Ninguna mujer es libre si no lo son también las mujeres afganas. Como Diario Puerto Varas rechazamos categóricamente la violación de los Derechos Humanos. En este caso de nuestras hermanas y de su pueblo en general, tras la irrupción de la tiranía Talibán. En las calles de Kabul solo transitan hombres. Las mujeres afganas han pasado a ser tratadas como objetos sexuales y esclavas domésticas. Extirpadas de la esfera pública y condenadas al silencio. Pero para nosotras no pasan desapercibidas. Hoy todas somos afganas.

Editorial

Por Constanza Hitschfeld
Editora y
Francisca Vargas
Periodista

#todassomosafganas

“En el marco de la ley islámica” dijo que se respetarían los derechos de las mujeres afganas Zabihullah Mujahid, portavoz de la tiranía Talibán. La Sharía o ley islámica tiene su origen en el siglo VII, durante el surgimiento del islam en la vida del profeta Mahoma (632 d.C.). En ella existen 29 restricciones explícitas para las mujeres. Entre las que se encuentran matrimonios de niñas con combatientes e incluso la ablación femenina.

Esta doctrina fundamentalista prohíbe a las mujeres afganas trabajar, estudiar, tener vida social y ser atendidas por doctores masculinos. Exige el uso del burka -velo largo que solo deja a la vista los ojos a través una malla. Las mujeres que no vistan acorde con sus reglas son azotadas y asesinadas. Las acusadas de adulterio son lapidadas públicamente. No pueden usar cosméticos, relacionarse con hombres que no sean sus esposos. No pueden reír en voz alta, usar tacones, subir a la locomoción colectiva sin chaperón y practicar deportes, entre otras muchas restricciones.

Alzamos la voz por las mujeres afganas silenciadas

Hace unos pocos días. El 18 de agosto. Una mujer afgana fue asesinada a tiros por hombres talibanes. En pleno espacio público. Por el simple hecho de no llevar burka en Takhkar según un artículo de Semana.com. Al día siguiente. 19 de agosto. Pulzo confirmó que los combatientes asesinaron en la calle a una mujer por salir con ropa colorida y sin burka. Esto fue en Talouan, un día después de anunciar que iban a “respetar los derechos de las mujeres”. Lo hicieron a viva voz en televisión y con gran cobertura internacional.

Noticia: Torturada con herramientas calientes

El dogma extremista afecta de manera directa la libertad y los derechos humanos de las mujeres afganas. Promueve la violencia, desprecio, cosificación y esclavización de las mujeres. Solo había disminuido en las zonas urbanas durante la invasión norteamericana.

El 12 de julio de 2021, en Faryab, ubicado al norte de Afganistán. Unos 15 talibanes mataron a Najia, madre de 4 niños, a golpes con sus Ak47 porque no tenía comida para darles. Luego, antes de retirarse del lugar, lanzaron una granada a su casa, según constató CNN.

En octubre de 2015, una mujer afgana, joven de 19 años, fue lapidada en Ghalmin por un grupo de hombres extremistas. Esto tras ser acusada de adulterio y condenada a muerte por un tribunal Talibán. Un video exhibido por El Mundo mostró al globo como fue metida en un hoyo en la tierra. Rodeada de hombres con turbantes que le lanzaron piedras. En dicho registro se puede oír como resuenan los golpes secos de las piedras contra su cuerpo.

La tiranía reemplazó al estado en Kabul

Una mujer afgana fue apaleada por una turba de hombres talibanes en el centro de Kabul. Supuestamente por quemar un Corán en marzo de 2015, informó BBC. Un video registró como en plena luz del día hombres extremistas le propinaron patadas. También lanzaron piedras contra la mujer que yacía en el suelo. En un momento se acercó uno de los delincuentes. La golpeó varias veces con un palo. Luego la tiraron a la orilla del río y le prendieron fuego a su cuerpo.

Un grupo de hombres armados irrumpieron en la casa de una mujer afgana, joven viuda, en Kabul en noviembre de 2011. Los extremistas sacaron a la mujer y a su hija de su casa. Las llevaron al centro de la ciudad donde les lanzaron piedras hasta matarlas. Los vecinos no las ayudaron ni avisaron a la policía. Los asesinos tras ser detenidos dijeron que sus motivos fueron “desviaciones morales y adulterio” comunicó El País.

Los talibanes atentaron contra vida de la activista pakistaní Mala Yousafzai. El 9 de octubre de 2012, ella tenía tan solo 15 años de edad. Se hizo conocida por llevar un blog a través del cual reafirmaba el derecho de las niñas a educarse. Ella sobrevivió el ataque y dos años después recibió el premio Nobel de la Paz. Hoy se encuentra refugiada en Inglaterra.

El suicidio de las mujeres afganas 

“Todo, todo lo que soñé, por lo que trabajé, mi dignidad, mi orgullo. Incluso mi existencia como mujer, mi vida, todo está en peligro. Quién sabe cuánto tiempo les tomará venir y registrar casa por casa y llevarse a las niñas. Probablemente para violarlas. Puede que me suicide cuando vengan a mi casa. He estado hablando con mis amigas. Esto es lo que todas, todas estamos planeando hacer. Todas estamos asustadas hasta los huesos”, dijo una mujer afgana, estudiante universitaria de Kabul, a la BBC este 23 de agosto.

Esclavas domésticas cosificadas

Vemos con indignación como las mujeres afganas, bajo la tiranía Talibán, son despojadas de sus Derechos Humanos y vidas. El 87% de las mujeres de Afganistán experimentan violencia física, sexual o psicológica, según el Fondo de Población Organización de las Naciones Unidas (ONU). Más de la mitad de las mujeres entre 15 y 49 años, informó ONU Mujeres, han sido víctimas de violencia física o sexual por sus esposos. Su esperanza de vida es de 66 años, mientras que la nuestra en Chile es de 83 años, según Banco Mundial.

Hace 73 años se inauguró el derecho internacional de los Derechos Humanos en la Asamblea General de la ONU, tras concluida la barbarie de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, aún en Latinoamérica se cultiva una cosmovisión que privilegia la imagen de una mujer hecha para la crianza, maternidad y castidad. Existiendo dos opciones la virgen María o la puta María Magdalena, y la más reciente la “bruja”. Mientras que la construcción de lo masculino, que aparece por sobre lo femenino, goza de privilegios en sociedad y familia. Este culto a la virilidad es más conocido como machismo. Aún queda mucho trabajo por hacer para terminar con la violencia de género en el mundo. Pero nunca lograremos nuestra meta feminista de igualdad de derechos del hombre y la mujer, si dejamos atrás las mujeres afganas, nuestra hermanas.

Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán

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Noticia: Estudiantes se movilizan en contra de la violencia de género