Redes sociales exponen desde edades cada vez más tempranas a niños y adolescentes a contenidos sobre cuerpo, apariencia y relaciones. Especialistas de Cognita advierten que el desafío para familias y colegios es anticiparse al algoritmo, acompañando estas experiencias mediante conversaciones sobre privacidad, límites, autoestima y consentimiento, además de reconocer señales que puedan advertir una exposición a contenidos inadecuados.

26.08.2026
Por Alexis Améstica

La infancia adelantada: cuando las redes empiezan a hablar de cuerpo, imagen y relaciones antes que los adultos. Las redes sociales están adelantando estas conversaciones. Para Cognita, el desafío es anticiparse: proteger, acompañar y preparar a niños y adolescentes.

Redes Sociales e infancia 

Hoy, las redes sociales forman parte de la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas. El 96,6% de los hogares en Chile cuenta con acceso a internet, según la Encuesta sobre Acceso, Usos y Usuarios de Internet 2025 de SUBTEL. Para muchos niños y adolescentes, contenidos sobre cuerpo, apariencia y relaciones pueden estar a solo unos clics de distancia.

Ideas de belleza

Y el desafío no está únicamente en cuánto tiempo pasan conectados. Un estudio longitudinal publicado en 2025 en Journal of Youth and Adolescence, que siguió a 2.500 adolescentes de 11 a 16 años, analizó la relación entre la actividad centrada en la apariencia, la comparación con ideales de belleza y su internalización.

Esto puede traducirse en preguntas que antes parecían propias de etapas posteriores: “¿por qué ella es tan linda y yo no?”, “¿por qué mi cuerpo no se ve así?” o “¿qué significa eso que vi en TikTok?”.

Identificar señales tempranas 

Desde la mirada de salvaguarda de Cognita, la respuesta comienza antes de que exista una situación de riesgo: conocer a los estudiantes, escuchar lo que están viviendo, identificar señales tempranas y enseñarles a reconocer aquello que puede hacerles daño y pedir ayuda. Esto requiere también involucrar a las familias y fortalecer habilidades socioemocionales para que puedan interpretar críticamente lo que encuentran en redes.

“Las redes no esperan a que los niños estén preparados para hablar de estos temas. Por eso, la conversación familiar tampoco puede esperar. No podemos dejar que el algoritmo sea quien les enseñe primero sobre su cuerpo, sus relaciones o sus límites”, señala Valetina Cerda, coordinadora de salvaguarda de la red de colegios Cognita.

Cinco señales para que adultos y colegios estén atentos

  1. Un cambio en su comportamiento: aislamiento, irritabilidad o preocupación después de utilizar redes.

  2. Contenidos que no corresponden a su etapa: preguntas o referencias que pueden indicar exposición a material inapropiado.

  3. Deja de contar lo que encuentra: evita hablar de qué vio, con quién interactuó o cómo se sintió.

  4. Normaliza situaciones incómodas: presión, comentarios sobre el cuerpo o límites que antes le generaban rechazo.

  5. No sabe a quién pedir ayuda: no identifica a un adulto de confianza frente a algo que lo preocupa.

De controlar a acompañar

El diálogo puede comenzar desde edades tempranas con conceptos como privacidad, partes del cuerpo, límites, respeto y consentimiento, para incorporar progresivamente autoestima, relaciones, presión social y sexualidad.

Este enfoque se conecta con la cultura de salvaguarda de Cognita y con su trabajo de desarrollo socioemocional, como el programa Desarrollando Líderes Inspiradores (DLI), que involucra a estudiantes y familias. La apuesta es que la protección no quede limitada a controlar contenidos, sino que permita que niños y adolescentes desarrollen herramientas para reconocer riesgos, expresar lo que viven y pedir ayuda.

Cuando hablamos de salvaguarda, no hablamos sólo de intervenir frente a una situación que ya ocurrió. También hablamos de generar las condiciones para que los estudiantes sepan reconocer un riesgo, sepan que pueden hablar de él y tengan adultos preparados para escucharlos y acompañarlos

Si las redes están adelantando estas conversaciones, la respuesta de los adultos también tiene que adelantarse.

Diario Puerto Varas