Continuando con el artículo anterior, impresiona que gracias a una superficialidad de nuestras autoridades, por un aquilatamiento erróneo de realidades distintas, se produjeron dos fenómenos.
Por una parte no se supo aprovechar lo bueno y factible de incorporar de nuestra ciudad de Gramado. Y por otra una especie de “fiebre mental” en relación a introducir elementos completamente ajenos a nuestra realidad destinados al fracaso, y peor aún, quitándole prioridad a otros proyectos completamente viables y beneficiosos para nuestra comunidad.
En Gramado el centro de la ciudad es un oasis de paz, armonía y belleza. Con un estilo arquitectónico no disonante. Aquel que construye dentro de dicha armonía, no solo se le da un diploma, sino que queda exento de pagar contribuciones. Así puedo decir fehacientemente que es el único lugar del mundo en que he visto una iglesia Mormona con el aspecto externo de un “chalet suizo”.
Estamos a tiempo de implementar otras consideraciones positivas. Por lo menos de mitigar el daño, años atrás, naciente (tiempos del “moto publicista”, porque hoy se está convirtiendo en ¡Arránquese de Puerto Varas!). Pero necesitamos visualizar cabalmente esto con visión de futuro.
Por ejemplo, necesitamos comprender que ningún mall, supermercado, terminal de buses o cualquier otra fuente de congestión vehicular y peatonal, debe estar en nuestro estrecho centro, en el que actualmente casi no se puede transitar.
La Calle Techada Santa Rosa, idea importada de Gramado, que en dicha ciudad no es una calle, es un centro para diversos actos y posee aislación acústica fenomenal. Por fuera está cubierto de flores y no interrumpe ninguna vía. Aquí es un adefesio, por mucho que le hayan puesto tejuelas pintadas en la lona. Además es fuente contaminación acústica y bloquea la calle del mismo nombre, aparejado con el bloqueo de la calle Walker Martínez.
Emblemático fue también el intento de convertir el cerro Calvario en un parque temático, como en Gramado. El bosquejo estaba listo, con un paseo de las almas y no sé qué otras cosas esotéricas más. Para mi sorpresa el Dr. Cerón y yo nos opusimos tenazmente en el Concejo Municipal de aquellos años. Posteriormente el sacerdote se encargó de poner los puntos sobre las ies. Frustración enorme fue también la no concreción de la radio comunitaria del Colegio Rosita Novaro, auspiciada con una antena por parte de la U.C. que instalaron posteriormente en Concepción.
Asimismo el “machetazo” a la comedia musical local “Nuestros Viejos Tiempos” con más de 400 artistas puertovarinos involucrados con la posibilidad de hacer un símil de “La Pérgola de las Flores” de repercusión nacional. Las condiciones estaban dadas. Eran impecables las orquestas de ese entonces y con directores profesionales de calidad. La obra tenía composiciones maravillosas de autores locales y completamente original. Fue un éxito rotundo para las 2.000 almas que la vieron en el Coliseo de Puerto Varas, quienes aplaudieron a rabiar. El punto es que por falta de visión a dicha obra no se le dio ni el tiempo, ni las condiciones para que prospere como tal. Fue tan solo una presentación en el Coliseo, debut y despedida ¡Ironías de la vida! Para darle prioridad a una iniciativa “ejecutiva” destinada al fracaso como fue la apropiación de Provincial Llanquihue, que por efecto dominó terminó por destruir también la Di-Mayor nacional.
Así tres días después de la única presentación de la obra (que fuera desarrollada por primera vez en los ochenta) “Nuestros Viejos Tiempos” y que trata sobre la identidad local puertovarina, en el mismo Coliseo se presentó el equipo municipal de básquetbol que falleció por muerte natural ¿A cuántos meses? ¿Tres o cuatro?
