Opinión: Convención Constitucional y la importancia de cuidar la inversión

Bien sabido es que nuestros agricultores buscan las mejores tierras para cultivar, ya que estas les dan garantías de buenos resultados. Es parte de la naturaleza humana desarrollarse y lograr objetivos a corto, mediano y largo plazo, tanto personales, como para con nuestros seres queridos y la sociedad.

13.07.2021
Por Antonio Horn, Concejal de Puerto Varas

Esto no es distinto cuando hablamos de inversión extranjera. Los países más prósperos a nivel mundial son aquellos en los que existen las condiciones para realizar proyectos empresariales que en su desarrollo entregan empleabilidad. Asimismo, los que reciben más inversión de otras naciones son los que tienen una población con una mejor calidad de vida.

Hoy en día, lamentablemente, nuestro Chile ha dejado de ser campo fértil para nuevas inversiones. A nivel internacional ya se está mirando a otros países de la región, mientras que algunos de nuestros compatriotas están evaluando invertir en otras naciones por el nivel de incertidumbre que vivimos, tanto por la pandemia del Coronavirus, como a nivel institucional ante la, en principio, caótica instalación de la Convención Constitucional.

Así, ver a esta instancia involucrarse con otros poderes del Estado es una señal que puede parecernos algo poco serio, pero a nivel de mercados estas actitudes dañan y perjudican, no sólo la imagen del país, sino que también la capacidad de producir nuevos puestos de trabajo en el mundo privado.

En las naciones donde se carga económicamente a las Pymes con mayor recaudación de impuestos, terminan haciéndolas quebrar en su mayoría, lo que beneficia al empresario más grande y con mayores recursos.

La idea de buscar una sociedad más igualitaria y a su vez más libre, implica también la libertad de emprender y realizarse en las áreas que deseamos. Pero un músico no crece sin público, así como un artesano tampoco crece si  nadie compra su obra.

Es de suma importancia mantener un país confiable y fértil en materia de inversiones, producción y crecimiento, para que no se limite nuestro potencial y así, no tener que ejercerlo sólo en las áreas en que el Estado decida por nosotros.

Hoy más que nunca, debemos dar una imagen internacional de una sociedad civil moderada y abierta al diálogo. En donde la presión o la violencia de grupos totalitarios no empañen todo el trabajo realizado antes por nuestros padres y abuelos.

Tenemos historia y patrimonio que son nuestras bases para seguir creciendo con un pasado que malo o bueno, existe, y desde ahí seguir construyendo. Pero siempre en paz y democracia, en especial, por los que menos tienen.

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