El Día Nacional contra el Ciberacoso busca visibilizar el impacto del hostigamiento digital en niños y adolescentes. Especialistas advierten que cambios en el comportamiento digital, aislamiento o bajo rendimiento escolar pueden ser señales de alerta. En Chile, más del 50% de los casos ocurre en entornos educativos, por lo que identificar a tiempo estas conductas y promover la comunicación familiar resulta clave para prevenir y actuar frente a estas situaciones.

16.03.26

Día Nacional contra el Ciberacoso, una instancia que busca generar conciencia sobre el acoso en entornos digitales y promover la convivencia escolar, el respeto, la seguridad y la prevención de este tipo de agresiones. En nuestro país, se estima que el 51% de estos episodios ocurre en el ámbito educativo y que en más del 70% de las denuncias la persona afectada es una niña o adolescente de sexo femenino.

Señales para detectar si un niño o adolescente sufre ciberacoso

Según explicó Camila Navarrete, psicóloga infanto – juvenil de la Universidad UNIACC, “algunos niños o adolescentes comienzan a mostrar cambios en su comportamiento digital, como evitar usar el teléfono o las redes sociales, o, por el contrario, mantenerse constantemente pendientes de ellas con ansiedad”.

La especialista agregó que “en el ámbito escolar, es común observar dificultades de concentración, descenso en el rendimiento académico o rechazo a asistir al colegio. A diferencia del acoso tradicional, el ciberacoso puede ocurrir en cualquier momento del día, lo que genera la sensación de que no hay espacios seguros para descansar del hostigamiento”.

En ese sentido, advirtió que el impacto del ciberacoso puede ser significativo en la salud emocional de los jóvenes. “Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran la ansiedad, la baja autoestima, sentimientos de vergüenza, tristeza persistente y aislamiento social”, explicó. Añadió que cuando la exposición es prolongada “también pueden aparecer síntomas depresivos, problemas de sueño o dificultades para confiar en los demás”.

Navarrete precisó que las formas de ciberacoso suelen variar según la edad y el contexto social. “En la adolescencia temprana, por ejemplo, es frecuente que se manifieste a través de burlas, exclusión en grupos digitales o difusión de rumores. En edades mayores puede incluir prácticas más complejas como la difusión de imágenes privadas o campañas de hostigamiento en redes”.

“También se observan algunas diferencias en la forma en que se expresa el malestar. Mientras algunos jóvenes reaccionan con retraimiento, otros pueden responder con irritabilidad o conductas defensivas. Lo importante es comprender que el impacto emocional depende más del contexto, las redes de apoyo y la intensidad del hostigamiento que del género en sí”, añadió la docente de la Facultad de Psicología de la UNIACC.

En cuanto a los factores que pueden aumentar la exposición de los adolescentes al ciberacoso, explicó que no hay una única causa. “Factores como dificultades en la integración social, diferencias percibidas por el grupo —ya sea en intereses, personalidad o características personales— o contextos escolares con baja regulación de la convivencia digital pueden aumentar el riesgo”, afirmó.

Cómo prevenir el ciberacoso en niños y adolescentes

Para prevenir estas situaciones, la especialista aseguró que “la prevención comienza con la comunicación. Es fundamental que los adultos generen espacios de confianza donde los niños y adolescentes puedan hablar sobre lo que ocurre en su vida digital sin miedo a ser juzgados o castigados”. En esa línea, sostuvo que “más que prohibir la tecnología, la evidencia muestra que el acompañamiento y la educación digital son estrategias más efectivas para prevenir situaciones de violencia en internet”, explicó.

Qué hacer cuando se detecta un caso de ciberacoso

Cuando se detecta un caso de ciberacoso, la recomendación de la psicóloga infanto – juvenil es escuchar y validar la experiencia del joven. Luego se pueden tomar medidas como guardar evidencia de los mensajes o publicaciones, reportar el contenido en las plataformas y coordinar acciones con el establecimiento educacional si corresponde.

Navarrete también alertó sobre los principales errores que cometen los adultos al reaccionar frente a estas situaciones. “Uno de los más frecuentes es reaccionar impulsivamente, por ejemplo, quitando el acceso a internet o a las redes sociales sin conversar con el adolescente”, explicó, lo que muchas veces genera mayor aislamiento. “También ocurre que algunos adultos minimizan la situación, pensando que “son cosas de niños” o conflictos propios de la edad. Sin embargo, el impacto emocional puede ser profundo”, indicó.

Finalmente, la profesional entregó un mensaje a los propios jóvenes. “Pedir ayuda es una señal de fortaleza”, afirmó, recomendando además no responder impulsivamente a las agresiones, guardar evidencia de los mensajes y acudir a un adulto de confianza. Asimismo, aconseja bloquear a quienes realizan el hostigamiento y reportar el contenido en las plataformas.