Columna de opinión
Por Sebastián Bruna, arquitecto
Una de las enseñanzas que podemos obtener de esta experiencia de cuarentena, la primera en 100 años y con una conectividad global, es tremendamente interesante, ya que ha sido una experiencia (o gran experimento obligado), de la cual, muchas cosas planteadas en la teoría se han implementado e instalado.
Algo está claro y que, de esto, saldrán nuevas costumbres bastante comunes a nivel global.
¡Nos podemos mover menos, y debemos hacerlo! Por el bien del planeta tenemos que reducir el gasto energético, mesurar nuestros esfuerzos, y en ello nos dimos cuenta de que muchas personas se desplazaban diariamente sin necesidad real de hacerlo.
Aparecieron los trabajos denominados de primera necesidad, esenciales y que tienen la prioridad en el desplazamiento frente a otros que son optativos en su lugar de desarrollo.
¿Estos trabajos esenciales o in situ, a futuro podrían tener una tarifa o prioridad en transporte público frente a otros que no?
El trabajo en casa, el estar en nuestras viviendas encerrados 24/7 para muchos que han podido implementarlo, ha traído muchas reflexiones, ¿cómo incorporar el trabajo y la escuela, el ocio, el ejercicio, el comer etc., en nuestros hogares? todas actividades que acostumbramos a efectuar en lugares especializados para ello, nuevamente con todo lo que ello implica, desplazamiento, funcionamiento de dicho lugar etc. Pero con un poco de ingenio y apoyo de tecnología que teníamos a mano, muchas de estas actividades han podido ser en gran parte improvisados de buena o mala maneras en nuestros hogares. Es posible, será una costumbre o modo de vida que varios adoptaran y servicios que antes solo se concebían externos se transformaron en delivery u online.
La vida On-line se instala en los hogares.
Todo esto ha visto efectos tremendamente positivos en el ahorro de dinero, en ganancia de tiempo, que bien implementado podría generar una mejor calidad de vida en otras circunstancias fuera de la Pandemia.
También está la Reflexión de lo importante y fundamental, de lo que significa tener un hogar con las condiciones idóneas para ayudar a tener una buena salud. Antes de la pandemia, una de las principales causas de muerte en la décima región, ya eran las enfermedades respiratorias. (mala calidad del aire) junto con mala calidad de las condiciones de las viviendas, espacios con deficientes aislación, mala ventilación y asoleamiento. Para muchos a sido una realidad terrible la cual cambia el foco en las cosas realmente importante y esenciales para conformar la casa, unidad esencial de habitabilidad de nuestras ciudades.
Finalmente, el fracaso que han demostrado las grandes urbes. En donde el foco de los últimos años ha sido en mejorar la conectividad urbana del automóvil en lugar de incentivar alternativas.
La gente en un transporte publico saturado, espacios públicos saturados y haciendo tramites en edificios públicos saturados.
¡Siempre el problema a estado ahí! ¿Cómo liberamos la saturación? La respuesta apareció desde un problema sanitario.
Debemos movernos menos, implementar lo más posible las plataformas digitales en cuanto a tramites, ¿porque seguimos funcionando igual que hace cien años?, con papeles, filas, archivadores…teniendo la tecnología y recursos para poner fin a eso.
Que el salir sea un acto social no para aglomerarse perdiendo el tiempo y Saturando.
Los servicios básicos a mano en barrio. El moverse en auto sea solo esencial y cuando sea un capricho cueste realmente ese capricho y en algunos casos no se permita.
Las cuarentenas y varios hábitos, llegaron para quedarse, ojalá que de esto saquemos la oportunidad para valorar nuestro tiempo y lo que significa moverse de un punto a otro y como nuestra vida se nos va en algo que era totalmente evitable, mejorando así nuestro medio ambiente, salud, bajamos el ruido y des saturamos nuestro ambiente natural urbano y rural, y esto se traduzca en nuevas Costumbres tipologías de hogares y ciudades realmente del futuro, el cual es nuestro presente.