro para estar informados.
