“Lo más asombroso es comprobar que siempre ha habido mujeres capaces de sobreponerse a las penosas circunstancias; mujeres creadoras, guerreras, aventureras, políticas, científicas, que han tenido la habilidad y el coraje de escaparse, quién sabe cómo, de destinos tan estrechos como una tumba. Siempre fueron pocas, claro está, en comparación con la gran masa de hembras anónimas y sometidas a los límites que el mundo les impuso; pero fueron, sin lugar a dudas, muchísimas más que las que hoy conocemos y recordamos. Y es que, como dice la escritora italiana Dacia Maraini, las mujeres cuando mueren lo hacen para siempre, sometidas al doble fin de la carne y del olvido. Los historiadores, los enciclopedistas, los académicos, los guardianes de la cultura oficial y de la memoria pública han sido siempre los hombres, y los actos y obras de las mujeres han pasado raramente a los anales. Aunque hoy esta amnesia sexista está por fin cambiando: la creciente presencia femenina en los niveles académicos y eruditos empieza a normalizar la situación, y se ha abierto todo un campo de nuevas investigaciones, hechas mayoritariamente por mujeres, que intentan rescatar a nuestras antepasadas de la bruma” escribió la periodista española Rosa Montero en la introducción de su libro “Historia de Mujeres”.

Diario Puerto Varas/ Fotografía: Millaray Huaiquimilla vocera movimiento Feminista U. Chile

La libertad se toma

El 27 de abril comenzó la toma Feminista en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, debido a una denuncia por acoso sexual y laboral de una estudiante hacia Carlos Carmona, académico y miembro del Tribunal Constitucional, investigación que se dilató por ocho meses sin resultados.

“Las mujeres no somos la hermana menor de la historia” dijo Millaray Huaiquimilla vocera de la toma Feminista y vicepresidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile en entrevista con Diario Puerto Varas.

¿Cuál es el origen del movimiento Feminista de la Facultad de Derecho de la U. Chile?

“En términos generales, esta es una demanda que tiene su origen o su primera visibilización en término de lo que ocurre dentro de las casas de estudio. Pero nosotras entendemos también, como compañeras feministas, que esto es claramente una desigualdad estructural que se evidencia dentro de las casas de estudio pero que tiene su correlato en toda la sociedad. En ese sentido lo que queremos proponer a nivel público es una discusión sobre la mujer empoderándose de los espacios públicos. Entendiendo también que hoy día, por ejemplo, dentro de las casas de estudio tenemos compañeras que son violentadas a diario, como también lo son las mujeres en general en la sociedad. Por lo mismo nuestra movilización pone en el centro de la atención a las víctimas. Es decir, el bienestar de las compañeras y generar espacios seguros, entendiendo que una casa de estudios es un espacio de desarrollo y que las mujeres necesitamos tener garantías para seguir desarrollándonos”.

¿Existen protocolos para casos de violación, acoso y abuso sexual?

“Esas garantías lamentablemente hoy día no existen y la institucionalidad se ve completamente rebasada. Los mecanismos que se nos han dado como, por ejemplo, los protocolos contra el acoso sexual no tienen una característica integral. Es decir, más allá del mero mecanismo de investigación y denuncia que puede ser solo simbólica y débil. Creemos que existen escalas diferentes de la violencia pero que son igual de fuertes. No debemos llegar a la violación o abuso, desde el acoso ya se expresa la violencia del patriarcado. Todo esto debe ser atendido por las instituciones con la mayor perspectiva profesional. Nosotros pedimos que se capaciten a los profesionales de nuestra facultad para poder hacer correctamente el acompañamiento a las víctimas”.

¿Cómo se visibilizó esta carencia institucional para tratar la violencia de género?

“En la Coordinadora Feminista Universitaria (COFEU) existe la Secretaría de Sexualidad y Género que lleva años atendiendo casos y trabajando en estas temáticas, fueron las principales impulsoras de los protocolos que hoy existen para sexualidad y género en las universidades. Pero lamentablemente la institucionalidad no dio respuesta a los casos que se estaban desarrollando. Particularmente en la Facultad de Derecho, que es una de las primeras que comienza con la movilización, realiza su Asamblea de Emergencia el día 27 de abril de 2018 a propósito de una denuncia que llevaba ocho meses en investigación, sin una respuesta. Esta denuncia toma ribetes aún más graves por la situación de jerarquía y poder entre la denunciante y el denunciado, era la situación del académico y la ayudante. La gravedad de esta denuncia, que es de conocimiento público, -lo que lamentamos porque creemos que cuando se filtra información sobre las víctimas se genera un proceso de revictimización- es grave porque se efectuó contra un profesor que era miembro del Tribunal Constitucional. La compañera fue muy valiente porque hablamos de una persona que ostentaba un cargo de relevancia pública. En este caso la asamblea quiso representar la sorororidad”.

¿El Movimiento Feminista en Chile tiene relación con lo que sucede a nivel global?

“Nosotras nos reconocemos herederas de una tradición amplia en Chile. El Feminismo no llegó con el voto de la mujer, sino que con la necesidad de ingresar a la educación, entre otras, que se comenzó a gestar a fines del siglo XIX. Hace muy poco que somos aceptadas como sujetas dignas de desarrollo. En ese sentido, las mujeres venimos a decir que no somos la hermana menor de la historia, venimos a reclamar un espacio que siempre nos ha pertenecido. Pero hemos sido invisibilizadas hace muchos años”.

Emma Watson ante la ONU dijo “para liberar a las mujeres tenemos que liberar primero a los hombres, tenemos que ayudarnos si queremos crecer” ¿Cuál es el rol de los hombres en esta movilización?

“Tenemos una determinación política de que esta toma es un espacio mixto. Sin embargo tenemos asambleas solo de mujeres entendiendo que bajo la característica de este conflicto las mujeres tenemos un rol de conducción, todas las voceras somos mujeres. Entendemos que los espacios de la política universitaria en general han sido muy masculinizados. Por eso mismo necesitamos espacios donde las mujeres tengan la libertad y la confianza de empezar a desarrollarse como dirigentas. Esta determinación política es un medio para organizarnos. Pero también es un fin en si mismo para empoderar a las compañeras. Asimismo, existe un círculo de varones y de construcción de la masculinidad y están organizando un encuentro metropolitano de varones y de construcción de masculinidades. Ellos discuten cuál es el rol del hombre en el Feminismo, tienen la responsabilidad de cuestionar sus propias prácticas”.

¿Qué opinas del efecto del machismo en los hombres? Por ejemplo, que se les inculque que tienen que trabajar para proveer, que tienen que ser fuertes y casi insensibles, que los hombres no lloran y que, en muchos casos, su rol familiar queda reducido a llevar dinero al hogar.

“Nosotros como centro de la movilización nos ocupamos en primer lugar del papel de las mujeres. Es cierto que el sistema de dominación que existe hoy día, esta mitología sexo y género binaria, en la que por nacer con cierta genitalidad, masculina o femenina, se le asocia un rol en la sociedad a las. Esto nos violenta a todas las personas. Sin embargo entendemos que hay problemas urgentes. Es decir, existe una violencia simbólica hacia los hombres que puede ser catalogada de muy dura, por ejemplo, la mayoría de los suicidios son cometidos por hombres y tiene que ver con esta violencia simbólica. Pero también entendemos que hay problemas urgentes. A pesar de todo lo comentado los hombres están en una posición de privilegio, han tenido la oportunidad de desarrollarse históricamente y han jugado un papel principal en los cambios sociales. Nosotros creemos que hoy día es el momento de la mujer, no hemos tenido las mismas posibilidades de desarrollarnos a lo largo de la historia, no nos situamos actualmente en una posición de privilegio y la sociedad en su conjunto no nos entrega herramientas. En ese contexto nosotras como estudiantes somos privilegiadas. Es decir, la dueña de casa que es madre soltera y que no comparte las labores domésticas tiene nulas posibilidades de desarrollarse en otros ámbitos. Hoy día la línea principal del movimiento es el empoderamiento de la mujer y su rol en la toma de decisiones”.

Entendiendo que el rol principal en la toma es femenina, ¿se considera que existen diferentes identidades de género en este movimiento?

“Para nosotros esa es una discusión sanjada. Rechazamos la construcción social que existe respecto de lo femenino. Sin ir más lejos somos tres voceras bio mujeres y una trans. Estamos remeciendo la estructura sexo – género y es mujer quien se considera mujer. La disidencia sexual es una de las principales banderas del Feminismo”.

¿Cuál es el objetivo del movimiento a nivel universitario y país?

“Estamos en un proceso de definiciones. Si bien esto inicia al detectar irregularidades en la U. de Chile, encontramos puntos en común con otras casas de estudio y estamos organizados a nivel país. Aún estamos discutiendo cuáles son los interlocutores válidos a nivel universitario y país. Tenemos cuatro ejes a nivel interno: el acoso sexual y cómo se trata dentro de la universidad, el acompañamiento a las víctimas, disidencia sexual – existe un protocolo trans en la universidad y dos compañeras han logrado estudiar con su nombre social y queremos que eso se replique – , y el ámbito padre y madre universitario. Sin embargo como movimiento, que nace en la casa de estudios, la idea es proyectarnos más allá para trabajar en la visibilización de la precariedad de la mujer en sociedad. Hoy le estamos hablando a las mujeres. En ese sentido aún estamos en una etapa de articulación de una Mesa Nacional para la Mujer para aprovechar este momento histórico”.

Todos deberíamos ser feministas

Feminismo es el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre” según la definición de la Real Academia Española (RAE). Es decir, las y los feministas creen en la igualdad política, económica y social de todas las personas. Tienen como interés el replanteamiento de las relaciones de las relaciones de poder en la sociedad. En definitiva es tener la opción de elegir libremente las decisiones que afectan en nuestras vidas y cuerpos, sin distinción de sexo, buscando la equidad de género.

Constanza Hitschfeld Weisser Periodista Diario Puerto Varas
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