En el marco del Día Mundial del Cáncer, la columna plantea que el principal desafío actual ya no es solo el avance científico, sino el acceso y equidad en cáncer. Aunque la oncología vive una revolución gracias a terapias innovadoras y tratamientos personalizados, persisten profundas brechas que impiden que estos avances lleguen a todos los pacientes por igual. La reflexión invita a abordar el cáncer como un problema social, donde la equidad en salud se vuelve clave para que la innovación tenga un impacto real y universal.
09.02.2026
Por Diego Rojas
Country Medical Director Merck Chile.
Columna de Opinión:
Cáncer: el desafío en acceso y equidad
En febrero, el Día Mundial del Cáncer nos invita a reflexionar sobre una enfermedad que sigue siendo una de las principales causas de muerte a nivel global. Sin embargo, este año el debate ya no debería centrarse únicamente en la magnitud del problema, sino en una paradoja cada vez más evidente: nunca la ciencia había avanzado tanto en oncología, ni había sido tan visible la brecha en el acceso a esos avances.
La investigación oncológica actual atraviesa un punto de inflexión. Terapias innovadoras, como la inmunoterapia y los tratamientos personalizados, están cambiando el pronóstico de miles de pacientes y redefiniendo la forma en que se entiende el cáncer. No obstante, estos progresos no llegan por igual a todas las personas. Factores como la ubicación geográfica, el nivel socioeconómico o la existencia de enfermedades preexistentes siguen condicionando quién puede acceder a diagnósticos oportunos y tratamientos de última generación.
En este contexto, la inequidad en salud se posiciona como uno de los mayores desafíos actuales. Los grupos más vulnerables -comunidades minoritarias y pacientes con mayor carga de enfermedad- enfrentan barreras estructurales que limitan sus posibilidades de atención, profundizando desigualdades que no deberían existir en sistemas de salud modernos.
El lema del Día Mundial del Cáncer, “Unidos por lo Único”, cobra así un sentido más profundo. La lucha contra el cáncer ya no puede abordarse desde esfuerzos aislados, sino que requiere una colaboración real y sostenida entre gobiernos, sistemas de salud, comunidad médica, organizaciones sociales y la industria farmacéutica, con un objetivo común: garantizar que la innovación científica se traduzca en beneficios concretos para todos los pacientes, sin excepciones.
Porque el verdadero avance no se mide solo en descubrimientos, sino en la capacidad de una sociedad para hacerlos accesibles. Hoy el desafío del cáncer es, más que nunca, un tema de equidad.