Mía Varinia Millaquen-Del Solar Díaz encontró en la escritura un territorio donde la libertad pudo tomar forma de libro. Actriz y magister en Escritura Creativa, convirtió Idílico en una obra digital para no renunciar a la extensión que su obra necesitaba. Eligió el camino de la autoedición y aprendió a recorrerlo entre intuición, trabajo y comunidad. Hoy sus libros nacen de una certeza sencilla y profundamente humana, que sus historias sean leídas como una experiencia y encuentren allí un lugar donde permanecer. Convertir un manuscrito en un libro significó aprender mucho más que la escritura. Edición, diseño, impresión, financiamiento, difusión y distribución pasaron a formar parte de su oficio. En las plataformas digitales, ferias literarias y una red de autoras nacionales encontró el conocimiento y la colaboración necesarios para recorrer ese camino. En esta entrevista, Mia relata cuánto hay detrás de un libro autoeditado. Las decisiones creativas, el encuentro directo con sus lectores y una manera de publicar en la que la independencia permite preservar la obra y la comunidad ayuda hacerla posible.
16.09.2026
Por Constanza Hitschfeld
Entrevista con Mia Varinia, escritora
1. Cuando una obra deja de ser un manuscrito y se convierte en un objeto que otras personas tendrán entre sus manos, ¿cómo decide qué cuerpo darle al libro y qué quiere que comunique?
Creo que es un proceso bastante intuitivo. Cuando comencé a escribir Idílico, en 2015, nació desde una necesidad muy visceral de expresar muchas de las cosas que me estaban pasando. Después el manuscrito reposó durante varios años y lo retomé en pandemia.
Tenía bastante claro hacia dónde quería llevar la historia e incluso había pensado un final, pero mientras escribía me di cuenta de que el personaje de Nicole había crecido de una manera que ya no concordaba con el desenlace. Mantenerlo habría significado hacerla retroceder. Como autora, una va conociendo su propia historia y el viaje de sus personajes, y eso también determina las decisiones que toma. En mi caso hay una planificación, pero existe también una dimensión muy intuitiva. Llega un momento en que sabes qué necesita la obra y hacia dónde debe ir.
2. ¿Qué significa, en la práctica, convertirse en autoeditor de la propia obra y qué tareas debió asumir más allá de la escritura?
El proceso comenzó realmente cuando decidí llevar Idílico al papel. Antes había publicado la novela por capítulos en Wattpad y BookNet, mientras todavía la estaba escribiendo. Cuando mi abuelo me propuso imprimir ejemplares, tuve que volver al manuscrito completo y comenzar ese trabajo de hormiga que implica editar una obra propia.
De la pantalla al papel
La primera edición fue muy pequeña. Hicimos 50 ejemplares de lujo, tapa dura con un papel especial y una portada distinta de la edición que actualmente está a la venta. Para llegar a ese libro tuve que releer y revisar todo el manuscrito -700 páginas de Word-, corregir y comenzar a decidir qué debía permanecer y qué podía eliminarse.
Publicar primero en digital me había dado mucha libertad. Había capítulos que escribí simplemente porque disfrutaba haciéndolo y porque aportaban humor o algún matiz, pero al trasformar la novela en un libro físico aparecen también criterios comerciales. La extensión, el número de páginas y los costos. Tuve que preguntarme qué aportaba realmente a la historia. Finalmente eliminé algunos capítulos porque, aunque eran entretenidos, quitarlos no afectaba la continuidad ni la esencia de la novela.
3. Por qué escogió la autoedición?
Sí consideré el camino editorial tradicional. Envié Idílico a un par de editoriales y la respuesta fue positiva respecto de la historia y su potencial, pero había un problema, era un libro demasiado extenso. Me propusieron dividirlo en dos volúmenes.
Lo pensé, porque efectivamente existe un punto de la novela donde podría haberse realizado esa división, pero sentía que hacerlo significaba perder su esencia. La historia de Nicole es un viaje completo y necesitaba que el lector pudiera recórrelo de principio a fin.
Además, siendo una autora poco conocida, publicar dos volúmenes implicaba otro riesgo, que la publicación de la segunda parte dependiera de los resultados comerciales de la primera. No quería que los lectores pudieran quedarse con la mitad de las historia. La autoedición me permitió conservar la obra completa y respetar la estructura que consideraba necesaria para el personaje.
4. Antes del papel, Idílico circuló en plataformas digitales, ¿qué significó esa experiencia?
Fue una experiencia muy importante. Publiqué en Wattpad y BookNet y tuve una recepción muy buena. En Wattpad, por ejemplo, Idílico alcanzó alrededor de 168 mil lecturas y dos mil 700 votos. No obtuve ingresos por esas publicaciones, porque la monetización requiere cifras mucho mayores, pero para mí el valor estuvo en otra parte, conecté con los lectores.
Como iba publicando capítulo a capítulo, recibía comentarios de manera constante. Las lectoras reaccionaban a lo que les ocurría a los personajes, me contaban qué les había emocionado o qué habrían hecho ellas en determinadas situaciones. Ese feedback fue muy fructífero y me ayudó a mantener la inspiración y continuar escribiendo.
También descubrí algo que no esperaba…
La novela conectó especialmente con mujeres mayores de 35 a 40 años que habían atravesado relaciones largas, matrimonios, separaciones o la pérdida de alguien que habían considerado el amor de su vida. Muchas me escribían para contarme que se reconocían en lo vivido por Nicole. Esa respuesta fue también uno de los impulsos para pensar que podía existir un público para la novela en formato físico.
5. ¿Cómo fue el proceso de convertir Idílico en un libro físico?
Idílico ha tenido distintas ediciones y portadas. Cuando comencé en el mundo digital no sabía nada de diseño, así que empecé de a poco. Entré a grupos de Facebook e Instagram, busqué personas que estuvieran aprendiendo a diseñar y participé en cursos. Así conseguí mi primera portada.
Después conocí a una diseñadora llamada Almendra, quien creó las portadas digitales de Idílico, Epifanía y Frenesí. Para la primera edición de Idílico mantuve esa propuesta y se imprimieron 50 ejemplares de tapa dura.
Más adelante, conocí en una feria a Antonia Guzmán, escritora y diseñadora gráfica. Ella me dijo que le gustaba la estética del libro, pero que la portada todavía no daba todo lo que podía comunicar. Conservamos la idea de la pareja, pero desarrollamos una nueva propuesta gráfica. Después trabajamos también el interior del libro. Le conté la historia y confié en ella como especializada. Creo que una parte importante de autoeditar consiste precisamente en saber buscar y dejarse ayudar por personas que saben hacer aquello que una no sabe.
6. ¿Qué importancia han tenido las redes y la colaboración con otros escritores en la autoedición?
Han sido fundamentales. Cuando comencé a escribir, una de las primeras cosas que hice fue abrir una cuenta de Instagram y entrar al mundo de Bookstagram. Autoeditar es muy difícil sin construir redes, porque necesitas conocer diseñadores, ilustradores, maquetadores y también personas que te permitan llegar a nuevos espacios.
Durante aproximadamente un año asistí como lectora a ferias independientes. Allí fui conociendo libreros y autores, hasta que una librera, con quien había generado una relación, me invitó a participar en una feria organizada junto con la Biblioteca y la Municipalidad de Providencia. Me ofreció un puesto y allí pude realizar el lanzamiento de mi primera edición.
En ese recorrido también conocí a quienes hoy considero mi cofradía de escritoras. Antonia Guzmán, Natalie Mar, Sigried Reidel, Ghia Zanetti, Victorian Race y Bethany. Nos hemos ido acompañando y colaborando. Mi experiencia con la autoedición ha sido un camino largo, pero también muy asociado a generar redes y encontrar personas que puedan aportar desde sus propios conocimientos.
- Lanzamiento 2da Edición 29 de agosto 2025
7. ¿Cómo financió la publicación de sus libros y logró recuperar la inversión inicial?
Al comienzo fue completamente familiar. La primera edición, de 50 ejemplares, fue financiada por mis padres y abuelo. Trabajaba, pero no tenía el dinero suficiente para asumir todos los costos de una sola vez.
Para la segunda edición ya participé económicamente con mis propios recursos, junto con mis padres. Cotizamos distintas imprentas y finalmente imprimimos 100 ejemplares.
Sí, ha retornado el dinero a través de las ventas, pero me cuesta establecer cuánto he recuperado porque prácticamente todo lo reinvierto. Si en una feria vendo diez ejemplares, por ejemplo, puedo usar inmediatamente ese dinero para imprimir marcapáginas o sticker, pagar el puesto de la próxima feria, publicidad o producir material para una edición especial.
Por eso existen ganancias, pero vuelven constantemente al proyecto. Mi objetivo ha sido enriquecer la experiencia que recibe el lector y continuar haciendo circular los libros.
8. ¿Qué distingue, a su juicio, la experiencia de comprar un libro autoeditado?
Creo que un sello de las autoras nacionales autopublicadas es que intentamos entregar algo más. Cuando compras un libro tradicional en una librería, generalmente solo recibes el libro. En las ferias independientes puedes encontrarte directamente con la autora, pedirle que lo firme y recibir elementos vinculados con la historia, como marcapáginas, ilustraciones, cartas, stickers u otros objetos.
Lo que buscamos es que la experiencia no termine solamente en leer. Queremos que el lector pueda tocar y ver elementos del universo que imaginamos.
Para el lanzamiento de Epifanía, por ejemplo, hice bolsas con un código QR que llevaba a una lista de Spotify, marcapáginas, stickers y post-its. Incluso busqué perfumes que representaran los aromas con que describo a determinados personajes y perfumé las cajas antes de entregarlas.
Al final, como autoras autopublicadas, no vendemos solamente un libro, intentamos construir una experiencia alrededor de él.
9. Después de todo ese trabajo, ¿qué la motiva a seguir publicando?
Que me lean. Es así de simple. No estoy buscando convertirme en Isabel Allende. Por supuesto que los reconocimientos son importantes. Cuando lancé Idílico en Kindle llegó al número uno de Amazon. Fue el 4 de noviembre de 2025 y se procesaron 406 pedidos. Para mí fue un logro enorme.
Pero mi motivación principal sigue siendo que las personas lean mis historias.
10. ¿Han surgido oportunidades editoriales a partir de la circulación de sus libros?
Sí. Editorial Diamond me ofreció realizar una coedición para traducir Idílico al Inglés. Sin embargo, decidí no avanzar porque implicaba también aportar recursos propios y actualmente esa no es mi prioridad.
Idílico forma parte de una trilogía, ya están publicados Idílico y Epifanía, mientras Frenesí, el tercer libro, está en proceso de escritura. Mi prioridad es terminar de publicar la trilogía completa.
Después, si aparece una editorial interesada en traducir los libros, comprar los derechos o realizar una nueva edición, estoy abierta a considerarlo, pero quiero negociar la obra como lo que es, una trilogía. No quiero vender los derechos de Idílico de manera aislada porque la historia continúa. Primero quiero tener los tres libros terminados y publicados; después podré evaluar qué camino editorial seguir.
11. ¿Estás trabajando actualmente en otros proyectos que podrían seguir un camino editorial diferente?
En estos momentos estoy trabajando en otro proyecto que sí tengo pensado comercializar de una manera más tradicional. Cuando el manuscrito esté terminado quiero presentarlo y venderlo a una editorial.
Es diferente de Idílico. No es una trilogía y es un proyecto mucho más comercial, dirigido a un público mucho más amplio. También se aleja un poco de lo que suelo escribir, que es romance oscuro. Idílico pertenece a un nicho bastante específico porque aborda temas sensibles, como violencia psicológica, ataques de pánico, depresión, aborto, violencia gráfica y problemas alimenticios. Por eso considero que necesita lectores con un criterio formado.
12. ¿Existe también una responsabilidad al escribir sobre temas tan sensibles?
Sí, Idílico nació cuando era muy joven y estaba atravesando una experiencia emocional muy intensa. Los primeros capítulos son también los más crudos. Tomé sentimientos que estaba experimentando y los llevé a la ficción, extrapolándolos y construyendo una historia alrededor de ellos.
A medida que seguí escribiendo, también comencé a investigar qué ocurre en el cuerpo cuando una persona atraviesa determinadas experiencias. Estudié, por ejemplo, el síndrome del abandono y sus manifestaciones físicas. En la novela hay una escena que Nicole vuelve después de seis meses al departamento que compartía con su marido y sufre un ataque de pánico. Suda, siente que el corazón le late muy rápido y tiene ganas de vomitar. Quería comprender y presentar también esa dimensión física del sufrimiento.
13. Mirando el camino recorrido, ¿qué consejo daría a quienes quieren escribir y publicar por primera vez?
Existen ferias independientes como BookishFest y Bookmania, y junto con mi grupo de escritoras también hemos generado espacios como Primavera de Autores -edición de aniversario 3 de octubre de 2026-. Son lugares donde participan autores nacionales, escritores que todavía no son muy conocidos y emprendimientos relacionados con la literatura.
En esos espacios muchas lectoras descubren que existen autoras chilenas escribiendo romance, fantasía y otros géneros. Pero las ferias tampoco sirven solamente para vender. Nos permiten encontrarnos entre escritoras, conocer personalmente a nuestros lectores y conversar con ellos sobre nuestros libros. Esa cercanía es muy difícil de conseguir con autores que están lejos o que pertenecen a circuitos mucho más grandes.
- Feria BookishFest 2025
14. ¿La colaboración es entonces una característica de la autoedición y de la escritura independiente?
Completamente. Tampoco quiero idealizarlo. Existen egos, envidias y aspectos menos agradables, como cualquier espacio. Pero puedo hablar de mi experiencia y del círculo de escritoras con el que trabajo, a lo que yo le llamo La Cofradía. Allí existe una colaboración real.
Todo nace del amor por la lectura. Incluso creamos una instancia llamada Café con Letras, donde nos reunimos con lectores y otras autoras, generalmente en el MUT – Mercado Urbano Tobalaba-. No es una actividad pensada para vender libros, sino para encontrarnos, tomar un café, conversar y compartir.
Cuando comenzamos llegaron dos personas, después cinco, siete, diez y finalmente llegamos a reunir alrededor de veinte. Incluso hemos llevado la actividad a Viña del Mar. Nosotras mismas financiamos los viajes, la planificación y lo que ofrecemos para compartir. La idea es sencilla, juntarnos a conversar de libros y construir comunidad.
Diario Puerto Varas












