En la actualidad cada vez es más difícil comprender el concepto de amor, en especial hacia uno mismo y la pareja. Cada vez se observa que las personas tienen más requisitos hacia el otro para poder lograr una relación de pareja. Pero ¿sabemos qué es amar?
Para poder amar sanamente, debemos reflexionar sobre nuestras propias dificultades para relacionarnos con nuestras parejas. Observar cuáles son nuestras tareas personales a resolver, según nuestro análisis de las deficiencias. Esto nos permitirá aceptarnos, amarnos a nosotros mismos, para luego amar a la persona con quién decidamos compartir nuestros momentos.
El primer signo de amor sano es entender a la otra persona, con sus cualidades propias. Cada uno es diferente del otro, un ser individual, autónomo y que está con nosotros, pero esto no se transforma en una posesión.
Consideraciones para amar sanamente
Definir quiénes somos, cuáles son nuestras convicciones, qué nos gusta y qué nos diferencia del otro. Luego de responder a la pregunta ¿Quién soy? Podemos incluir al otro con su propio ser.
Ser autónomo, al diferenciarnos y saber quiénes somos, nos permite poder hacernos cargo de nuestras decisiones, colocar nuestros límites y aceptar nuestras consecuencias. Esto nos genera amor propio, seguridad ante la relación con el otro.
Conocer nuestras vulnerabilidades, es decir, cuáles son nuestras debilidades. Permite trabajar sobre ellas para que cuando nos relacionemos con el otro sepamos qué cosas pueden influir en nuestras parejas.
Reconocer y sanar nuestras historias anteriores, si en algún momento de tu vida, por ejemplo, fuiste rechazada (o) o te sentiste poco acogida (o) y esto generó en ti una sensación de angustia, debes lograr reconocer esos aspectos de la vivencia y diferenciarlos. En otras palabras, entender de dónde vienen, asumir esos hechos y sanarlos. De esta manera evitas depositar tu experiencia previa en el otro y en su relación actual. Este es un punto muy relevante debido que a nuestra experiencia previa produce que no nos relacionemos de forma sana y reflejemos todos nuestros temores en esta nueva relación o que no nos entreguemos por completo por el temor a ser dañados nuevamente.
Nunca olvidar que para amar sanamente al otro, ámate a ti mismo y así podrán cultivar una relación de pareja. Es poder reconocer al otro como seres únicos, con sus diferencias. Conocerse, aceptarse y acompañarse, a través de sus individualidades, es amarse sanamente.
