Eduardo Bañados, astrónomo chileno que trabaja en el Instituto Carnegie para la Ciencia en la Universidad de Princeton de EEUU, y su equipo encontraron el agujero negro supermasivo más lejano que se haya observado.
Este logro fue gracias a las observaciones realizadas con los telescopios Magallanes de la institución de Carnegie y los resultados aparecen en la revista Nature.
El agujero negro reside en un cuásar luminoso y su luz nos está llegando ahora desde que el universo tenía solamente un 5% de su edad actual. La luz de este cuásar demoró más de 13 mil millones de años en llegar a la Tierra.
¿Qué son los cuásares? Objetos luminosos compuestos por agujeros negros enormes que crecen tragando materia en el centro de las galaxias masivas. Son muy poco comunes en el Universo, pero Bañados ideó una técnica para encontrarlos.
“Primero reviso los datos públicos de todos los observatorios del mundo con Big Data. Cuando ya tengo los números, observo en el telescopio, tomo las imágenes y analizo las diferentes longitudes de onda, hasta que encuentro algo”,dijo Bañados a La Tercera.
El agujero descubierto tiene una masa de 800 millones de veces más que la del Sol. Es un agujero negro supermasivo, que a diferencia de los agujeros negros típicos, está en el núcleo de las galaxias y es muy grande devorando todo a su paso.