De trabajar a la intemperie a contar con una bodega propia, la emprendedora chilota Carola Barrientos logró transformar las dificultades en una oportunidad de crecimiento gracias al programa Capital Semilla Chiloé de INDESPA y FOSIS. La iniciativa, que beneficia a mujeres vinculadas a la pesca artesanal, fortalece el emprendimiento femenino, mejora las condiciones laborales y promueve la autonomía económica en el Archipiélago de Chiloé.
16.06.2026
Por Karla Pamela Faundez Leal
Hasta hace pocos meses, el frío, la lluvia y el viento eran parte de la jornada laboral de Carola Barrientos Huenchul. Desde el sector rural de Pulutauco, en la comuna de Dalcahue, desarrollaba diariamente su trabajo como encarnadora al aire libre, enfrentando las condiciones climáticas propias del archipiélago mientras preparaba los aparejos de pesca para hombres y mujeres de mar.
Programa Capital Semilla Chiloé de INDESPA y FOSIS
Hoy, gracias al apoyo recibido a través del programa Emprendamos Capital Semilla Chiloé, impulsado por INDESPA y FOSIS, su realidad cambió radicalmente. La construcción e implementación de una bodega de trabajo le permitió desarrollar su oficio bajo techo, en mejores condiciones y con una infraestructura adecuada para continuar fortaleciendo su emprendimiento.
Carola es una de las 130 mujeres beneficiadas por esta iniciativa desarrollada en el marco del Plan Económico Bicentenario Chiloé, programa que busca fortalecer la autonomía económica y el desarrollo productivo de mujeres vinculadas a la pesca artesanal en las diez comunas de la provincia.
Oportunidad de emprendimiento
Su historia es también una historia de resiliencia. Antes de convertirse en emprendedora, trabajó durante años en labores administrativas. Sin embargo, la llegada de la pandemia cambió completamente su realidad laboral.
Fue entonces cuando surgió una oportunidad inesperada. Comenzó ayudando a una vecina que trabajaba como encarnadora y necesitaba apoyo en sus labores diarias. Poco a poco fue aprendiendo el oficio hasta descubrir que detrás de esa actividad existía una verdadera oportunidad de emprendimiento.
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El oficio de encarnadora como motor de desarrollo
El trabajo de encarnadora consiste en preparar los aparejos utilizados por pescadores artesanales, colocando cuidadosamente la carnada en cada uno de los anzuelos que posteriormente serán utilizados en faenas de pesca. Se trata de una labor esencial dentro de la cadena productiva de la pesca artesanal y que requiere experiencia, dedicación y precisión.
“Primero llegué a ayudar a una señora que necesitaba una ayudante. Después me independicé y comencé a desarrollar este trabajo por mi cuenta acá en mi domicilio. Con el tiempo dejé de verlo solamente como un oficio y empecé a entenderlo como un emprendimiento que podía crecer”, explica.
Pero el apoyo recibido fue mucho más allá de la infraestructura. Carola destaca especialmente el proceso de capacitación, el cual le permitió adquirir nuevas herramientas para administrar y proyectar su negocio: “La capacitación fue excelente. Nos enseñaron temas de administración, cómo seguir emprendiendo, cómo calcular nuestros costos, cómo mejorar la producción, utilizar redes sociales y abrirnos más camino en el ámbito comercial. Son conocimientos que muchas veces uno no tiene y que hacen una gran diferencia cuando quieres crecer”, afirma.
Para ella, el principal aprendizaje ha sido no rendirse frente a las dificultades. “Mi consejo para todas las mujeres que tienen un emprendimiento o que están pensando en comenzar uno es que no se desanimen. Muchas veces las puertas se cierran, pero la principal motivación está en una misma. Cuando tienes hijos, encuentras fuerzas para reinventarte y salir adelante. Y si además cuentas con el apoyo de programas como este, las oportunidades realmente existen”, concluye.