Expertos, autoridades sanitarias y pacientes coincidieron en la urgencia de avanzar en el uso de medicamentos biosimilares como una estrategia clave para enfrentar la crisis de financiamiento del sistema de salud en Chile. En un foro organizado por ISPOR Chile, se destacó que estos tratamientos permiten ampliar el acceso a terapias para enfermedades de alto costo, reducir listas de espera y liberar recursos para nuevas tecnologías, impulsando además un consenso nacional para destrabar barreras normativas y fortalecer la intercambiabilidad.

31.12.2025
Por José Gálvez

En un contexto de costos crecientes en el sistema de salud, demandas por nuevas terapias para los pacientes y listas de espera abultadas que se mantienen como una urgencia nacional, un grupo transversal de actores del ecosistema sanitario participaron en el Foro “Acceso a Biotecnológicos innovadores y Biosimilares para enfermedades de alto costo: Opciones para mejorar el acceso y cobertura, en un escenario restrictivo – Acuerdos y Financiamiento”, organizado por el Capítulo Chileno de ISPOR para el intercambio de perspectivas respecto de los desafíos en salud tendientes a acelerar y optimizar la adopción de medicamentos biosimilares que permitan profundizar el acceso a terapias de calidad y la sostenibilidad financiera del sistema de salud.

Uso de medicamentos biosimilares permite liberar recursos críticos

Daniela Paredes, presidenta de ISPOR Chile, expresó tras el encuentro que “los actores coinciden en que el biosimilar es crítico como tecnología sanitaria porque es un habilitante para generar ahorros y permite invertir los recursos en otras necesidades del sector, por ejemplo, para apalancar listas de espera, mejorar productividad, ingreso de nuevas tecnologías sanitarias a los regímenes de cobertura. El ingreso del biosimilar trae beneficios para el sector salud según la experiencia internacional”.

“El consenso general entre todas las personas participantes -que son de la sociedad civil, de la industria, de organizaciones gubernamentales también, de sociedades científicas y técnicas- básicamente consiste en que la estrategia de biosimilares va a ser clave de acuerdo con los desafíos que vamos a tener en el siguiente periodo en salud”, planteó Daniela Paredes.

Francisco Tapia, presidente de la Fundación Padece y paciente que utiliza un biosimilar sostuvo: “los biosimilares hoy día tienen un valor agregado, vienen a sostener el acceso a las drogas de mayor costo, después de que la innovación abrió la puerta. Es un equilibrio que se tiene que dar entre ambas y para nosotros es súper valioso que eso exista”.

Complementó que “al menos desde mi parte personal como usuario, creo que tenemos este compromiso de comunicar mejor y enseñar que tiene que existir una apertura y no hay que tener este temor, sobre todo si los medicamentos entraron cumpliendo con las aprobaciones correspondientes del ISP, que ha aprobado la seguridad y eficacia”.

Otra de las exposiciones estuvo a cargo de Cenabast que destacó cómo la inclusión de los biosimilares en sus compras de medicamentos permite beneficiar el costo de las terapias. Como ejemplo, en su plataforma Observatorio de Medicamentos Biológicos y Biosimilares, se indica lo ocurrido con el principio activo Etanercept[1] en su formato 50 MG inyectable, utilizado entre otras enfermedades para la artritis reumatoide y que, de acuerdo con los datos expuestos por la organización, los valores anotaron una disminución del 55,21% al pasar desde su primera compra en 2013 de un medicamento de referencia desde un precio de $127.250 a $56.995 de precio unitario neto por la compra de un biosimilar en 2024.

Junto a esta presentación, la agenda incluyó las exposiciones de Rony Lenz, past president de ISPOR Chile y director del MBA con Especialización en Salud del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, sobre economía en la producción de medicamentos; Daniela Paredes se refirió a las visiones de pacientes y médicos en torno a biosimilares, mientras que la experiencia internacional estuvo a cargo del reumatólogo argentino Dr. Rodrigo Salinas. Además, se dio paso a un panel de conversación con diferentes actores de la industria como organizaciones de pacientes, médicos, industria, entidades de Minsal, Cenabast e ISP.

En esa línea, el doctor Rodrigo García Salinas, reumatólogo argentino, investigador y coordinador de espondilo artritis y artritis psoriásica en la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología explicó que “en Argentina ya es una materia indiscutible el uso de biosimilares, por ejemplo, desde la reumatología, que es mi especialidad. Su utilización no es cuestionable si están diseñados como las agencias regulatorias lo requieren. Y lo que han hecho los pagadores más importantes y el estado también, es abrir el juego porque al haber un tema de costos, los biosimilares son de elección en primera línea, son los preferidos porque los pagadores pueden adquirir más cantidad de producto por el mismo precio que el original y aumentar el acceso”.

El especialista agregó que esta situación también genera una competencia que beneficia a los pacientes. “Esto también ha traído una disminución en los precios de los originales, lo que genera una muy sana competencia, en la cual también los laboratorios innovadores que tienen moléculas que tienen biosimilares bajan sus precios de su medicamento original para poder ingresar innovadores dentro de ese mismo pagador. Entonces, ahí tenemos un ganar-ganar”.

La búsqueda de un consenso nacional

Durante la jornada se incentivó la firma de un documento de posición en torno a la temática, llamado “Hacia un Consenso Nacional: Estrategias para la Sostenibilidad y el Acceso en Enfermedades de Alto Costo mediante Biotecnológicos”.

El documento contiene temáticas sobre las conclusiones propuestas en el foro, tales como el fortalecimiento de la evidencia científica y normativa, que plantea la importancia de actualizar la norma técnica de biotecnológicos del ISP (NT 170 del 2014): “en materia de intercambiabilidad, es una tarea pendiente prioritaria que abordar en el país, para incorporar la importante evidencia clínica acumulada a nivel mundial en la última década, así como las evoluciones que han tenido en este lapso los marcos regulatorios en diversas regiones del mundo (EMA, FDA, entre otras), como aspecto clave para aumentar la cobertura de estas tecnologías, y fortalecer la intercambiabilidad”, dice el texto.

Los medicamentos biotecnológicos son fundamentales para tratar patologías complejas, pero su alto costo tiene un impacto en la sostenibilidad del sistema. De ahí que la respuesta del consenso apunta a los biosimilares —medicamentos equivalentes en calidad, seguridad y eficacia a los biológicos de referencia, pero más accesibles— como una herramienta de eficiencia presupuestaria y que permite tratar a más pacientes.

La hoja de ruta propone también una estrategia de educación médica continua con iniciativas que refuercen el conocimiento sobre la biosimilitud clínica y los estándares de manufactura aplicados en países de la OECD. Esto con el objetivo de mitigar brechas de información y consolidar conceptos técnicos que garanticen la tranquilidad y confianza tanto de los equipos médicos como de pacientes respecto de la seguridad, eficacia y calidad de estas terapias.

Se refuerza la labor importante de los innovadores porque “empujan la frontera de lo posible en términos de eficacia y seguridad” y en el mercado pueden ser un complemento de los biosimilares, ya que estos últimos “juegan un rol clave en masificar el acceso a dichos tratamientos más avanzados (en eficacia y seguridad), cuando cae la exclusividad de los originales y permiten, a través de la entrada y competencia de nuevos proveedores, reducir de manera importante los costos de dichos tratamientos, y con ello aumentar la cobertura a la población y generar los ahorros en el sistema de salud, que pueden financiar nuevas innovaciones”.

Asimismo, la declaración insta a mantener una vinculación sostenida. El texto propone una agenda de trabajo permanente entre la industria (biosimilares e innovadores), la autoridad sanitaria (Minsal), prestadores y las agrupaciones de pacientes para alinear posiciones, monitorear avances normativos y abordar colaborativamente las barreras de implementación.

[1] https://www.cenabast.cl/productos-biosimilares-y-referentes-biotecnologicos/