Este 8 de marzo nuevamente se conmemora el día de la mujer. Mientras muchas esperan -para ese día- rosas y chocolates, los movimientos feministas nos recuerdan que no hay nada que celebrar y que la búsqueda por la igualdad de género, en diversos ámbitos, no puede parar. Para este miércoles se ha llamado a una movilización para, entre otros, reclamar la igualdad salarial o para denunciar la violencia machista.

El 8M también se conforma como una fecha y llamada contra cualquier tipo de violencia que viven las mujeres por el simple hecho de serlo: mujeres. En esta oportunidad se convoca a movilizarse y paralizar también el trabajo de los cuidados y del hogar, a las estudiantes secundarias y universitarias y además se agregó un paro de consumo, es decir, se llama a no ir a comprar ese día.

¿Qué es el feminismo?

El feminismo se refiere a los movimientos de liberación de la mujer, que históricamente han ido adquiriendo diversas proyecciones. Igual que otros movimientos, para poder posicionarse en la sociedad, ha generado pensamiento y acción, es decir, teoría y práctica. Principalmente para eliminar las jerarquías y desigualdades entre los sexos.

Chilenas organizadas en el comienzo del siglo XX trabajaron y lucharon en todo el país por la emancipación de todas las mujeres en un amplio sentido: conquistar la autonomía. No solo para alcanzar el sufragio femenino (que fue una de las primeras batallas), sino que también por conquistar más derechos en otros ámbitos de la vida, como es la salud y el espacio laboral.

¿Cómo partió el movimiento?

Como antecedente, las mujeres participaron en los grandes hechos históricos de los últimos siglos como el Renacimiento, la Revolución Francesa y las revoluciones socialistas, pero en forma subordinada, siempre un paso atrás de los hombres y sin tener la posibilidad de participar de la vida en sociedad. En esa época, la mujer estaba relegada a la vida privada del hogar y no tenía espacio, por ejemplo, en la política y las decisiones públicas. Es entonces, a partir de la pelea por el sufragismo (el derecho a votar) cuando reivindican su autonomía.

A nivel mundial, la lucha de la mujer comienza a tener objetivos claros a partir de la Revolución Francesa, que pregonaba la igualdad y observaba las nuevas condiciones de trabajo surgidas a partir de la Revolución Industrial.

Las sufragistas

Si bien los principios del Iluminismo proclamaban la igualdad, la práctica demostró que ésta no era extensible a las mujeres. La Revolución Francesa no cumplió con sus demandas, y ellas aprendieron que debían luchar en forma autónoma para conquistar sus reivindicaciones. La demanda principal fue el derecho al sufragio, a partir del cual esperaban lograr las demás conquistas.

Aunque en general sus líderes fueron mujeres de la burguesía, también participaron muchas de la clase obrera. EE.UU. e Inglaterra fueron los países donde este movimiento tuvo mayor fuerza y repercusión. Por ejemplo, en Estados Unidos se le concedió el voto a los negros pero no a las mujeres, lo que provocó una etapa de duras luchas. Luego de muchas protestas, en 1920, la enmienda 19 de la Constitución reconoció el derecho al voto sin discriminación de sexo.

En Gran Bretaña las peticiones de las sufragistas provocaron, desde el s. XIX debate social. El problema de la explotación de mujeres y niños en las fábricas planteó reivindicaciones por mejoras en las condiciones de trabajo. La primera guerra mundial produjo un vuelco: la organización del reclutamiento de mujeres para sustituir la mano de obra masculina en la producción durante la guerra y finalizada ésta, se concedió el voto a las mujeres.

En América Latina el sufragismo no tuvo la misma relevancia que en los EE.UU. y Europa, reduciéndose en general la participación a sectores de las elites. Tampoco las agrupaciones de mujeres socialistas lograron un eco suficiente.

Avanzando en derechos

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las mujeres consiguieron el derecho al voto en casi todos los países europeos, pero paralelamente se produjo un reflujo de las luchas feministas y se torna a una nueva mirada, de otros derechos no menos importantes. Este nuevo feminismo reivindica el derecho al placer sexual por parte de las mujeres y se denuncia que la sexualidad femenina ha sido negada por la supremacía de los varones.

Es así como llegando al siglo XXI, los movimientos de mujeres son sumamente heterogéneos y están constituidos básicamente por grupos de dueñas de casa, pobladoras, sindicalistas, trabajadoras de salud, etc., y en general se identifican con sectores populares. Pasa un fenómeno interesante: mayoritariamente no se reconocen como feministas pero muchas veces comparten reclamos comunes –divorcio, anticoncepción, aborto, derechos sexuales y reproductivos, eliminación de leyes discriminatorias, desigualdad salarial etc.–, constituyendo frentes con las feministas y otras bancadas.

En Latinoamérica, los países donde el fenómeno adquirió mayor envergadura son Brasil, México, Perú y Chile. Se vuelve interesante la evolución alcanzada en países como Cuba y Nicaragua, donde la lucha de las mujeres organizadas es significativa, a pesar de que éstas no siempre se definan como feministas. Aun así, son numerosas las redes temáticas que se articulan internacionalmente, como violencia, salud, medio ambiente, etc.

El desafío principal de los feminismos latinoamericanos hoy es encontrar estrategias adecuadas para articular sus luchas con los de otros movimientos más amplios, no solo de mujeres, sino que también de derechos humanos, por nombrar algunos. Y así impulsar las transformaciones que requiere la sociedad actual.

Mantenerse en movimiento

Mientras la Real Academia Española define feminismo como: Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre, como el movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo. Y machismo como la actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres y forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón. Vemos que existe un choque entre dos fuerzas potentes. Dos fuerzas que a diario están en tensión. En el trabajo, la escuela o el hogar.

En la Región de los Lagos existe una agrupación llamada Coordinadora no más violencia de género Puerto Montt y ellas están también adhiriendo al llamado de paro para el 8 de marzo. Este paro ha convocado movilizaciones y una huelga internacional de mujeres.

Natalia Ovalle Vásquez, de la Coordinadora, se define como feminista, trabajadora, estudiante de pedagogía y mamá. En conversación con Diario Puerto Varas, hablamos del movimiento feminista en el sur de Chile, la articulación de mujeres que luchan y por qué es importante movilizarse el 8 de marzo.

¿Cómo se articula el movimiento feminista en el sur del país?

Actualmente el sur, a diferencia de otras regiones como la metropolitana, o la ciudad de Valparaíso hay muchas menos organizaciones feministas. Nosotras como Coordinadora nacimos el 2016 a raíz de las movilizaciones nacionales y estamos compuestas por varias mujeres independientes y organizaciones como Nueva Democracia, Avanza Mirasol y Pan y Rosas. Esta ultima organización es feminista y lleva trabajando desde el 2014. Ahora estamos organizando el 8 de marzo en conjunto con otros movimientos sociales, sindicales y políticos.

¿Por qué es importante movilizarse para el 8M?

Es importante por la trascendencia histórica de la fecha, pues detrás hay una historia de lucha de centenares de trabajadoras. Muchas murieron por conquistar sus derechos laborales y de una vida mejor, luchas que en la actualidad siguen vigentes. Por ejemplo, aún seguimos con una brecha salarial importante entre hombres y mujeres, y somos las mujeres quienes encabezamos los niveles de pobreza. Otro tema también es que todavía no hemos conquistado el derecho al aborto libre.

¿Cómo evalúan el movimiento a nivel nacional/local y cuáles son las luchas que faltan?

El feminismo nacional actualmente se está potenciando cada vez más. Vemos que se organizan mujeres desde todas las estructuras: estudiantes, pobladoras, trabajadoras. Se disponen en vocalías, secretarias, comisiones de mujeres, cuestión que hace 5 años atrás no se veía tan masificada. Esto ocurre porque ha cambiado la conciencia de como afrontamos el patriarcado que nos oprime y el capitalismo que nos explota, sometiéndonos a una doble opresión que gracias a esos grupos se ha visibilizado.

¿Realizan más actividades durante el año, para poder invitar a más mujeres a sumarse?

Siempre estamos realizando actividades y abriéndonos para que ingresen más compañeras a la organización. La última actividad fue una escuela de género donde la organización “Con las amigas y en la casa” realizó un taller de aborto. También participó la organización “Nuevas masculinidades”, con el psicólogo Hardy Mansilla, y además se realizó un panel las compañeras de Pan y Rosas, Anamuri y la Diputada Gael Yeomans del frente Amplio.

Ahora en el transcurso del año siempre hacemos actividades para fechas emblemáticas, como el 1 de mayo, el 28 de junio día del orgullo gay y el 25 de noviembre día de la no violencia contra la mujer, etc.

¿Qué mujeres articulan a esta coordinadora?

Mujeres independientes, estudiantes, trabajadoras, organizaciones como Nueva Democracia, Avanza Mirasol, UNE y Pan y Rosas. De todas las edades y con diferentes visiones.

Desde su perspectiva, ¿por qué denominarlo como día de la mujer “trabajadora”?

Así se llama el día a nivel internacional, ya que nació desde la lucha de las mujeres trabajadoras. No somos las únicas que le damos este carácter, a nivel nacional ha adquirido el mismo sentido desde otras organizaciones feministas fuertes, de hecho a nivel mundial se está convocando a un paro importante.

Francisca Vargas
Francisca Vargas Periodista Diario Puerto Varas
mfranvargas@gmail.com