El informe sobre árboles de la Plaza de Armas de Puerto Varas reveló que al menos dos ejemplares presentan riesgo extremo de fractura y requieren extracción de emergencia, mientras otros cinco registran riesgo alto o muy alto. El diagnóstico técnico, realizado en junio de 2026 mediante inspecciones especializadas e instrumentos de evaluación interna, advierte sobre el deterioro de ulmos centenarios y plantea la necesidad de fortalecer el manejo preventivo del arbolado urbano para resguardar la seguridad de la comunidad y conservar el patrimonio arbóreo.
07.07.2026
Por Sofia Navarro
Un diagnóstico técnico realizado en junio a diez ejemplares del principal espacio público de la ciudad detectó pudriciones internas avanzadas y recomendó la extracción de emergencia de al menos un árbol. El informe advierte además sobre la responsabilidad legal que recae en la autoridad municipal a partir del momento en que el riesgo queda documentado.
Informe técnico detecta árboles con riesgo extremo en Plaza de Armas
Un informe técnico elaborado por Geoforestal Asesorías, firmado por la ingeniera forestal Cecilia Salas Urrutia, evaluó en junio de 2026 el estado de diez árboles —en su mayoría ulmos centenarios— en la Plaza de Armas de Puerto Varas. Las conclusiones son más urgentes de lo habitual en este tipo de diagnósticos: al menos dos ejemplares fueron calificados con nivel de riesgo “extremo”, con recomendación de extracción en un plazo de 24 a 72 horas, mientras otros cinco quedaron catalogados entre riesgo “alto” y “muy alto”.
Diagnóstico utilizó tecnología para evaluar el estado interno de los ulmos
El estudio se realizó en el contexto de los daños provocados por el tornado del 25 de mayo de 2025, e incluyó inspección visual, análisis de resistógrafo —un instrumento que mide la resistencia interna de la madera para detectar pudriciones— y evaluación de riesgo según la matriz de la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA), estándar de referencia a nivel internacional.
Especialistas recomiendan extracción de emergencia en los casos más críticos
Según el informe, uno de los ulmos evaluados presenta una herida basal abierta y una degradación estructural que el documento describe como irreversible: “no admite ninguna alternativa de manejo que no sea la extracción total inmediata”. El informe recomendó a la municipalidad resolver su extracción de emergencia dentro de 24 horas y ejecutarla en un máximo de 72 horas, además de solicitar la autorización correspondiente ante la Conaf.
Otro ejemplar de gran porte fue calificado también en nivel de riesgo extremo. En conjunto, la mitad de los diez árboles evaluados quedó en las categorías más altas de la escala de riesgo ISA —alto, muy alto o extremo—, mientras el resto presenta daños de menor gravedad que permiten manejo mediante poda, tensado de ramas o monitoreo periódico.
Evaluaciones preventivas ayudan a conservar el arbolado urbano
Más allá de los resultados puntuales, especialistas coinciden en que este tipo de evaluaciones instrumentales —y no solo la inspección visual— debería ser la norma antes de decidir sobre el arbolado urbano, especialmente en ciudades que combinan patrimonio arbóreo con alta afluencia de público.
Para Cindy Farías, ecóloga paisajista y licenciada en Ciencias y Artes del Medio Ambiente de la Universidad Central, el episodio expone un problema estructural más amplio:
“Uno de los principales desafíos que enfrentan hoy nuestras ciudades es la necesidad de fortalecer el marco normativo para el manejo del arbolado urbano. Muchas intervenciones aún se realizan sin criterios técnicos ni ecológicos, deteriorando árboles que cumplen funciones esenciales para enfrentar la crisis climática. El arbolado urbano es mucho más que un elemento ornamental: es una infraestructura ecológica que regula la temperatura, captura carbono, alberga biodiversidad y mejora la calidad de vida de las personas. Avanzar hacia estándares de manejo, fortalecer la formación de especialistas y mejorar la planificación permitirá proteger mejor nuestro patrimonio arbóreo y construir ciudades más resilientes.”
La arboricultura busca conservar antes que reemplazar
Desde la experiencia en terreno, arboristas de Pudú Poda SpA y Trepas Patagonia destacan que una evaluación preventiva permite comprender el estado real de un árbol antes de definir cualquier intervención:
“Evaluar un árbol no significa decidir inmediatamente una tala. En la mayoría de los casos buscamos conservarlo mediante un manejo adecuado, podas adecuadas, reduciendo riesgos y prolongando su vida. El mejor momento para evaluar un árbol es antes de que aparezca una emergencia, no cuando la emergencia puede producir un daño mayor.”
Los especialistas explican que una evaluación profesional resulta recomendable cuando un árbol presenta ramas secas de gran tamaño, inclinaciones recientes, cavidades visibles en el tronco, grietas, daños posteriores a temporales o cambios importantes en su estructura. En esos casos, una inspección técnica permite determinar si el ejemplar requiere monitoreo, manejo, poda o, únicamente cuando las condiciones lo hacen inevitable, su reemplazo.
Puerto Varas enfrenta el desafío de conservar su arbolado histórico
Varios de los ejemplares evaluados en este informe tienen entre 80 y 130 años, en una ciudad cuyo crecimiento urbano ha intensificado la convivencia entre viviendas, espacios públicos y árboles de gran tamaño y edad avanzada, la técnica del arborismo ha llegado para presentar una solución tanto para árboles como para los habitantes.