Señora directora,

Recientemente el CNED publicó su informe de matrícula en educación superior en el que se evidencia una disminución de -2,4% en la matrícula de primer año en educación parvularia. Mala noticia ya que esta es el área con mayor déficit de profesionales en ejercicio (BID, 2020), déficit que se espera sea de -36% al año 2030 (Elige Educar, 2020). Detrás de esta situación podrían estar políticas más selectivas para acceder a la carrera, pero también es una cuestión de género. Se trata de una carrera en la que no postulan hombres.

Lo anterior lleva a plantear que tenemos un problema cultural y laboral, que excede la política docente y que la sociedad debe confrontar: la división sexual del trabajo. ¿Cómo vamos a revertir el hecho que los hombres se vean a sí mismos ajenos a esta profesión? Tres vías se pueden explorar. Primero, mejorar las condiciones de salario y contrato (pero en serio…), que reconozca la especialización requerida y el rol clave que tienen en la sociedad. Segundo, plantear programas de orientación vocacional más libres de estereotipos de género. Tercero, plantear programas de atracción específicos desde las universidades para hombres, sean de discriminación positiva o de orientación hacia futuros postulantes.

Si como sociedad le encargamos la educación de párvulos sólo a las mujeres, nuestras probabilidades de responder a las necesidades de ese nivel educativo en los próximos años se verán reducidas: reducidas a la mitad.

Karin Roa Tampe
Académica Facultad de Educación
Universidad de los Andes
10.08.2022