Parecía ser un domingo cualquiera para Nicol. La mujer de 27 años iba caminando a su casa cuando de repente recibió un empujón que la botó al suelo.“Por el brazo me tiró hacia el lado, yo caí y él se tiró encima. Ahí me pegué en la espalda y en la cabeza. Él se subió encima de mí. Yo recuerdo haberle pegado un combo. Esa fue mi reacción. Pegar. Fue todo tan rápido”. Un sujeto del que no recuerda su cara abusó sexualmente de ella. “Mi caso se hizo conocido porque yo lo hice saber en las redes sociales, porque tenía rabia”, comentó la víctima, quien actualmente recibe tratamiento sicológico y el apoyo de su familia y amigos. La joven agregó que “si una se queda callada las autoridades no se van a mover”. El hecho se relaciona con otras situaciones de abuso y violencia sexual que sufrieron puertovarinas con plena luz de día.

24.11.2021
Por Francisca Vargas

En Puerto Varas una joven que llamaremos Nicol sufrió abuso sexual por parte de un desconocido. El 7 de noviembre, cuando regresaba a su casa caminando por calle Andrés Bello, calzada paralela a Colón, fue atacada. Sin aviso previo sintió un empujón por la espalda que la hizo perder el equilibrio y cayó al pasto. Un desconocido comenzó a tocarla y ella se defendió como pudo. Logró arrancar a una plaza y de casualidad una amiga la llamó. Pidió ayuda y denunció. En entrevista con Diario Puerto Varas la joven de 27 años cuenta su historia y enfatiza en la importancia de hacer públicos estos hechos. Ataques de violencia hacia las mujeres que se han hecho recurrentes en la ciudad de las rosas.

 ¿Qué fue lo que pasó?

“Es muy poco lo que me acuerdo, porque yo les había dicho a los carabineros, cuando supuestamente me había caído. No caído sino cuando él me empujó, no fue ahí. Las cámaras que ellos lograron obtener, yo pasé caminando. Hay un punto ciego donde quizás pudo haber sido y no hay cámaras en ese lugar. Entonces a mi me empujaron del lado izquierdo hacia el pasto. Yo iba caminando por la orilla de Andrés Bello y me empujan. Al empujarme se tira encima mío y me empieza a tocar”.

“Reacciono, porque me pegué en la cabeza, y reacciono cuando me aprieta la teta. Reacciono pegando un combo y levantando mi pie hacia arriba hacia sus genitales. Ahí lo tiro para el lado y salgo corriendo. Él me trata de pescar y yo salgo corriendo. Lo que me acuerdo, es muy vago lo que me acuerdo. Es muy vago lo que recuerdo de su cara porque andaba con mascarilla. Sé que era tez morena, pelo negro, no con ondas, pero sí con ondas, no sé cómo explicarlo. Con chaqueta roja. Eso es lo que me acuerdo. Nada más”.

¿Ibas a tomar colectivo o te ibas a ir caminando a tu casa?

 “La verdad yo me iba a venir caminando porque había pasado hace poco lo de la niña del colectivo, que la habían drogado y todo eso. Entonces ya andábamos con miedo aquí en mi casa. En general, en conversaciones de trabajo, conversaciones de grupo de amigas. Por eso como que nos queda caminar no más, más seguro. Entonces yo tomé esa opción y dije ya voy a caminar y caminando me pasó esto. Entonces ahora ya no hay nada seguro”.

“Iba caminando hacia mi casa, pero me pasó esto. Así que ahora ando a puro Uber de conocidas. Después de esto empezaron a dar números de Uber de mujeres para que una ande más segura. Así que estoy en eso ahora y mi papá. Cuando no puede mi papá llamo a un Uber de mujer”.

¿Encuentras que eso es más seguro?

 “Si, poh, porque ya caminar de verdad me da miedo. Incluso para ir al negocio, el martes, porque esto fue la semana pasada, tuve que decirle a mi mamá que me acompañe, porque me sentía con miedo. Ir a buscar a mi hija a la Rosita Novaro que queda aquí, salí y me fui con pánico. Mirando para atrás, para todas partes. Eso que es menos de una cuadra. Quedé como muy traumada en ese sentido. Aparte que no he podido llorar bien porque tengo dos hijitos. Entonces tengo que mostrarme fuerte. Tengo que hacer como que aquí nada ha pasado”.

¿Qué sientes ahora, a prácticamente una semana de lo ocurrido?

 “Tengo rabia porque no se encuentra nada. Si no se encuentra nada todo queda en vano. Como que han pasado tantas cosas que al final denunciar no sirve para nada, porque si no hay pruebas, no hay cámaras, no hay nada, queda ahí no más. No te investigan más el caso. Te lo cierran. Entonces da igual impotencia, porque uno dice ya, no se callen, digan, hablen. Al final tú haces algo y queda en la nada”.

“La niña que dijo que la tocaron arriba en Esperanza, quedó libre el chico. La niña tiene 14 o 12 años, no me acuerdo bien, va a quedar con el trauma porque uno queda con trauma. No es que se nos pase de la noche a la mañana. Lloro todas las noches porque es fuerte. Me cuesta levantarme en las mañanas, cuesta. Me cuesta ser mamá. O estar sonriéndole a mi familia. Decirles sabes qué estoy bien. Para ellos estoy bien porque no he llorado en frente de ellos. Pero en las noches yo no duermo bien porque me paso llorando. Me despierto llorando. Entonces da rabia es impotencia”.

“Gracias a dios en mi trabajo me han ayudado. Mi grupo de amigas ha estado conmigo. Mis papás también, obviamente, pero cuesta salir del trauma”.

¿En qué trabajas?

 “En el casino Dreams. Nada que decir del apoyo en mi trabajo, porque del momento uno que se enteraron, que mi mamá les dio aviso que no podía ir a trabajar por lo que me pasó, al tiro me apoyaron. Me dijeron que esté tranquila. Ellos ahora me están pagando el sicólogo. Así que tengo una red de apoyo totalmente grande detrás. Gracias a dios. No todos corren con la misma suerte del apoyo que estoy recibiendo yo, porque mis compañeros de trabajo vienen a mi casa a verme. Me están dando este apoyo gratis que es el sicólogo, para que yo pueda trabajar y volver tranquila al trabajo. Por eso ando más tranquila, porque ya fui a mi primera sesión del sicólogo”.

¿Por qué quisiste hablar?

 “Al principio no quería. La verdad no quería porque no quería exponerme, porque para qué, de qué iba a servir. Pero nos enteramos de que la verdad no sirve de nada denunciar porque todo queda en vano. Yo sé que el alcalde hoy en día se está moviendo. Eso es agradable porque antes no pasaba esto. Se quedaba en vano. Lo he escuchado, que se está moviendo, quiere hacer cosas con respecto al tema de la mujer. Para que las mujeres nos sintamos seguras. Entonces fue como para que él sienta que también nosotras igual queremos buscar más apoyo porque es nulo el apoyo que tenemos las mujeres”.

“Todas mis compañeras y amigas tratando de comprar manoplas, el tema del gas pimienta. ¿Por qué tendríamos que buscar esas alternativas? Si los hombres no caminan así. Es como una rabia interna, ahora me da rabia todo. Entonces fue como para que las niñas hoy en día no les de vergüenza denunciar o decir que les pasó algo, porque somos hartas. Somos hartas a las que nos han pasado estas cosas y nos hemos callado por miedo al qué dirán”.

Denuncia de la joven

“Y al fin y al cabo el apoyo que uno recibe detrás, cuando tú hablas, ayuda a salir en lo que uno está, porque encerrarse y quedarse callada al final nos hunde. Terminamos suicidándonos, haciendo cosas que no deberíamos, porque yo lo hablé y lo conté y el apoyo fue infinito. Estoy con gente apoyándome. Buscar ayuda”.

“Fue todo tan rápido, cuestión de segundos. Yo salí corriendo. Agarré mi teléfono y mis amigas me llamaron, pero para que vaya a su casa. Les contesté llorando. Fue todo una cadena de segundos”.

“Me llevaron directo a denunciar y después a constatar lesiones. Ese fue otro trauma más. Esperar hartas horas, exponiéndome a la gente, que me vean llorar, porque yo no dejaba de llorar. En ese momento yo era un bulto llorando. Entonces me expuse a tanto y ahora estoy recibiendo el apoyo, que se sepa. Que Puerto Varas no es el de antes, que Puerto Varas necesita más seguridad, más cámaras. Carabineros tuvo que buscar cámaras de terceras personas. No de la municipalidad. Sacaron cámaras de los Bomberos”.

¿En qué está la investigación?

“En nada, porque no pillaron nada en mi ropa ni en mí. No me acuerdo de nada. Entonces lo que me acordaba, donde supuestamente yo me había caído, no fue ahí porque paso caminando. Entonces todo quedó en nada”.

“Por el brazo me tiró hacia el lado, yo caí y él se tiró encima. Ahí me pegué en la espalda y en la cabeza. Él se subió encima de mí. Yo recuerdo haberle pegado un combo. Esa fue mi reacción. Pegar. Fue todo tan rápido”.

“Igual me daba miedo contarles a mis papás. Fue una amiga que le tuvo que contar a mi hermana y mi hermana a mis papás”.

¿Por qué tenías miedo de contarle a tus papás?

“Está el tema de ‘ah, tú te lo buscaste’. ‘Eso te pasa por salir sola’. Entonces está el tema de que no me van a entender. Mejor me quedo callada, porque la gente no entiende que esto uno no lo busca. Soy mujer y quiero salir. No tengo por qué andar fijándome en las patentes de los colectivos. Es penca andar así. Te juro que es muy penca y llevo una semana así. Me frustro. Es penca depender de alguien para poder salir”.

¿Perdiste un poco tu independencia?

 “Totalmente. Tengo 27 años y es como retroceder a los 13 siendo mamá. Tampoco le puedo demostrar a mis hijos que estoy mal. Es todo un tema detrás que queda. Traumada, con rabia, impotencia y muchas cosas. Por más que yo quiera estar bien, sonreír o hablarte bien, por dentro estoy mal. Estoy llorando y no lo puedo demostrar. Tengo rabia, frustraciones, pensamientos constantes de por qué me pasó a mí. Es aterrador, no se lo doy a nadie. Doy gracias que puedo estar contándolo yo y no mis papás. Que no pasó a mayores, porque justo ahí hay un barranco. Si me hubiera drogado o tirado algo, quizás no lo estoy contando”.

¿Qué mensaje le darías a las mujeres de Puerto Varas?

 “Que no tengan miedo. Si les pasa esto que hablen con su familia porque quedarse callada es peor. Yo recomendaba denunciar, pero al fin y al cabo la justicia a veces no hace mucho. Pero igual agradezco porque se movieron rápidamente conmigo. Las mujeres que se atrevan. Que cuenten sus cosas, buscar ayuda, porque una sola no va a poder. Si yo hubiera estado sola estaría hundida. Que busquen apoyo porque no tienen por qué sentir vergüenza por algo que una no busca. Si una se queda callada las autoridades no se van a mover. Es muy importante que hablen”.

“Hasta el momento los casos han sido aislados, por lo que supe. Pero hay casos. Me enteré que hay casos que no se han contado, entonces qué va a hacer la policía si no se cuenta”.

“Mi caso se hizo conocido porque yo lo hice saber en las redes sociales. Por que tenía rabia. Empecé a recibir mensajes que más que preguntarme cómo estaba me estaban cuestionando. Hice un collage y lo subí para que no me sigan preguntando más que nada. Que no fue de noche, no fue ebria y no fue porque andaba con una mini. Sino porque iba caminando a las 12 del día, sobria, con pantalón y un polerón. Fue como un descargo”.