Uno de los principales dilemas que debemos afrontar en un momento complejo de la economía, donde la inflación es alta, 1.1% en marzo y 11.1% acumulado en 12 meses, teniendo además un desempleo a nivel nacional de 8%, es si endeudarse o no endeudarse para pagar las deudas.
Columna de opinión
17.04.2023
Por Alejandro Díaz Salgado
Director Ingeniería Comercial
Universidad San Sebastián
Cuando vemos que nuestras necesidades y las deudas aumentan, pero los ingresos económicos se mantienen constantes, surge lo que algunos llaman la “solución mágica del endeudamiento”. Lo cual puede ser utilizado como una herramienta que puede poner fin a nuestros problemas financieros.
Si escuchamos a expertos del área, oiremos que no debemos endeudarnos más allá del 40% de nuestro ingreso líquido, que no solo debemos analizar la tasa de interés, sino que es importante analizar y hacer una comparación del CAE (Carga Anual Equivalente) comparando este indicador con un mismo monto y plazo, eligiendo el que tenga el menor indicador. Además, nos señalarán que las tarjetas de las tiendas de retail, en general, son las que presentan un mayor costo, lo mismo que las tarjetas de crédito. Dirán que no estamos obligados a aceptar los seguros adicionales, por último, afirmarán que no es la mejor alternativa endeudarse en un momento como el actual, donde las tasas de interés están muy altas y la incertidumbre laboral prima.
Pero toda la información anterior no resuelve mi dilema, a veces el sentimiento o necesidad es más fuerte que la razón. Por tanto, debe aparecer un concepto simple, pero complejo de llevar a cabo, y este es, “la prudencia financiera”.