El guitarrista y cantante Sebastián Barrientos no quiere encasillar su música en ningún estilo. Afirmó que “me parece injusta la clasificación de la música. Creo que la música es libre y tiene que salir lo que uno siente en el momento”. El joven músico está ad portas de lanzar el primer disco en sus quince años de trayectoria. El proyecto “La simpleza” nació en estos dos años de pandemia y él se ha hecho cargo de la producción, desde su casa. El multi instrumentista estudió pedagogía y actualmente hace clases de lenguaje musical en la Escuela de las Artes Teatro del Lago. Sus letras están inspiradas por la naturaleza y la experiencia humana.
28.02.2022
Por Francisca Vargas
Sebastián Barrientos es un músico puertovarino de 33 años. Estudió en el Colegio Alemán y al terminar la etapa escolar migró a Viña del Mar para estudiar composición musical. En entrevista con Diario Puerto Varas comentó qué lo inspira a la hora de componer, su trabajo en el Teatro del Lago, la escena musical local y sus proyectos futuros.
¿Cuándo empezaste a tocar y componer?
“De chiquitito, en mi casa siempre hubo música y siempre tuve como una atracción hacia la música. A tocar guitarra específicamente empecé como a los 15 años, tarde igual, en el colegio. Eso si, tuve un progreso muy rápido, entonces eso fue también una motivación que me ayudó a decidir que ese era el camino que quería tomar. Tuve unas bandas en el colegio, qué se yo, y después me decidí a profesionalizarme. Estudié composición y arreglos, empecé mi carrera como cantautor también en ese tiempo y de ahí para adelante. Estudié en la Escuela Moderna de Música, en Viña”.
¿Qué instrumentos tocas?
“La guitarra es mi instrumento principal. Después está el bajo, fui bajista de una banda por varios años en Santiago que se llama Tú no eres Silvia. Ahí fui bajista y director musical. Toco flauta traversa, quena, bansuri, cajón peruano, batería, piano. Todo lo que pueda tocar trato de tocarlo. Aunque sea un poco, no soy experto en ninguno de esos instrumentos pero me manejo en lo que hace falta para lo que hago, que es como la producción musical”.
¿Por qué estudiaste pedagogía?
“Porque cuando sales de una carrera con un título como compositor es lo mismo que salir de una carrera con nada. Entonces necesitaba algo como que me diera un poco de seguridad quizás a mi mismo, que me dijera ‘ya, al menos con esto vas a encontrar pega’. Por eso estudié pedagogía”.
¿Qué te inspira al momento de escribir tus canciones?
“Tengo dos ejes principales. Uno es la naturaleza. Trato de ser un defensor ferviente de la naturaleza, de tratar de poner en boga la importancia y lo fundamental y lo prioritario que es el cuidado y el respeto por la naturaleza. Por el ecosistema del que somos parte, aunque a veces nos auto aislamos y hablamos del planeta y los humanos. Sin considerar que los humanos somos parte de un organismo simbiótico que es el planeta, que tiene que tener un equilibrio para que funcione bien. Equilibrio que en estos momentos se está yendo a las pailas. Por otro lado, está la experiencia humana también. Me llama mucho la atención. La experiencia de la vida, algo tan místico, tan mágico. Esas son mis dos grandes inspiraciones a la hora de componer”.
¿Cómo definirías tu estilo?
“No lo definiría de ninguna manera. Prefiero la libertad, que venga lo que venga. No uso referencias, hago lo que hago. Creo que es injusto clasificar la música, porque cuando tú hablas de que un artista es rapero, a lo mejor es rapero en algunas de sus canciones y hay otras canciones en las que no va a ser rapero, va a ser otra cosa. Entonces me parece injusta la clasificación de la música. Creo que la música es libre y tiene que salir lo que uno siente en el momento”.
“A lo mejor un día quiero hacer una trova y al otro momento quiero hacer pop o quiero hacer rock o quiero hacer una música instrumental, estilo romanticismo por ejemplo. Y está bien. Por eso no me gusta encerrarme en un estilo. Ahora si, obviamente hay un movimiento más amplio en el país y en el mundo del cual yo me siento parte. Todo este mundo de los nuevos cantautores. Nano Stern, Manuel García, Chinoy, Camila Moreno, etcétera. En el que hay un movimiento ahí del cual yo siento que soy de alguna manera parte de eso”.
Clases en el Teatro del Lago
“Teatro del Lago tiene una escuela. Teatro del Lago es una fundación. Tiene una parte artística y una parte educativa. Yo trabajo en el área de educación, la escuela se llama Escuela de las Artes Teatro del Lago y se enseña música y danza. En música enseñan instrumentos, piano, flauta, violín, viola, chelo y canto lírico. Danza clásica y danza contemporánea. A todos los alumnos de la Escuela de las Artes tienen que pasar por diferentes asignaturas. Soy el encargado de dictar la asignatura de lenguaje musical, que es como teoría y armonía. Esa asignatura es transversal para todos los estudiantes de la escuela. Eso es lo que hago yo. Llevo casi tres años”.
“De partida me gusta porque tengo la posibilidad de enseñar lo hermoso que es la música, que genera sensibilidades, genera empatía, genera un montón de cosas que son muy necesarias hoy en día. Segundo porque trabajo en un lugar de ensueño, que a un músico no es común trabajar con las características que te entrega Teatro del Lago. Por último, porque estoy en un lugar que amo”.
Escena musical
“Yo creo que las diferencias se deben a qué tan desarrollado está el circuito en un lugar o en otro. Obviamente en Santiago, donde hay millones de personas, hay un circuito musical y artístico, en general, mucho más desarrollado. La gente consume arte, consume cultura. Hay muchos espacios donde uno puede mostrar su trabajo. Valparaíso lo mismo, tal vez un poquito más reducido. No estoy muy actualizado de lo que pasa en Valparaíso porque hace mucho tiempo que no estoy allá”.
“Acá en Puerto Varas, siento que este circuito está como recién empezando a tomar forma. Ahora, después de la revuelta social, más pandemia, que Puerto Varas prácticamente dobló la cantidad de habitantes que tenía, por supuesto eso tiene muchos contras pero también tiene algunos pro, especialmente para el mundo del arte y la cultura porque toda esa gente que llegó viene de una ciudad que tiene cultura de arte, de consumo de arte. Cosa que acá no había tanto antes. Entonces para los músicos, para los artistas significa una posibilidad de desarrollarse, de tener más público, de poder moverse más. Este es un circuito que está recién empezando a tomar forma, porque recién nos empezamos a abrir un poquito con todo el tema de las restricciones”.
Turismo cultural
“Mi idea es también formar parte de darle forma a este circuito acá. Hay músicos talentosísimos que la gente local no los conoce. Creo que esa es una tarea que tenemos todos. Darle la importancia a los artistas locales. Hay varios proyectos andando, el TPI por ejemplo, está haciendo hartas cosas mezclando el mundo del turismo cultural, turismo de las artes, que en el fondo lo que hace es potenciar la industria artística en todas sus áreas. Desde artesanía, música, audiovisual. Tratar de meterla también y linkearla con la industria del turismo, para crear este nicho como del turismo cultural o turismo creativo, que le llaman. Está Frutillar acá, que Frutillar es la ciudad creativa de la música por la Unesco. Entonces hay herramientas y cositas de donde agarrarse para potenciar este circuito”.
Proyectos
“En este momento estoy terminando de grabar un disco en el que he estado trabajando por dos años. Ahora en mayo se cumplen dos años desde que empecé a grabar este disco. Lo estoy grabando solo en mi casa. Lo estoy produciendo yo mismo en los tiempos que puedo. Entonces ha sido un trabajo bien arduo pero también bien estirado en el tiempo, no lo he apurado. Espero lanzarlo ahora en abril, ya lo estoy terminando”.
“También tengo una banda, con la que estamos tocando. Somos cuatro músico, Felipe Canales en bajo, Blas Argel en acordeón, Omar Aguilera en batería y percusión y yo en guitarra y voz. Con esa banda igual hemos hecho hartas cosas, hemos tocado en el Teatro del Lago, hemos tocado en el programa de la Biblioteca de Frutillar, Sintonía Cultural. Hemos tocado acá en eventos de la plaza de Puerto Varas, para el aniversario. Como esa bando nos estamos moviendo para tocar y estar tocando durante todo el año. Entonces ese es un proyecto actualmente”.
La Simpleza
“El disco es una deuda que yo tenía conmigo desde hace mucho tiempo porque es mi primer disco, en quince años de trayectoria. Entonces le he puesto harto cariño, harta pega. Es una especie de recopilario de canciones desde que tengo 18 años. Está bien bonito, creo que va a quedar bien bonito”.
“No tengo considerado hacer copias físicas del disco. Solamente digital, redes sociales y tocar. Me pueden encontrar en Instagram como @seba_barrientosv, en Facebook también como Seba Barrientos y en Spotify Seba Barrientos también. En Spotify tengo canciones subidas que son adelantos del disco en que estoy trabajando, son singles. Son cuatro canciones y más una quinta que fue un concierto que se hizo en el Teatro del Lago, que fue gestionado y producido por Sebastián Errázuriz, un compositorazo nacional, que fue una canción mía junto con el ensamble Teatro del Lago. Con unos arreglos muy bonito. Próximamente va a estar el disco. Esperemos en abril ya esté arriba el disco La Simpleza”.
La música
“Si no me dedicara a la música, la verdad es que no sabría qué más hacer. No tengo muchas más competencias. Seguramente a la biología o algo así. Pero la música para mi siempre es parte de mi vida. No soy oyente de música muy asiduo, pero tengo música siempre en mi cabeza. En mi cabeza siempre hay música. Creo que la música me mantiene vivo también. Es como mi bencina. Lo que me permite motivarme, proyectarme, reflexionar, tomar mi espacio de reflexión”.
“Los músicos tenemos que hacernos el espacio para aportar en la identidad cultural de la zona en que ejercemos”, finalizó Sebastián.