Ana Almonacid mujer, 39 años, lesbiana fue quemada viva en marzo en Puerto Montt, agoniza un mes y fallece el reciente 15 de abril, la asesina el odio, la intolerancia a la diferencia. La asesina José Barría, machista, patriarca que sólo denota su profunda misoginia en este acto.
Columna de opinión
29.04.2022
Por Ana González
Presidenta ONG Lideracción, miembro Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres
Dolorosas inhumanas, aterradoras, son esas otras violencias contra las mujeres, que quedan tan naturalizadas que no se ven, se aceptan como cotidiano y restringen las miradas a la violencia como un tema doméstico, como un problema de pareja.
En un recorrido por nuestra memoria es importante hacer notar estas violencias: la huelga que da origen al 8 de marzo, mujeres quemadas vivas es violencia política; las hermanas Mirabal asesinadas por el Dictador Trujillo no sólo es violencia política además el patriarca estaba enamorado de un de ellas y por despecho la asesinó; Nicole Saavedra en Quilpué es asesinada por su orientación sexual, pero no queda ahí Nicole fue víctima de una “violación correctiva”. Las mujeres lesbianas son asesinadas porque no se tolera que no cumplan el rol histórico que tanto se exige a las mujeres: la procreación y la maternidad, el rol de la secundaridad respecto de los hombres.
Desde hace casi 6 años en ese Senado que afortunadamente desaparecerá, duerme el Proyecto de Ley Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias, fue tramitado a cabalidad en la Cámara de Diputadas y Diputados, por una bancada transversal de mujeres y ahí está en el conservadurismo y machismo del Senado, mirando las estrellas, no quieren terminar con los privilegios, los hombres claramente no quieren terminar con los de ellos y no se pide nada más que lo justo, lo humano igualdad y la violencia y el miedo ha sido un mecanismo de control que termina en odio desmedido y sumisión.
La Misoginia siempre viene acompañada de destrucción, brutalidad y exclusión, si queremos construir un mejor país y futuro es necesario comenzar por construir igualdades desde nuestras hermosas diversidades y diferencias. La exclusión que trae el odio es infinita, recordemos el poema “primero se llevaron a los comunistas pero a mi no me importó porque yo no era, luego de llevaron a los obreros y no me importó porque yo no era” cuando te lleven a ti ya será tarde. Nos queda tanto por avanzar, tanto por construir y amar que tenemos el deber de comenzar con cambiar desde la alegría y esperanza.
En la Nueva Constitución existe un capítulo que trata de la consagración del Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, es un paso, hay que caminar hacia allá y mientras en el Senado Senadores de nuestra propia Región viviendo de privilegios que no quieren soltar, poder machista que no quieren soltar siguen en una realidad paralela cuestionando el proceso y su legitimidad, qué descaro cuando tiene durmiendo proyectos contra la Violencia más de 6 años.
Las personas sufren, las mujeres sufrimos con este odio sólo por ser mujeres y estamos dispuestas a seguir luchando para cambiarlo. Justicia para Ana Almonacid, es un lesbofemicidio, es odio, es inhumanidad, nosotras te abrazamos ahora con esperanza y humanidad.