-Está lleno de basura

-Deben ser afuerinos los que ensucian, como ahora está lleno de haitianos

Este diálogo se oye cada vez más entre personas que ven cómo Chile se encamina a pasos agigantados al siglo XX (no, no me equivoqué, me refiero al 1900) en materia migratoria. Las guerras, el hambre, el fin de la colonización y una economía global, ya habían desplazado, en esa época, a la fuerza o voluntariamente, a millones de millones de personas por todo el planeta, generando cruces de culturas, nuevas maneras de convivir en comunidad y un floreciente y más que próspero traspaso de conocimientos que hicieron posible, entre otras cosas, la llegada del hombre a la luna, el fin de las ideologías y las guerras “preventivas”.

Chile había estado al margen, porque era un país sin ninguna gracia, tanto así que solo a fines del siglo XIX, el estado decidió que para conservar los territorios ganados a la fuerza al pueblo mapuche (el mismo territorio que el propio rey de España reconocía como soberano y al pueblo mapuche como nación independiente. Si, Uti poseditis a la cresta) debían traer colonos europeos para ocupar el territorio recientemente anexado.

La historia indica que no fue fácil, Chile estaba al otro lado del mundo, y para motivar a los europeos, (no lo mejor de Europa, hay que decirlo) no bastó con regalarles terreno y subsidiar parte de su traslado, sino que además incendiar hectáreas y hectáreas y hectáreas de selvas y bosques milenarios que formaban parte de la cosmovisión del pueblo mapuche.

El resto es conocido… pero ese fue quizás (sin contar la conquista de Chile) el primer encuentro del país con el auge migratorio que estaba en pleno apogeo tras la revolución industrial (desplazamiento campo-ciudad), el desarrollo mercantil y la etapa previa a las dos guerras mundiales. El segundo, llegó recién en la segunda década del siglo XXI y el resultado es aterrador. Claro, ya no son europeos, sino que familias de mujeres negras, niños negros, esposos negros, abuelas negras y abuelos negros. Si, negros que sin duda, como dijo alguien, vienen a empeorar nuestra raza.

Paréntesis largo. Haití era una república, (una de las primeras tres del planeta junto a Córcega, y la Francia post revolución) cuando en Chile ni pensábamos en dejar de rendir pleitesía al Rey de España. Y si en Chile se abolió la esclavitud apenas independizado, fue en parte por el ejemplo del valiente pueblo haitiano, el mismo que viene a empeorar nuestra razay a quitarnos los puestos de trabajo y beneficios sociales (risas: beneficios sociales ja)

De todas maneras, descontando al 10 por ciento más rico de Chile, el resto de los chilenos vivimos con un percápita real más cercano al de Haití y Bolivia, que al que nuestros líderes dicen que tenemos cuando hablan en televisión, la diferencia es que en Chile se promueve esa política social tan beneficiosa que nos permite llegar a fin de mes, que es el avance en efectivo de la tarjeta Presto.

Pero nosotros somos los adelantados y los negros haitianos los atrasados. Claro, Chile está transitando a pasos agigantados a la nueva era. Hace dos décadas igualamos los derechos de los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, casi cincuenta años tarde con el resto del mundo. Hace menos de quince años las parejas se pueden divorciar, casi treinta años después que lo hiciera un país “teocrático” como Irán… y recién ahora se discute si los homosexuales tienen alma, perdón me equivoqué… pueden tener derecho a adoptar.

-No tengo nada contra los haitianos pero en Chile no podemos recibirlos.

-No tengo nada contra los gays pero no se deben casar ni menos adoptar.

Negros más, negros menos, la verdad da igual. Es el miedo ignorante a lo que hay fuera de la cueva, lo que hace rechazar a las personas por el color de su piel, después de todo la pobreza en que estamos sumidos (material y espiritual) no es debido a los colonos europeos del sur o los negros haitianos, es por el modelo que se impuso en plena dictadura, donde vale más lo que puedes producir en un mes, que lo que eres como ser humano.

Pero afuera de la caverna chilensis, también hay gente de igual sexo que se ama. Incluso hay hombres que viven con cuerpo de mujer y viceversa. Es una lástima lo que sucede con la actriz Daniela Vega, alabada en el resto del mundo y vapuleada por sectores dentro de nuestro país con argumentos del tipo, “no estudió teatro”, o “si no fuera protagonizada por un trans, no tendría impacto la película”. Ey tu! La película trata sobre personas trans y acaba de ganar el Oscar a Mejor Película Extranjera!!

La violencia de género que se aprecia cada día no se limita solo a golpes en barriadas marginales entre grupos homófobos e incluso simples zorrones de barrio alto con copete y bates de béisbol (algunos de ellos clientes habituales de los travestis de las esquinas en todo caso). Está en la empresa con diferencias de sueldos para las mujeres, está en la ISAPRE que ve a la mujer en edad fértil (qué feo ese término) un gasto elevado que no le permite marginar mayores utilidades (a costa de la salud de las personas), está en la frase “yo ayudo a mi señora con las cosas del hogar” y está en ese menos de diez por ciento de mujeres que forman parte de los directorios de empresas, que es donde finalmente se planifica Chile. Está además en la fraseyo tengo amigos gay y no tengo nada contra ellos, pero de ahí a que se puedan casar y adoptar, nopu, no se puede”.

Chile es una isla llena de chilenos, encerrados en su caverna y detenidos en el tiempo, donde no se acepta que la movilidad es un derecho anterior a las fronteras internas y externas y que a fin de cuentas vale más donde estás, que dónde naciste o en qué colegio estudiaste. Esa isla chilena, sufre por la diversidad y alienta el ardor chovinista de la patria, la frontera, el mar y nuestra tierra. Qué cresta importa el sexo, el color, la religión, tu apellido o tu escuela. Todos somos humanos y diferentes.

En lo personal, yo el Verdugo de la TV, saludo ver cada días más hombres besándose en la calle, más mujeres de la mano, más personas de color o más afuerinos, más dueños de casa y más color en las calles, más idiomas en las plazas y más himnos de diferentes países en los colegios cada día lunes. En una de esas, tendremos la valentía de ir más allá de la salida de la caverna y entrar al siglo XXI con otra perspectiva.

Henri Sanson Verdugo de la TV
Henri Sanson Verdugo de la TV Columnista Diario Puerto Varas
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