Las rosas, símbolo histórico de la identidad de Puerto Varas, han sido reemplazadas, por otros arbustos, en decenas de bandejones o áreas verdes de la zona centro de la ciudad. Nuevas técnicas de paisajismo, que fueron impulsadas por el municipio, generando preocupación ciudadana. Vecinos, maestras jardineras históricas, académicos y autoridades locales, advierten, que estos cambios afectan el patrimonio, memoria colectiva y carácter de la “Ciudad de las Rosas”. El debate enfrenta la necesidad de adaptación ambiental con la conservación de un legado cultural, profundamente arraigado. 

 09.11.2025
Por Constanza Hitschfeld

Las rosas, emblema histórico y afectivo de Puerto Varas, fueron retiradas progresivamente de decenas de bandejones y áreas verdes del centro de la ciudad durante los últimos tres años, siendo reemplazadas por gravilla y arbustos. La comunidad local acusa que estas nuevas técnicas de paisajismo, instruidas desde el municipio y aplicadas por empresas constructoras, no solo deterioran el paisaje, sino que también el espíritu de la “Ciudad de las Rosas”.

“Siento mucha tristeza. Mucha tristeza. Puerto Varas en vez de mejorar ha ido empeorando, por cómo están los rosales hoy en día”, declaró Silvia Hott, maestra jardinera que, con unos lúcidos 95 años de edad, recordó los inicios del Club de Jardines de Puerto Varas en 1974, y el trabajo que realizaron, por más de medio siglo, las socias del club al cuidado de las áreas verdes de la ciudad.

La rosa es la protagonista del legado material e inmaterial de Puerto Varas desde la llegada de los fundadores a mediados del siglo XIX.  Los antiguos rosales que definen a la ciudad son el espejo en el que generaciones de puertovarinos proyectan la estabilidad, belleza, tradición, continuidad y mutuo cuidado. Los centenarios rosales son símbolo vivo de los valores atribuidos históricamente a los habitantes de Puerto Varas.

“No es una rosa común y algunas todavía quedan por ahí. Teníamos a cargo limpiar, podar, cortar el pasto, hacer patillas con los ganchos que sacábamos y plantar. Íbamos a trabajar al cerro Phillipi -Jardín de las Rosas- y allí plantábamos todas las patillas, las mejores las removíamos y después las plantábamos. Tres socias del club estaban a cargo de la plaza, otras tres de la costanera y así por toda la ciudad”, recordó Silvia Hott, enfatizando que

“De todas las flores con las que trabajé, la que más me gustó fue la rosa porque es una flor muy delicada”.

 

 

Conservación del patrimonio natural 

Carlos Lequesne, Dr. en Biología de Organismos y Sistemas y académico de la Universidad Austral de Chile (UACH), explicó “respecto de la conveniencia de hacer estas modificaciones, siendo un tema complejo que tiene que decidir la comunidad, muchas veces de qué decisiones toma en cuanto a las especies, estética y ordenamiento urbano, que cada comunidad valorará en cuanto a su historia. Sin duda, que las rosas y la Ciudad de las Rosas tiene su marca registrada y es indudable el valor estético de las rosas para un lugar como Puerto Varas”. 

La gravilla almacena más calor que el pasto

“Tenemos que adaptarnos a una condición que no es normal, en cuanto a subsanar el problema de que cada vez se está calentando más la atmósfera y los eventos climáticos se están volviendo cada vez más caóticos, a consecuencia de las acciones del ser humano y su modo de quemar combustibles fósiles. Eso significa que las ciudades ahora y en el futuro tendrán que adaptarse a esas condiciones”, añadió Carlos Lequesne.

Además el académico UACH recalcó, “en ese sentido el paisaje creado por las rosas no parecer ser disruptivo, porque el pasto y cobertura de las rosas tiene, por un lado, una componente estética y, por otro, no hay un cambio drástico en cuanto a la mantención o irradiación del calor, como lo sí tendría la gravilla, la que sí creo podría afectar, porque almacena más calor y luego irradia esa misma energía, lo que no sería muy beneficioso pensando en el cambio climático”.

La adaptación de las rosas

“Para que esos sistemas sean poco demandantes en cuanto a la necesidad de mantenerlos y, me parece que las rosas no son demandantes ya que requieren poda una vez al año y, luego, ya se sabe que están adaptadas. Por eso mismo, tener en cuenta la voz de las personas cuidadoras y cultivadoras de las rosas – se refiere a Silvia Hott- que ven con preocupación que se estén reemplazando esos bandejones.  Debería escucharse y su experiencia tenida en cuenta a la hora de hacer modificaciones a la estética del casco urbano. En ese mismo sentido lo que refiere al sustrato que mejor funciona, para que las rosas puedan permanecer y mantenerse saludables, debe tomarse en cuenta. Lo mismo que la opinión de la ciudadanía, para tomar decisiones de cambiar una tradición”, añadió Carlos Lequesne.

Arboretum UACH es un enclave urbano de la Selva Valdiviana y reserva de la diversidad arbórea creado en 1971. Actualmente está a cargo del académico UACH, quien se dedica a enseñar el conocimiento y reconocimiento de las plantas. Específicamente del estudio de los anillos de crecimiento de los árboles, para el estudio de los procesos en décadas, siglos y milenios.

“Creo que el caso valdiviano tiene muy buena acogida, dialoga con la comunidad y está estableciendo, si bien jardines con cuidados culturales, diversidad de especies, también se tiene en cuenta la vocación ornamental de plantas arbustivas, es un buen ejemplo a seguir y me parece que aumentar la diversidad y valor estético de las plantas nativas que tienen preciosas floraciones también es algo a tener en cuenta”, finalizó el Dr. en Biología de Organismos y Sistemas.

La Ciudad de las Rosas

La denominación “La Ciudad de las Rosas” fue potenciada por Teobaldo Kuschel, exalcalde de Puerto Varas (de 1944 a 1950 y de 1956 a 1963) que con el apoyo de la comunidad local, en un trabajo asociativo, las consolidó como símbolo de la identidad puertovarina y destino turístico austral de Chile. Los tradicionales bandejones y áreas verdes en general fueron conservados, intactos, durante 15 administraciones municipales diferentes por más de ocho décadas.

“Es justo reconocer que el señor Kuschel hizo de su ciudad natal un lugar acogedor y grato para los visitantes. Sacrificando muchas veces intereses legítimos y personales, se entregó de lleno a trabajar por hacer de Puerto Varas una ciudad turística por excelencia. Iniciativa de él son los rosales que vemos en todas las calles de esta bella ciudad, y que caracterizan a la ´Ciudad de las Rosas´”, escribió Eduardo Tampe, sacerdote jesuita, en su libro: “Puerto Varas o el encanto de las rosas”, publicado en 1985. El libro aborda la historia paisajística de la ciudad, destacando su fama como “Ciudad de las Rosas”, mezclando relatos históricos con la tradición de los rosales como parte de la identidad local.

Legado puertovarino

La cultura de jardines de Puerto Varas fue transmitida de generación en generación y respetada por cada administración municipal que pasó hasta ahora. Las nuevas técnicas de paisajismo impulsadas por el municipio, representan una amenaza a la jardinería tradicional que por décadas privilegió la poda, aireación y drenaje de las áreas verdes y rosales, asegurando su conservación.

“Si no están las rosas se pierde la identidad de Puerto Varas. Así de simple. Puerto Varas como destino turístico es conocido por el lago, los volcanes y sus rosas”, enfatizó Silvia Haase, quien continúa el legado de su abuela en el Club de Jardines.

Silvia Hott (abuela) y Silvia Haase (nieta) socias Club de Jardines de Puerto Varas

Silvia Hott (abuela) y Silvia Haase (nieta) socias Club de Jardines de Puerto Varas

“Viendo cómo están las rosas, viendo cómo está la plaza es como una sensación entre pena y preguntarse: ¿Qué pasa con las autoridades que no ven más allá? ¿Qué les está pasando a todas estas nuevas generaciones que quieren cambiarlo todo?, cuando se sabe que lo antiguo no es malo”, agregó Silvia Hasse.

“Puedes modificar algunas cosas sí, pero es la esencia de Puerto Varas, es la esencia de lo que somos. A nosotros nos inculcaron el detalle de cuidar las rosas. Estas nuevas generaciones no tienen paciencia, todo lo cambian. No tienen identidad puertovarina y puede que, incluso aunque la tengan, no tienen el sentido de cuidarlas. Son rosales super antiguos, si es que esas astillitas -virutas de madera o mulch- que pusieron sobre las raíces se pudren en invierno, como la raíz del rosal es superficial, las pueden pudrir también, matando al rosal”, alertó la socia del Club de Jardines.

Las semillas: Origen del paisaje y la identidad puertovarina

Los primeros 212 colonos del lago Llanquihue trajeron semillas, conocimientos agrícolas y costumbres. Introdujeron cultivos y técnicas que transformaron la agricultura y economía local. Estos migrantes desembarcaron del velero “Susanne” en noviembre de 1852 en Ancud, tras haber realizado un viaje de cuatro meses. En Chiloé, los colonos abordaron lanchones y navegaron durante cuatro días hacia Puerto Montt (Melipulli). Una vez en tierra, abrieron camino por la selva virgen en dirección a Puerto Varas (La Fábrica). Cuando la faja de 19 kilómetros (del actual camino de Alerce) llegó hasta el lago en 1853, construyeron un albergue y una pequeña embarcación. Posteriormente, fabricaron más embarcaciones y de allí el nombre del sector.

Alerce Gigante 1853 - Memoria Chilena - Biblioteca Nacional de Chile

Alerce Gigante – 1853 – Memoria Chilena – Biblioteca Nacional de Chile

Llegó el año 1852 y en esos cuatro años de ausencia de Phillipi aún no se había preparado nada para ubicar a las familias que llegaban continuamente en los barcos, uno tras otro. Los apuros y las penurias de estas familias se iban agravando de día en día. Pérez Rosales ya estaba dos años en Valdivia, pero en Llanquihue, donde debía ubicarse la colonia no se había preparado nada, no se había mesurado una chacra y en Melipulli, desde donde debían partir los nuevos colonos hacia el lago Llanquihue, no había ninguna edificación para recibir a las familias, ni abierto un camino hacia el lago. En estado de miseria se encontraban los recién llegados, después de un viaje todo lleno de penurias”, consignó Emilio Held, en el libro “Documentos sobre la Colonización del Sur de Chile”.

Bahía Puerto Varas - 1853 - "La Fábrica" - Memoria Chilena - Biblioteca Nacional de Chile

Bahía Puerto Varas – 1853 – “La Fábrica” – Memoria Chilena – Biblioteca Nacional de Chile

Denuncias: “Suicidio al patrimonio”

El avance del nuevo paisajismo poco a poco motivó una serie de denuncias formales e informales por parte de la comunidad local. Quienes vieron modificados y descuidados los jardines públicos e incluso los privados, durante la construcción de los nuevos inmuebles comerciales en la zona centro de Puerto Varas.

María Cecilia Rosas, abogada y vecina de la zona centro de Puerto Varas, elevó extensos y detallados reclamos a la municipalidad desde el año 2022 hasta la fecha, sin obtener una respuesta concreta: “Al parecer ha sido un actuar progresivo desde calles Del salvador y San Francisco, donde los prados han sido reemplazados por gravilla, -siguiendo- por las calles San Pedro y Santa Rosa con la intervención de la Constructora Teuber a propósito de la demolición y construcción de nuevos inmuebles de giro comercial”. 

“La identidad local y su interés turístico descansa, en gran parte, en su aseo y ornato. Este último reflejado en sus áreas verdes bien mantenidas, que incluye arbolado y rosales. Hito de este último logrado por la visión de un exalcalde de la ciudad hace más de 80 años. Ahora bien, ¿es posible imaginar la fauna local, como una Bandurria caminando sobre la gravilla?”, detalló María Cecilia Rosas, en una de sus misivas dirigidas a la dirección de Medio Ambiente y paisajismo municipal.

Correo electrónico - María Cecilia Rosas - 16 agosto 2025

Por su parte, Nicolás Yunge, concejal de Puerto Varas, cuyos ancestros llegaron en el “Susanne”, respecto del legado de sus ancestros comentó “las áreas verdes nos representan como puertovarinos por el hecho de ser conocida como la Ciudad de las Rosas. Hoy Panguipulli tiene más rosas que Puerto Varas y es algo triste. Recuerdo cuando cabro chico haber caminado con mi abuelo Edgar Yunge, por el centro de la ciudad, en primavera y sentir el olorcito a rosa tan característico y tan lindo. Es un recuerdo también de mi abuelo”.

“Las áreas verdes nos representan como puertovarinos por el hecho de ser conocida como la Ciudad de las Rosas. Hoy Panguipulli tiene más rosas que Puerto Varas y es algo triste. Recuerdo cuando cabro chico haber caminado con mi abuelo Edgar Yunge, por el centro de la ciudad, en primavera y sentir el olorcito a rosa tan característico y tan lindo. Es un recuerdo también de mi abuelo”, sostuvo el concejal.

“A donde fueres, haz lo que vieres”

Puerto Varas recibió sucesivas oleadas de nuevos habitantes durante los siglos XIX, XX y XXI. Antes de los años 80 tenía cerca de 7 mil habitantes, pero su población creció con fuerza desde los 90, impulsada por la industria del salmón, pasando de 32.665 en el año 2002 y superando los 40 mil en 2009. Más tarde factores ambientales, sociales y económicos volvieron a impulsar el aumento. Así lo demuestra el Censo de 2017 que registró 44.578 habitantes y el de 2024, más de 50 mil, evidenciando un crecimiento sostenido.

Natalia Donoso, socióloga, oriunda de Santiago y puertovarina hace diez años, contó “mi mamá siempre me decía a dónde fueres, haz lo que vieres. Para mí siempre las rosas estuvieron relacionadas con Panguipulli porque frecuentaba con mi familia todos los veranos y no conocía Puerto Varas. Recién la conocí hace diez años cuando me vine a vivir a Puerto Varas y al principio no me di cuenta de las rosas, me fijaba mucho más en el lago y los volcanes. Pero cuando todos hablaban de la Ciudad de las Rosas ahí me di cuenta, los carteles y ahí me di cuenta de que estaba lleno. No solamente las plantas del bandejón central, sino que fue incorporado en toda la ciudad como algo patrimonial aunque no sean nativas”.

Toda mi estadía en Puerto Varas ha sido yo adaptarme a Puerto Varas y no adaptar a Puerto Varas a mí. Mi postura es que no se elimine algo que es tan identitario para ciudad y los puertovarinos. Hoy Puerto Varas es mi hogar mucho más que Santiago, mis hijos son puertovarinos, formé mi familia acá. La identidad es parte del capital de la ciudad, es el sentido de pertenencia”, afirmó Natalia Donoso. 

Por su parte, Marcelo Salazar, exconcejal de Puerto Varas, quien también encontró su segundo hogar en Puerto Varas expresó “creo que hoy falta respeto por nuestras tradiciones de parte de personas que, al igual que yo, vinieron a esta tierra a trabajar y mejorar su calidad de vida. Pero insisto, una vez más, que se debe hacer respetando el lugar a donde se llega y no a implantar modas afuerinas que en nada ayudan a mejorar la calidad de vida de quienes, con esfuerzo, hicieron de esta ciudad la Ciudad de las Rosas”.

Tradición versus renovación

El sentir de la comunidad local es compartido por quienes llegaron desde otras ciudades o países y encontraron en Puerto Varas un nuevo hogar. Muchos hallaron una vida más tranquila y plena, nuevas oportunidades o el amor, como Abelardo Salgado, exfuncionario municipal y antiguo encargado de las áreas verdes en los años 70.

“Me parece pésimo lo que están haciendo porque esta es la Ciudad de las Rosas. Las rosas ya estaban cuando llegué al municipio en el año 1969. Nosotros las cuidábamos (…) Las rosas representan la belleza de la ciudad y toda la gente se identifica plenamente con las rosas. Después Panguipulli hizo lo mismo que Puerto Varas y allá aún las conservan. Ya no queda ninguno de mi generación en el municipio y no queda vocación”, dijo Abelardo Salgado.

Nuevas “exigencias de paisajismo”

La Municipalidad de Puerto Varas envió, el 8 de noviembre de 2024, un correo electrónico con las instrucciones para el proyecto de paisajismo de la “Remodelación Casa Gubernatis”, destacando mayores exigencias estéticas y de sostenibilidad. La paisajista argumentó que los nuevos bandejones serían un ejemplo para la ciudad.

“Los estándares y exigencias de paisajismo, sobre todo de la zona centro de Puerto Varas se han elevado con la finalidad de mejorar no solo visualmente nuestra ciudad, sino también con el compromiso por la sostenibilidad de nuestras áreas verdes, biodiversidad, gestión de aguas lluvias y adaptabilidad al cambio climático”, indicó la paisajista en el encabezado del email municipal.

La casa aludida en el correo electrónico fue construida entre 1905 y 1910 por la familia Bohle y es Monumento Histórico desde 1992. Hoy integra el eje central del Barrio Patrimonial impulsado por el programa Quiero mi Barrio.

“Sé que es más trabajo, pero estoy segura de que estos bandejones serán un gran ejemplo de lo que queremos para nuestra ciudad, por supuesto, aportando un gran atractivo estético y sumándole aún más valor a la remodelación de esta gran esquina”, sostuvo la profesional en su guía digital.

Correo expaisajista - 8 de noviembre 2024

Correo expaisajista – 8 de noviembre 2024

Solicitan Comisión de Medio Ambiente y Paisajismo

“Indignación, aberrante, suicidio al patrimonio e historia de la comuna: Esos son algunos de los adjetivos que los vecinos nos hacen llegar respecto de las áreas verdes de la comuna”, expuso Nicolás Yunge durante la sesión ordinaria N.° 32 del Concejo Municipal de Puerto Varas celebrada el 8 de octubre de 2025.

El concejal expresó su preocupación por el “suicidio al patrimonio” que denunciaron los vecinos respecto a los cambios visibles en las áreas verdes. Aclarando que fue el propio municipio el que exigió, a las empresas constructoras aludidas previamente, el cambio de los tradicionales bandejones por los nuevos con gravilla y arbustos.

Razón por la cual el edil solicitó en dicha sesión “la creación de una comisión con el director de Medio Ambiente y la paisajista para conocer cuál es la política futura de esta administración en relación con las áreas verdes”.  

Plan Maestro de Paisajismo Puerto Varas

La Municipalidad de Puerto Varas explicó que dicho correo electrónico, “fue enviado a las empresas constructoras por una paisajista que renunció voluntariamente”. Luego asumió el cargo una nueva profesional, quien elaboró una “Plan Maestro de Paisajismo”, pero igualmente renunció al cargo.

“Cuando fue solicitada la comisión por parte del concejal y fue solicitado por la presidenta de la comisión de Medio Ambiente, se estaba terminando de revisar la última versión del Plan Maestro de Paisajismo para poder ser presentado a la comisión. Lamentablemente, la paisajista que realizó esta revisión – la segunda- renunció y estamos a la espera de la contratación de un nuevo profesional. Quien es el indicado para realizar la presentación en comisión”, explicó Alfredo Caro, director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Puerto Varas, quien asumió hace 4 meses en el cargo.

Asimismo el director de Medio Ambiente municipal agregó “el trabajo del masterplan tiene tres principios rectores que se trabajarán con objetivos propios, estrategias y criterios de aplicación. Estos principios son: Naturaleza como infraestructura esencial, conectividad ecológica y funcional y por último, pertinencia cultural y paisajística, en esta última se considera los espacios tradicionales y patrimoniales”.

“La rosa” en la historia

La rosa es un símbolo universal que representa amor, belleza, pasión y secreto, evolucionando para incluir también amistad, pureza, renacimiento y discreción. Ligada íntimamente a las diosas griegas Afrodita y Venus. En el siglo XIX simbolizaba principalmente amor, pasión y belleza, pero su significado se complejizó a través del “lenguaje de las flores” donde el color y forma comunicaban mensajes secretos de afecto, pureza y aprecio, especialmente en la victoriana. Así la rosa rosada simbolizaba gratitud, admiración, gentileza y aprecio, expresando cariño y respeto sin la pasión de las rosas rojas.  En el libro “En el nombre de la rosa” de Umberto Eco, la rosa simboliza la riqueza de significados que se pierde con el tiempo, la naturaleza fugaz de la belleza y la verdad.