Faltan ocho viernes para que se acabe el año, justo hoy. Y el 2021 ha sido de los más agotadores. No solo para mí, el cansancio y agobio se percibe a nivel general. Seguimos en pandemia (números aumentando en las últimas semanas) y creo que los permisos se agradaron y se expandieron mucho más rápido de lo que nos pudimos ajustar.

Columna de opinión
05.11.2021
Por Isidora Montecinos
Profesora

Intentamos “ponernos al día” con lo que nos quitó el 2020. Juntarnos con familia y amistades, salir de vacaciones, ir a restaurantes y pubs, volver a clases presenciales, cumplir con el trabajo, retomar el ejercicio, la dieta sana, las convenciones. Es imposible que esa presión no tenga puerta de salida. No podemos ponernos caretas de “está todo bien, ¡carpe diem!”si vivimos una época de caos intenso.

La vida no se trata de sufrir eternamente ni de aislarse del resto, pero sí de darse espacios para reajustarnos. No es borrar el año pasado y pasar la página con una energía interminable. Hay personas que pasaron el 2020 en soledad, que ahora tienen fobia social, que las interacciones son complejas, que a veces la pega no dejó otra opción y hubo que subir al ruedo nuevamente… pero tengamos calma.

Cada cual vive a su ritmo. Adaptarnos a una enfermedad mundial fue un proceso, adaptarnos a nuestra normalidad serán varios más.