7 de cada 10 personas endeudadas llevan más de un año decidiendo cada mes qué deuda dejar de pagar, según un sondeo de DefensaDeudores.cl realizado a 780 personas. El estudio revela que la mayoría prioriza el pago del dividendo, arriendo y las cuentas básicas del hogar por sobre las tarjetas de crédito y otros compromisos financieros, en un contexto marcado por la pérdida de empleos, la disminución de ingresos y el aumento del sobreendeudamiento en los hogares.
04.08.2026
Por Franco Muñoz
Sondeo revela que el sobreendeudamiento se mantiene por más de un año
El 67% lleva más de un año eligiendo qué deuda dejar de pagar
Para buena parte de las personas consultadas, decidir qué pagar y qué no cada mes dejó de ser un ajuste puntual y se transformó en una rutina sostenida en el tiempo. Un nuevo sondeo de DefensaDeudores.cl, respondido por 780 personas, muestra que un 67%, casi 7 de cada 10, lleva más de un año haciendo este “malabarismo”, de los cuales un 28% lo hace desde hace entre uno y dos años y un 39% desde hace más de dos años. Frente a este ajuste crónico, el orden de prioridades es claro: primero se sacrifican las deudas financieras y, hasta el final, se protege la casa.
Solo un 7% de los encuestados dice llevar menos de seis meses en esta situación, lo que refuerza que no se trata de un fenómeno reciente ni acotado a un mes particularmente exigente: para la mayoría, esta realidad ya es una condición instalada.
La pérdida de ingresos agrava la situación financiera de las familias
El sondeo confirma que la caída de ingresos no es un fenómeno marginal: un 25% de los encuestados perdió su empleo en los últimos dos años y un 48% adicional vio caer sus ingresos aunque mantuvo su fuente laboral. En conjunto, cerca de tres de cada cuatro encuestados enfrentó algún tipo de deterioro en sus ingresos durante ese período.
Frente a esta caída, el orden de pagos que se abandona primero se concentra en los compromisos con el sistema financiero y el retail: un 70% dejó de pagar tarjetas o líneas de crédito, un 63% créditos de consumo y un 60% compromisos con casas comerciales. En cambio, solo un 7,3% dejó de pagar cuentas básicas del hogar (luz, agua, internet o gastos comunes) y un 6% el dividendo o arriendo.
La misma lógica se repite al revisar qué pagos se protegen hasta el final: un 74% de los encuestados prioriza las cuentas básicas del hogar y un 61% el dividendo o arriendo, muy por sobre las tarjetas (6,4%), los créditos de consumo (7,3%) o las deudas con el retail (2,4%).
Consultados por la razón detrás de ese orden, un 45% dijo que protege su vivienda ante todo. Sin embargo, un 22% señaló que no fue una decisión estratégica, sino que simplemente no alcanzó para nada. Esto matiza la lectura de que todos los hogares están “eligiendo” un orden de prioridades: para uno de cada cinco encuestados, el ajuste fue por defecto, no por decisión.
“Es importante no leer estos datos solo como decisiones racionales. Para uno de cada cinco encuestados simplemente no alcanzó para nada. Eso muestra un nivel de precariedad que va más allá de una posible capacidad de planificación de las familias”, advierte Ricardo Ibáñez, abogado y fundador de DefensaDeudores.cl.
La precariedad económica aumenta la morosidad y el endeudamiento
Las consecuencias de este escenario también se reflejan en el estado de las deudas. Un 63% de quienes enfrentaron cesantía o inestabilidad laboral señala que deudas que pagaba con normalidad pasaron a mora, un 30% tuvo que renegociar sus compromisos en condiciones menos favorables por estar sin contrato y un 28% debió endeudarse más solo para cubrir gastos básicos mientras buscaba trabajo.
Pero el ajuste no solo impacta las obligaciones financieras. Más allá de las deudas, un 46% postergó tratamientos médicos o remedios pagados en cuotas y un 35% dejó de pagar seguros de salud, auto o vida, dejando a muchas familias más expuestas frente a cualquier imprevisto.
Familias buscan salir del ciclo de sobreendeudamiento
Finalmente, al proyectar qué harían si su situación mejorara, un 39% priorizaría ponerse al día con las deudas atrasadas y un 35% buscaría una solución legal definitiva a lo que ya está impago. Solo un 8,1% pondría como primera prioridad recuperar gastos básicos en salud o alimentación que tuvo que recortar.
“Este sondeo confirma algo que vemos todos los días en nuestros procesos de renegociación: las familias están dispuestas a sacrificar su historial crediticio con tal de no perder la casa. El problema es que ese sacrificio no es gratuito, y termina profundizando el ciclo de sobreendeudamiento, haciendo cada vez más difícil recuperar su estabilidad financiera”, concluye el fundador de DefensaDeudores.cl.