En el plenario de la Cámara de Diputadas y Diputados del día martes pasado (18 de abril), se aprobó una resolución impulsada por la Diputada Emilia Schneider que solicita al Presidente Gabriel Boric el envío de un “proyecto de ley para una política nacional de educación sexoafectiva integral”. Hay que recordar que el presidente, en su primera Cuenta Pública, prometió enviar un proyecto “para que Chile tenga una Política Nacional de Educación Sexual Integral para todos los niveles de enseñanza”.

Columna de opinión
26.04.2023
Por Leonardo Arenas
Magister en Educación

En febrero de este año, el Ministro de Educación declaró que se iba a enviar al Congreso Nacional, un Proyecto de Educación en Afectividad y Sexualidad Integral; lo que fue criticado por la sectores de la oposición que puso énfasis en las altas tasas de ausentismo escolar, abandono del sistema educativo y los escasos niveles de aprendizajes de las/os escolares, ya que según datos de Simce (2017), un 58% de las/os estudiantes de cuarto básico no comprenden lo que leen y el 60% de los niños no lee ni escribe al terminar primero básico; lo que se ha visto agravado por la pandemia de covid-19.

Pero como se puede caminar y hablar por teléfono, el proyecto en cuestión se viene trabajando desde el año pasado en diversos encuentros propiciados por la autoridad, con el fin de establecer un piso común para alcanzar un acuerdo en el parlamento. Se espera que pronto tengamos noticias de la propuesta del Ministerio de Educación.

La pregunta de fondo es: ¿Se requiere una Ley para una Política Nacional de Educación en Afectividad y Sexualidad Integral?

Para lo que se solicita en el Proyecto de Acuerdo aprobado, no se requiere una Ley. Se requiere voluntad de las/os actores involucradas/os en contar con un Programa o Plan de Educación Sexual Integral al interior de los colegios.

Ya existe una ley que obliga a los establecimientos educacionales que imparten enseñanza media a contar con un Programa de Educación Sexual (Ley 20.418); que quizás no da respuesta total a las demandas del estudiantado, pero ciertamente es un marco legal que no se ha cumplido y menos se ha fiscalizado.

Los proyectos educativos de los establecimientos no tienen impedimento de incluir temáticas de educación sexual en sus aulas; aunque muchos sostenedores son reacios a incorporar estas temáticas debido a la reacción de las madres, padres y apoderadas/os, a pesar que las encuestas revelan que los padres están de acuerdo que los colegios aborden estas temáticas.

Pero si algunos sostenedores son reacios: ¿qué pasa con aquellas/os alcaldes/as que asumieron con un discurso progresista en estos temas y no han sido capaces de incorporar estas temáticas en los colegios donde son sostenedores? 

No vamos a resolver el tema de la educación sexual con una ley, menos en el contexto de un parlamento más ubicado a la derecha y poco amable con estos temas; se cambiará cuando los alcaldes que tienen colegios a cargo, pongan su capital político para ampliar derechos, como lo es la Educación Sexual Integral.