Desde la intubación hasta la conexión a un ventilador mecánico supone ciertos daños en la laringe y en las cuerdas vocales, situación que dependiendo de las condiciones de cada paciente, afectará funciones críticas como comer, tragar y hablar, impactando directamente en la calidad de vida de quienes egresan de la UCI. Académicos sugieren una urgente intervención interdisciplinaria en las unidades de pacientes críticos.

La edad del paciente, las comorbilidades y el tiempo de conexión a ventilación mecánica son algunos de los factores que determinarán las secuelas que pueda ocasionar esta medida de urgencia para salvar la vida de tantos pacientes con COVID-19. Lamentablemente, las estadísticas indican que más del 50% de los pacientes dados de alta tras este tipo de ventilación, presentar problemas para tragar, comer y en su voz, siendo recomendable la intervención temprana de fonoaudiólogos en las Unidades de Pacientes Críticos.

Precisamente estas secuelas son los aspectos que abordó un webinar gratuito que realizó la carrera de Fonoaudiología de la Pontificia Universidad Católica y que ya está disponible en YouTube (“Paciente crítico y deglución”). Pese a la urgencia prioritaria de salvar la vida de un paciente crítico, la introducción de un tubo por la laringe y la conexión a un ventilador mecánico supone riesgos para una serie de estructuras que incluyen la laringe y las cuerdas vocales, y que dependiendo del paciente y el tiempo de hospitalización, afectará sus condiciones de alta.

Elena Medina, docente de Fonoaudiología UC, del Departamento de Ciencias de la Salud, y expositora del webinar, comenta la importancia de una intervención multidisciplinaria en UCI para evitar posibles complicaciones como el desarrollo de una neumonía aspirativa, debida al ingreso de agua o alimento a los pulmones, dadas las complicaciones del paciente que sale del ventilador y reanuda su alimentación vía oral. “Actualmente no existe un protocolo de UPC que incluya una intervención interdisciplinaria que involucre al médico intensivista junto a otros profesionales como el fonoaudiólogo, el kinesiólogo y el terapeuta ocupacional, roles gravitantes en un buen manejo evolutivo del paciente crítico y con un mejor pronóstico integral”, explica la especialista.

El proceso de decanulación implica nuevos desafíos en la etapa de alta y rehabilitación. Medina señala que es muy común ver parálisis en las cuerdas vocales y anomalías en las funciones laríngeas, que se traducen en trastornos de la deglución y disonías o trastornos vocales, lo que implica un trabajo terapéutico para rehabilitar la voz y la deglución, ya sea con ejercicios, así como con un plan de trabajo conjunto para mejorar la consistencia del alimento, acudir a nuevas posiciones y corregir la tos durante y después de comer.