Desde la pandemia la preocupación que tienen los niños por cómo se ven se ha intensificado. Lo anterior generó un aumento en las alteraciones en la forma que niñas, niños y adolescentes se alimentan. En 2021 el riesgo a padecer trastornos alimentarios afectaba alrededor del 12% de los adolescentes chilenos. Con mayor prevalencia en mujeres. “La forma de poder lograr estas modificaciones corporales es a través de la alimentación. O sea, lo más rápido, entrecomillas. Ahí es cuando comienza a haber conductas alimentarias que de cierta manera están asociadas a algún trastorno alimentario”, afirmó Camila Hagedorn-Lagos, nutricionista.

12.05.2022
Por Francisca Vargas

Si bien la insatisfacción corporal afecta a niñas, niños y adolescentes, es en las mujeres donde predominan los cuadros de trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Los TCA más frecuentes en la adolescencia son anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón y otros.

Camila Hagedorn-Lagos, nutricionista directora del Centro de Atención y Acompañamiento Psicoalimentario (CEAP) de Puerto Montt, expuso que “recurrir a la comida fue una forma de gestionar esa emoción y esa ansiedad de no saber qué va a pasar. Al final la ansiedad se traduce en un miedo sobre la situación que nosotros estábamos viviendo en ese momento”.

 Efecto pandemia

“Entonces cuando transcurre la pandemia existía esta necesidad de recurrir al alimento. Pero a la vez se emitían muchos mensajes de manera externa en la televisión, por redes sociales. Donde había gente que mostraba qué era lo que comía en un día. Había gente que hacía ejercicio dentro de la casa y que se mantenía en forma. Entonces lo más probable es que ese mensaje que llegó a los niños o a los adolescentes era que no estaban haciendo nada para mantenerse en forma”, agregó Camila Hagedorn-Lagos.

La nutricionista afirmó que hay que transmitirle a los niños que existe una diversidad de cuerpos. Esto para que no vivan un rechazo a su corporalidad, a la imagen que ven en sus espejos. Sobre todo, enfatizar en las mujeres, cuando viven los cambios propios de la adolescencia y desde medios externos como las redes sociales se les muestra una figura corporal de una mujer que tiene ser alta, con piernas flacas, busto pequeño, acinturada, ojalá glúteos grandes. Modelo tipo Kardashian. Empiezan a internalizar esa idea. Claramente tratan de hacer lo posible por llegar a un cuerpo que en verdad no existe para ellas. Desde un punto de vista genético y fisiológico.

Modificaciones corporales

“La forma de poder lograr estas modificaciones corporales es a través de la alimentación. O sea, lo más rápido, entrecomillas. Ahí es cuando comienza a haber conductas alimentarias que de cierta manera están asociadas a algún trastorno alimentario. Por ejemplo, restricciones, control sobre porciones, control sobre la ingesta, cálculo de calorías de manera mental. Todo lo que habitualmente se enseña desde el punto de vista de la alimentación como algo, entrecomillas, saludable, termina siendo perjudicial para aquellos que están teniendo alguna obsesión con el cuerpo o alguna obsesión con la comida”, comentó Camila Hagedorn-Lagos.

Alejandra Espinosa, docente de Nutrición y Dietética Universidad Católica expuso en 2021 que el riesgo a padecer trastornos alimentarios afectaba alrededor del 12% de los adolescentes chilenos. Con mayor prevalencia en mujeres. El aumento del estrés y la angustia, el aislamiento, la hiperconectividad a redes sociales y el contacto con influencers nocivos en etapas en que se define la identidad. Fueron algunos de los factores que contribuyeron a elevar en un 30% las consultas asociadas a trastornos alimentarios en adolescentes chilenos durante la pandemia.

Insatisfacción corporal

El origen de estos trastornos suelen estar relacionados con una baja autoestima, alta insatisfacción personal. Miedo a madurar, elevada autoexigencia, ideas distorsionadas sobre el peso o la comida. La apariencia física es una carta de presentación y de aceptación importante. La mujer delgada es mas fácilmente aceptada por la sociedad. La publicidad de mujeres modelo delgadas exitosas, ejerce una presión sobre las mujeres.

Carmen Birke, directora del diplomado en Gestión de Convivencia Escolar Universidad San Sebastián, dijo que la percepción de la persona, el auto concepto se va formando desde que es pequeñito. Desde que el niño va creciendo, va creciendo con su familia. Después inserto en el contexto escolar, que es el segundo agente socializador después de la familia. El niño se va formando una imagen de si mismo sobre todo sobre la base de lo que son los comentarios que recibe de fuera. De las cosas que le dicen, de los éxitos y fracasos que tiene. Así se va formando el auto concepto. En ello influyen muchas cosas. Por ejemplo, qué tan exigente es el medio con él, qué tanto le exigen o no, qué tanto lo validan o no”.

Trastorno alimentario

En Chile, aproximadamente un millón de personas sufren algún desorden de la conducta alimentaria a lo largo de su vida. Se trata de cerca de un 6% de la población. Generalmente, comienza a ser afectada entre los 18 y 21 años. De ellos, el 3% presentaría un trastorno por atracón, el 2% bulimia nerviosa y un 1% anorexia nerviosa.

La psicóloga explicó que cuando se llega a la pubertad empiezan a haber más cuestionamientos sobre el “cómo soy”. Llegan las preguntas como “cómo me veo” y las comparaciones con otros. Sumado a que si el adolescente no se siente muy bien o ha sido muy criticado o ha recibido comentarios peyorativos, empezará a no quererse, no validarse ni gustarse. Unido a algunas características de personalidad que también se van formando durante la vida que es la auto exigencia o el perfeccionismo van generando una imagen deteriorada de si.

Buscando la perfección

“Ahora la auto exigencia y el perfeccionismo es bien clave, porque en el fondo quieren un cuerpo perfecto, que la carita sea perfecta, que las piernas sean perfectas, y no siempre uno es perfecto en las cosas. Si además de eso hay un contexto familiar donde, o la dieta es muy importante o la imagen corporal es muy importante o todos viven pendientes de comer o le dicen que está gordito o gordita. Esas cosas también son súper incidentes como parte del contexto en el que esto se produce”, añadió Carmen Birke.

Carmen Birke dijo que es importante que el tema alimenticio no sea el foco de las familias. Es decir, que no todo gire entorno al peso. Además, desde el lado de validar a la persona, valorar al niño por lo que es como persona, por los buenos valores, por su forma de ser. Más que por una cosa estética o una cosa externa física.

Cambiar el mensaje

“Hay que cambiar el mensaje. Uno, dejar de hablar del cuerpo de otros, porque no tiene sentido. A mi no me va a afectar de manera personal que mi vecino tenga un cuerpo grande o un cuerpo más pequeño, en mi vida. No me va a afectar en mi vida que eso sea así. Tampoco comentar el plato o la comida que el otro está consumiendo. Porque uno tiene que aprender a reconocer sus señales de hambre y saciedad. Identificar qué alimento quiere comer, porque la alimentación no es solamente comer algo. Sino que tiene que ver con temas más culturales, sociales, familiares, etcétera. Lo otro es cambiar el chip en torno a que la modificación del cuerpo va a estar asociado a salud”. Finalizó Camila Hagedorn-Lagos.