Hace poco conversaba con una compañera de tantas luchas feministas sobre la escritora y feminista radical Margarita Pisano Fisher; sus pensamientos, creatividad y pasión y me gustaría compartirles algunas ideas que, como ella decía, meditaba desde su “balcón del asombro”.
Columna de opinión
20.01.2022
Por Ana González
Presidenta ONG Lideracción, miembro Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres
En su libro Julia Quiero Que Seas Feliz, Margarita dice… “Por doloroso que sea hay que entender que vivimos en repeticiones con distintos montajes de una sola cultura” una cultura que es esclavizante, que se basa en el poder y el dominio, que lo que no puede controlar, lo somete matando como dice Pisano “las propuestas de los nuevos lugares pensantes, de sueños civilizatorios”.
En ese dominio y esta cultura las que más hemos perdido sin duda hemos sido las mujeres, porque no hay “nada más arrogante que la masculinidad” concebida para amarse a sí misma, y representarse. ¿Alguien aparte de los viejos chistes machistas se preguntó por qué el hijo de Dios fue hombre?, ¿acaso sólo puede tener hombres?, sin duda no, la estructura masculina requiere que sea hombre porque es recreativa de sí misma.
En ese lugar masculino las mujeres sólo hemos tenido cabida para sentir y perder la cabeza por amor, por los hijos, por los padres, la familia, etc, cuando somos invitadas a participar del poder debemos crear personajes ad.hoc a ese sistema, la política dura, la ejecutiva premium, la actriz perfecta, la vedette de lujo, etc, etc, pero no nos invitan a pensar en lo que queremos pensar, ni libremente nos invitan a pensar sobre lo que ya está escrito, sobre lo que ya es Ley y funciona. ¿Puede Julia ser feliz así?, esa es la pregunta que debe quedar planteada a nosotras mismas y esa es la respuesta que sólo Julia puede darse a sí misma, cuando se inserte en un lugar pensante desde afuera.
Para hacer una política de cambio radical es importante tomar conciencia y desprendernos “del sentido del tiempo masculino, lleno de urgencias”, avanzar en la creación de un cultura que se basa en un cambio civilizatorio.
Cambiar esta cultura fracasada basada en el dominio es una invitación a la creatividad a la imaginación de las mujeres, quién sino nosotras podemos cambiar esta propuesta de vida que han construido los hombres desde su vara del poder y que tiene a más de la mitad de los seres humanos que habitamos la tierra en la invisibilidad y la sumisión.
La invitación de “Pisano” es tomar un camino difícil, sin tiempos, ni ideas concebidas, pero que puede llegar a ser el camino de la felicidad de pensarse y sentirse libremente para encontrarse en ese final del camino con una Julia que es feliz.