Hace unas semanas escribimos sobre iniciativas populares para la convención, las y los motivamos a ser parte de la historia y construir un país ofreciendo futuro diverso, digno y humano. Por una vida libre de violencia te invito a apoyar la iniciativa nº50.754.

Columna de opinión
27.01.2022
Por Ana González
Presidenta ONG Lideracción, miembro Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres

En esta columna les quiero invitar a reflexionar sobre una iniciativa en que la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres junto a más de 40 organizaciones feministas, disidencias sexo genérico y autoconvocadas  hemos construido y  que busca consagrar: el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Vivir en plenitud y de una vez asumir que la violencia que vivimos las mujeres tiene su causa más profunda en el desprecio y odio que se ha construido acerca de las mujeres.

El Convenio de Derechos Humanos Belén Do Pará establece que el origen de la violencia a las mujeres se arraiga en la misoginia, sobre ella como una tremenda base de exclusión se construyen los estereotipos, la secundarización de las mujeres y la invisibilidad histórica, vale decir nos deshumanizan en tanto personas y seres con derechos e igualdades y la consecuencia brutal es convertirnos en objetos de deseos y posesión que terminan como todos los objetos siendo maltratados, desechados y sin derechos.

Un gran estereotipo respecto de la violencia hacia las mujeres es su carácter privado y doméstico, casi como si fuera la única que existe, la limitan por tanto, sólo al ámbito del hogar y la relación que existe entre un hombre y una mujer, de tipo afectiva o vinculo amoroso. Cuando entendemos que la causa de la violencia es cultural y se basa en el odio y desprecio, entendemos que al igual que la exclusión racial en Sudáfrica y E.E.U.U. afecta a toda la vida humana y en todas su dimensiones. De ahí la importancia de una Constitución, que desde esa base reconoce que la violencia hacia las mujeres se da en los espacios públicos y privados, es simbólica, económica, social, sexual y cultural.

Las invito a hacer el siguiente ejercicio diario y cotidiano, desde que tú, tu hija, hermana, madre, abuela se levantan, se encuentran sometidas a violencia cotidiana por el único hecho de ser mujeres. Nos arreglamos para otros, caminamos por lugares seguros hacia la movilización aunque tengamos que caminar mucho más, porque nos puede pasar algo, llegamos a nuestros trabajamos y ganamos menos salario que los hombres, accedemos a educación de menor calidad o profesiones que nos están vetadas porque son de hombres, hacemos 3 horas más diarias de trabajo doméstico no remunerado, porque se nos asignó el rol, si opinamos en política no somos excluidas por razones ideológicas sino que por el contrario, porque somos “cuáticas, complicadas y/o locas”. Se construyen espacios de poder “Club de Toby” y somos excluidas, o estamos siempre en minoría, etc. la lista es larga.

Por eso la importancia de consagrar que tenemos derecho a vivir sin violencia y sin ese odio por la única razón de ser mujeres, no todas las violencias son iguales, las que tienen origen contra grupos, razas, opciones sexuales, son terribles para una sociedad sana y digna, se basan en una cultura de odio y miedo y no permiten crecer, desarrollar, ser y respirar a las personas. Te invito a construir futuro, a hacer camino de felicidad y libertad firma la iniciativa N° 50.754 , es una iniciativa por y para las mujeres, es humano y hermoso creer que otro mundo es posible.