Columna de opinión
Por Dr. Eduardo Hitschfeld L.

Al ver este número, uno automáticamente lo asocia con un artículo en oferta en un supermercado u otro establecimiento de la misma calaña, como puede ser una farmacia de cadena. Antes de que dejaran de circular las monedas de un peso, también era usual ver el 999 por doquier “¡Ah! No te gusta el truco de márquetin”, me dijo una vez una vendedora. No me gusta, le dije, porque incluye un engaño psicológico para que uno se quede con la impresión de que el artículo costó menos de 20.000 pesos, o menos de 1.000 pesos.

La lógica indica que dentro del precio la diferencia de 1 o 10 pesos es tan mezquina, que en la práctica no significa nada. Y si a uno le preguntan cuánto costó el artículo, uno responde menos de 1.000 o menos de 20.000 pesos, siguiendo el mismo juego emocional.

En el barrio Patronato de Santiago, cuando era dominio de los coreanos, le pregunté a un vendedor  ¿Por qué tiene todos los precios en 999 y no en 1000?, él me respondió “¡Si los pongo en mil, no me compla nadie!”. No sé porque me vino una asociación con el Apocalipsis escrito por San Juan en relación a las ventas “(…) No podrás vender si no usas el número de la bestia (…) el 666”. Así me di cuenta que girando el 999 en 180 grados queda en 666. La situación es intrigante. Pasemos entonces a exponer ciertas reflexiones en relación al Apocalipsis y a los números.

El Apocalipsis fue escrito por San Juan en Patmos (isla griega) desterrado por el emperador romano Domiciano, dentro de la persecución contra los cristianos, aproximadamente en el año 96 D.C. y ya muy anciano. Apocalipsis se traduce como “revelación” y no es un evangelio, los evangelios son escrituras relacionadas con la vida de Cristo y siempre giran alrededor de Él. Son relatos de lo que habría sucedido, en cambio el Apocalipsis o revelación es una profecía como las de Nostradamus, implica algo que va a suceder en un futuro. Al respecto el Apocalipsis dice textual “a fin de que nadie pudiese comprar ni vender si no estaba marcado con el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí la sabiduría, quien tiene discernimiento calcule el número de la bestia. Porque es cifra de hombre, su cifra es seiscientos sesenta y seis”.

En ese entonces se usaban los números romanos y 666 se escribía así: CCCCMXLVI; o separados, VI VI VI. Los números que usamos actualmente son de influencia árabe (0 1 2 3 4 5 6 7 8 9), empezando a usarse por lo menos 5 siglos después de haberse escrito el Apocalipsis. Hay cosas curiosas de todos estos números, el único que al girarlo en 180 grados  se transforma en 6, es el 9. Los demás quedan igual, por ejemplo, el 0 y el 8,  o dejan de ser números legibles. El 3 pasa a ser E y el resto, marcas sin sentido. Entonces el 666 si lo giramos 180 grados queda  999  ¿Es el 999 un número que no veamos nunca? Ya lo hemos señalado, está por doquier y justamente en las ventas, como lo señala el Apocalipsis. Ahora se dice que el diablo es astuto ¿Va a poner su marca en forma fácil de ver? “Aquí la sabiduría: quien tiene discernimiento calcule el número de la bestia”, escribió San Juan.